Groenlandia critica a EEUU por incluir a un doctor en la delegación que ha enviado Trump: “No somos conejillos de laboratorio”
El Gobierno de Groenlandia ha criticado la llegada a Nuuk de un médico estadounidense junto al enviado especial de Donald Trump, Jeff Landry. El Ejecutivo denuncia que los groenlandeses no son “conejillos de laboratorio”.
Joseph Griffin afirmó que se había unido a la delegación como voluntario para “evaluar las necesidades médicas” de la isla ártica, que el presidente de Estados Unidos ha amenazado varias veces con invadir.
La ministra de Sanidad de Groenlandia, Anna Wangenheim, ha criticado de inmediato su presencia, calificándola de “profundamente problemática”.
“El sector sanitario de Groenlandia ha sido históricamente objeto de interés geopolítico”, afirma en un comunicado en el que alude a la profunda sensibilidad que existe en este territorio —ahora en gran medida autónomo— que, como colonia danesa, sufrió repetidos abusos relacionados con la salud contra la población indígena groenlandesa.
“Una sociedad caracterizada por grandes distancias, una escasez crónica de profesionales sanitarios y una evolución demográfica que ejerce presión sobre el sistema nos hace vulnerables; y precisamente por eso resulta profundamente problemático que personas con la misión política de integrar a Groenlandia en Estados Unidos envíen a Nuuk a un supuesto médico voluntario para 'evaluar nuestras necesidades'”, señala la ministra.
“Los groenlandeses no son sujetos de experimentación en un proyecto geopolítico. Nuestro sistema sanitario debe desarrollarse mediante una cooperación respetuosa y la autodeterminación de Groenlandia, no a través de enviados políticos con intereses estratégicos ocultos”, añade.
En declaraciones realizadas el lunes tras una reunión con Landry, que también es gobernador de Luisiana, y el embajador de Estados Unidos en Dinamarca, Kenneth Howery, el primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, también criticó la presencia del médico.
“Si se quiere conocer la situación sanitaria en Groenlandia, hay que ponerse en contacto con Groenlandia a través de los canales adecuados”, dijo.
La presencia de Griffin en Groenlandia parece ser el último intento de EEUU de intervenir en el sistema sanitario de la isla después de que Trump dijera en febrero que un buque hospital estaba “en camino”, una oferta rechazada por Nuuk. El buque nunca llegó.
La visita de la delegación estadounidense se produce mientras continúan las conversaciones entre Estados Unidos y Groenlandia sobre el futuro del territorio.
La reiterada afirmación de Trump de que Estados Unidos debe adquirir o controlar la isla ha provocado tensiones entre Washington y Copenhague, ambos miembros fundadores de la OTAN y, en general, en toda Europa.
Nielsen afirmó que la reunión con Howery y Landry se había “desarrollado con respeto mutuo y en un buen tono”, pero que el Gobierno de Groenlandia había dejado claro que su territorio no está en venta.
“Estamos comprometidos a continuar el diálogo y a encontrar las mejores soluciones para Groenlandia. Hemos reiterado que el pueblo groenlandés no está en venta, y que nuestro derecho a la autodeterminación no es objeto de discusión”, afirmó.
El ministro de Asuntos Exteriores de la isla, Múte B. Egede, declaró: “Tenemos algunas líneas rojas. No vamos a vender Groenlandia. Vamos a ser dueños de Groenlandia para siempre”.
Landry y Howery tienen previsto asistir a una conferencia empresarial, Future Greenland, el martes y el miércoles, y Howery inaugurará el nuevo consulado de EEUU en Nuuk el jueves.
La sanidad es un tema especialmente delicado en Groenlandia tras los abusos cometidos en el pasado por médicos daneses contra la población local.
El año pasado, Mette Frederiksen, que entonces era primera ministra de Dinamarca y ahora ejerce como primera ministra en funciones mientras continúan las negociaciones para formar una coalición, presentó una disculpa oficial a las víctimas del escándalo de los dispositivos intrauterinos (DIU) y anunció la creación de un fondo de reconciliación.
Entre 1966 y 1970, a miles de mujeres y niñas, algunas de tan solo 12 años, se les colocaron DIU sin su conocimiento ni consentimiento, en un aparente intento de reducir la población de Groenlandia.
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