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El PP se resigna a otra imposición de Vox mientras Feijóo intenta ocultar su frustración por el resultado en Andalucía

Alberto Núñez Feijóo y Juanma Moreno, este lunes en la Junta Directiva Nacional del PP.

Aitor Riveiro

18 de mayo de 2026 21:34 h

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El PP lo tenía todo preparado. El plan estaba claro: revalidar el domingo la mayoría absoluta de Juan Manuel Moreno en Andalucía y, con la izquierda en 'shock' y Vox en fuera de juego, lanzarse desde el lunes a por Pedro Sánchez. El partido había encargado incluso una pancarta para engalanar la fachada principal de la sede nacional de la madrileña calle de Génova con el texto: “El cambio está más cerca”. Pero el resultado no fue el previsto. Moreno perdió su deseada mayoría por solo dos diputados. Y la estrategia descarriló.

En la dirección nacional del PP tienen claro qué ocurrió. Había quienes lo advertían desde hacía semanas, en voz baja para no llamar mucho la atención, eso sí. El éxito de 2022 “fue una coyuntura”, en palabras de un dirigente que suma quinquenios en primera línea. Y, parafraseando a la portavoz del PSOE en el Congreso, Montse Mínguez, concluye: “La izquierda que estaba en el sofá se levantó por Adelante Andalucía”.

El buen resultado de los soberanistas y la resistencia de los ultras de Santiago Abascal propiciaron que Moreno perdiera cinco diputados y, con ellos, el control del Parlamento. Una victoria amarga que abre un escenario imprevisto en el PP y que coloca al barón andaluz (el teórico favorito de Alberto Núñez Feijóo) al mismo nivel que María Guardiola, Jorge Azcón o Alfonso Fernández Mañueco. El presidente castellano y leonés está a punto de hacer público su acuerdo con Vox, que seguirá la estela del firmado en Extremadura y Aragón. Y, si depende de Abascal, el siguiente en la lista será el PP andaluz.

Tanto el domingo como el lunes los portavoces ultras dejaron clara la consigna: “Prioridad nacional”. Un “eslogan” sin contenido, tal y como lo describió Moreno en campaña, que el barón andaluz ha contestado este lunes con un lema igual de vacío: “Prioridad andaluza”.

Moreno se ha agarrado a este término, utilizado primero por el mismísimo Pedro Sánchez, para replicar a la exigencia de Vox, que no tiene intención alguna de renunciar a un significante tan exitoso y que ha condicionado tanto el discurso de su rival electoral. Lo hizo este lunes, en la puerta de Génova, 13, ante los micrófonos de la prensa, que le preguntó una y otra vez qué pacto de gobierno va a buscar y si está dispuesto a aceptar el trágala de Vox.

La apuesta de Moreno es un gobierno en solitario. “El resultado es lo suficientemente contundente”, dijo el dirigente del PP, que lo consideró “lo razonable y sensato”. Después se lanzó a por Vox: “No tiene sentido la imposición o la búsqueda permanente de un sillón. No sería razonable, sensato ni comprensible”. El candidato del PP no descartó la repetición electoral, aunque sí dijo que es el “último de los recursos”. 

Lo que no repitió, al menos este lunes, fue la petición a la izquierda para que se abstenga. En campaña sí lo hizo. En una entrevista con elDiario.es, Moreno reclamó al PSOE que le haga presidente “si la izquierda no quiere que Vox tenga posibilidad de gobierno”. El candidato del PP no ofreció nada a cambio. Y, de hecho, él mismo asumió su propuesta como una quimera: “Mucho me temo que no sucederá”.

Y Moreno tiene razón. O al menos así lo han expresado desde el PSOE, Adelante Andalucía o Por Andalucía. Así que al candidato del PP le queda una opción: Vox. La que él no quería. Por eso asumió ante los micrófonos que tiene “un poquito de lío” tras el recuento.

No es el único. Su jefe de filas reiteró este lunes la vigencia de la ponencia política aprobada por el PP en el congreso nacional de julio del año pasado, un cónclave en el que Alberto Núñez Feijóo se comprometió a gobernar en solitario. Sin Vox, tal y como ratificó su secretario general, Miguel Tellado.

La prueba del revés que supone el resultado de Andalucía para Feijóo es que este lunes pasó de puntillas por él en su habitual discurso ante la Junta Directiva Nacional. Tras las otras citas del mini ciclo electoral abierto en Extremadura en diciembre, el líder del PP habló de Vox, de acuerdos y coaliciones. Este lunes no lo hizo. Se limitó a dar la enhorabuena a Moreno, a dar por hecho que continuará al frente de la Junta y a arremeter contra el presidente del Gobierno. “Todo el legado de [Pedro Sánchez] que se ha testado en las urnas en estos meses ha obtenido la misma respuesta: ‘No, gracias”.

En un discurso que bien hubiera valido para la reválida de la mayoría absoluta, Feijóo dijo que “ya no funcionan las cortinas de humo porque los que están quemados son ellos.” “Ya no funciona el discurso del miedo porque lo que da miedo es que todo siga igual en España”, apuntó. “España quiere un cambio y no cualquier cambio. Quiere un cambio exigente, ambicioso y con certezas”, dijo Feijóo, quien trazó en su discurso el eje de su futura candidatura a unas elecciones generales para las que, salvo giro estratégico, resta más de un año.

El líder del PP, émulo del fallecido Julio Anguita, aseguró que desde ahora su “agenda será una: proyecto, proyecto y proyecto”. 

Pero la realidad es que, cada vez que el PP despierta de un sueño electoral, Vox sigue ahí, y condiciona una y otra vez su discurso. En los próximos días la “prioridad nacional” volverá a ocupar titulares y el debate girará en torno a qué gobernabilidad garantizan las derechas, y a qué precio.

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