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El éxito de Adelante Andalucía reimpulsa el debate sobre la 'vía Rufián' y eleva la presión sobre Sumar y Podemos

El líder de IU y candidato de Por Andalucía, Antonio Maíllo, junto al ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy.

Daniel Ríos / Sergi Pitarch

18 de mayo de 2026 21:33 h

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El vuelco en el panorama de la izquierda alternativa en Andalucía ha vuelto a poner el foco sobre la debilidad de las formaciones progresistas de ámbito estatal frente al auge de las territoriales. El gran resultado de los andalucistas de Adelante, que cuadruplicaron sus resultados y superaron con claridad a Por Andalucía, amenaza con dificultar el proceso de reconstrucción de la alianza entre IU, Movimiento Sumar, Más Madrid y los Comuns, y ya han comenzado a surgir las primeras voces pidiendo acelerarlo. Y también pone en un brete a Podemos, puesto que los morados aspiran a hacer “tándem” con un Gabriel Rufián que, precisamente, propone que los partidos progresistas de ámbito estatal se retiren o, al menos, pasen a un segundo plano en las próximas elecciones generales en favor de las formaciones de izquierdas de ámbito autonómico. El domingo, Rufián volvió a espetar que “las izquierdas españolas” son “el problema”.

El miniciclo electoral que comenzó el pasado diciembre con las elecciones autonómicas de Extremadura y que terminó el pasado domingo con las andaluzas ha revelado que la izquierda alternativa, pese al mal momento que atraviesan sus referentes estatales, mantiene cierta potencia y, en algunos territorios, incluso avanza posiciones. Con la excepción de Castilla y León —donde IU y Podemos se quedaron fuera de las Cortes con el 2,2% y el 0,7% de los votos, respectivamente—, el espacio a la izquierda del PSOE ha logrado resultados muy sólidos y ha crecido con respecto a las últimas elecciones autonómicas. Pero, a excepción de en Extremadura —allí Unidas por Extremadura, la coalición de Podemos e IU, se presentó conjuntamente y logró un histórico 10,2% de los votos—, lo ha hecho con las izquierdas nacionales y las de ámbito territorial concurriendo por separado.

Tanto los comicios del domingo en Andalucía como los del pasado marzo en Aragón son buen ejemplo de que la izquierda alternativa está fuerte, pero también de que el crecimiento del espacio se debe casi exclusivamente a los partidos autonómicos. El espacio a la izquierda del PSOE aunó un 13,6% de los votos en Aragón, pero la clara hegemonía en esa comunidad la logró Chunta Aragonesista, con un 9,7% de los sufragios. Y lo mismo ocurrió en las andaluzas: aunque las formaciones progresistas rozaron un notable 16% de los votos en conjunto, la responsabilidad de ese crecimiento ha sido de Adelante, que alcanzó el 9,6% y los ocho diputados, mientras Por Andalucía solamente logró mantener sus cinco escaños en el Parlamento con un 6,3% de los votos.

Fuentes conocedoras de la negociación que están manteniendo IU, Movimiento Sumar, Más Madrid y los Comuns para refundar su alianza son muy claras a la hora de reconocer que los malos resultados de su referente andaluz, sumados al éxito de Adelante, “dificultan” la reconstrucción del espacio. Estas formaciones se ven presionadas tanto por un PSOE que, en los últimos meses, ha emprendido una nada disimulada búsqueda del voto más a su izquierda, como por los partidos progresistas de ámbito territorial, que se nutren de la debilidad de la izquierda alternativa nacional, que no tiene ni marca, ni candidato, ni estructuras ni una hoja de ruta clara de cara a las próximas elecciones generales.

Ante esta situación, este lunes ya comenzaron a alzarse algunas voces pidiendo mayor agilidad para que el espacio no sea engullido. Quien lo planteó de manera más clara fue la coordinadora de Movimiento Sumar, Lara Hernández, que exigió “acelerar” de manera “urgente” y dejar elegido antes del verano tanto el nombre del nuevo sujeto político como, especialmente, el nuevo líder que sustituirá a Yolanda Díaz. El problema es que los candidatos escasean: el favorito de IU, Movimiento Sumar, Más Madrid y los Comuns, el ministro Pablo Bustinduy, rechaza tomar la batuta de la alianza, y otros dirigentes de primera línea también se han retirado de la carrera, como la también ministra Mónica García, que ha anunciado su intención de presentarse a las elecciones autonómicas de la Comunidad de Madrid encabezando las listas de Más Madrid.

Además, estas urgencias provocadas por el auge de los partidos territoriales llegan en un mal momento para los partidos que están reconstruyendo la alianza Sumar. Tras el batacazo de este domingo, IU se encuentra tocada de cara a las negociaciones con el resto de los actores, pese a lo cual su líder, Antonio Maíllo, descartó este lunes de plano la idea de Rufián de una izquierda “troceada” y defendió un proyecto “para todo el país”. Más Madrid, por su parte, está inmersa en una negociación interna entre las corrientes de Mónica García y Emilio Delgado para definir el peso de cada una en las listas del próximo ciclo electoral, y no se encuentra en posición —ni aspira a ello— de tomar el timón de la nueva alianza a escala estatal. Y Movimiento Sumar, que ya de por sí es la formación más pequeña de las cuatro que están construyendo el nuevo sujeto, tiene pendiente celebrar una asamblea extraordinaria en la cual podría ponerse en cuestión el liderazgo de Hernández.

Podemos se encuentra, por decisión propia, al margen de ese proceso de reconstrucción de la alianza Sumar. Pero el auge de los partidos de ámbito territorial también afecta a la formación morada, que en este último miniciclo electoral tampoco ha podido competir con estas formaciones allá donde ha concurrido contra ellas, como Aragón —donde los morados se presentaron solos— o Andalucía —encuadrados en la coalición Por Andalucía—. Para ganar fuerza de cara a las generales, Podemos ha intentado en las últimas semanas acercarse a Rufián, con quien la número dos morada, Irene Montero, ha asegurado que quiere hacer “tándem”. Pero el portavoz de ERC en el Congreso, lejos de tomar esa mano tendida, se posicionó el domingo nítidamente con los partidos autonómicos y pidió a los estatales, en los que se encuadra Podemos, “escuchar”.

El discurso de Rufián en relación a la fórmula que deben usar las izquierdas para presentarse a las próximas elecciones generales, no obstante, ha ido cambiando sin una dirección muy clara. En la charla que ofreció junto a Irene Montero el mes pasado en Barcelona, el dirigente de ERC felicitó a los morados por haber hecho “un esfuerzo por intentar simplificar las diferencias” para integrarse en Por Andalucía junto a IU y Movimiento Sumar, y aseguró que los republicanos debían “inspirar” ese tipo de entendimientos. Por el contrario, este domingo Rufián dio un giro de 180 grados y volvió a su planteamiento inicial de que las izquierdas estatales son “el problema”. Pero ni su propio partido, ERC, ni tampoco BNG, EH Bildu, Compromís o, ahora, Adelante Andalucía comparten su propuesta, por lo que parece complicado que termine trasladándose a una lista electoral.

Los aliados territoriales de Sumar maniobran

Pese a su distancia con el planteamiento de Rufián, algunos de los aliados de Sumar de ámbito territorial han tomado buena nota del auge de los partidos autonómicos frente a la debilidad de la izquierda estatal y han comenzado a maniobrar para seguir la senda de Adelante Andalucía. En la Comunitat Valenciana, el resultado de los andalucistas ha espoleado a la pata más grande de Compromís, los valencianistas de Més Compromís que lidera Joan Baldoví. Este lunes, el que será candidato de la formación a las elecciones a la presidencia de la Generalitat Valenciana en mayo de 2027 ha asegurado que el partido de Teresa Rodríguez “marca el camino a la izquierda”, porque los ciudadanos están confiando en “fuerzas de los territorios que hablan de sus problemas, fuera del ruido de la M30 y de los debates que Ayuso quiere poner en el tablero”. 

Aunque Baldoví no lo ha dicho expresamente, para los valencianistas la lista de las izquierdas en la Comunitat Valenciana debe ir aglutinada alrededor de Compromís y con su marca. Entre los argumentos más potentes que esgrimen los de Baldoví están las últimas encuestas publicadas, que sitúan a su coalición en alrededor del 20% de los votos (casi el 25% en València ciudad) y con muchas opciones de ganar a PP y Vox si el PSOE no se hunde. De hecho, Baldoví lleva semanas pidiendo a “los socialistas descontentos” que voten a su formación en los comicios de 2027. La estrategia de Baldoví es muy similar a la planteada por Rufián, incluso, llegando a forzar a Podemos a presentarse en solitario, donde en 2023 ya se quedaron fuera de las Corts Valencianas y sin representación en las grandes ciudades valencianas.

Pero esta estrategia de Més Compromís y de Baldoví contrasta con la que defiende Mónica Oltra, candidata a la alcaldía de València. Oltra quiere una lista que “trascienda” a Compromís y que aglutine a Podemos, Izquierda Unida y los movimientos sociales. En la capital valenciana parece ser que esta unidad de la izquierda sería factible, pero Oltra quiere que esa unión también se cierre en el resto de grandes ayuntamientos y para la Generalitat. Estas dos visiones han abierto un debate -todavía soterrado- y bloquean, de momento, el proyecto de Oltra para València y no acaban de definir el de Compromís a la Generalitat. Según el equipo de Oltra, “hará falta cada voto para ganar la Generalitat y València”.

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