Canal+ vetará en Francia a cientos de artistas que alertaron de una “toma de control fascista” en el cine por parte de su dueño
El CEO de la mayor productora francesa de cine, Canal+, ha señalado que el grupo dejará de trabajar con los cientos de artistas que firmaron una carta abierta en la que expresaban su preocupación por la creciente influencia del multimillonario de extrema derecha Vincent Bolloré en el grupo.
La carta, publicada la semana pasada coincidiendo con la inauguración del festival de Cannes, fue firmada por más de 600 artistas, incluidos la actriz Juliette Binoche, el director y fotógrafo Raymond Depardon,el cineasta francoiraní Sepideh Farsi y el director Arthur Harari, que coescribió la ganadora al Oscar Anatomía de una caída.
En la carta denunciaban que al “dejar el cine francés en manos de un dueño de extrema derecha” no solo se corría el riesgo de “una homogeneización de las películas, sino de una toma de control fascista del imaginario colectivo”.
Bolloré, un empresario industrial conservador, posee un poderoso imperio mediático, que incluye a Canal+ y StudioCanal, el mayor grupo de producción y distribución televisiva en Europa. Entre las últimas películas de StudioCanal están el biopic de Amy Winehouse Back to Black y Paddington en Perú. Bolloré también posee el canal CNews, la cadena de radio Europe 1 y el periódico dominical Le Journal du Dimanche.
Este domingo Maxime Saada, director ejecutivo de Canal+, tachó la carta de los artistas de “injusticia” y advirtió de sus intenciones de dejar de trabajar con quienes la hubieran firmado. “Es una injusticia hacia los equipos de Canal+, que están comprometidos con la defensa de la independencia de la cadena y con la diversidad de sus opciones”, dijo Saada en Cannes. Y añadió: “No trabajaré, no quiero que Canal+ trabaje con las personas que han firmado esa petición”. “Si algunos llegan a calificar a Canal+ de 'cripto-fascista', entonces no puedo aceptar colaborar con ellos. Ahí está el límite”, subrayó después.
En la carta abierta, centenares de personas del mundo del cine denunciaban que Canal+ ya había adquirido un tercio del capital de UGC, la tercera mayor red de salas de cine en Francia, con la intención de adquirir el 100% en 2028. Afirman que Bolloré estará “en posición de controlar por completo la cadena de fabricación de películas, desde su financiación hasta su difusión en la pequeña y gran pantalla”.
“Detrás de su traje de hombre de negocios”, escriben en la carta, Belloré “no oculta que está llevando a cabo un ‘proyecto de civilización’ reaccionario de extrema derecha a través de sus canales como CNews y sus editoriales”; por eso temen que ese control se extienda también al cine. “Si bien la influencia de esta ofensiva ideológica sobre el contenido de las películas ha sido de momento discreta, no nos hagamos ilusiones: pronto cambiará”, advierten.
Un escándalo similar ya se produjo en la industria editorial. En un movimiento sin precedentes, más de un centenar de autores dejaron el mes pasado la editorial Grasset en protesta por el control de Bolloré sobre su empresa matriz, Hachette. “Nos negamos a ser rehenes de una guerra ideológica que busca imponer el autoritarismo en todos los ámbitos de la cultura y los medios de comunicación”, expresaron los escritores.
Este año en Cannes se han oído abucheos al aparecer en pantalla el logo de Canal+ durante varios pases del Festival, incluido el de la película inaugural, The Electric Kiss.
En 2022, durante una sesión en el Senado francés, Belloré rechazó el intervencionismo político o ideológico y aseguró que su interés por adquirir medios de comunicación era puramente financiero y que su imperio cultural trataba de promocionar el soft power francés.
Después de la revuelta de los escritores el mes pasado, Bolloré respondió en Le Journal du Dimanche que quienes se habían ido de la editorial eran “una pequeña casta que se cree por encima de todo y de todos”. “En cuanto a los ataques contra mi ‘ideología’, repito una vez más: soy democristiano”, escribió hace un mes.
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