Por qué Trump está obsesionado con Groenlandia
Tras ejecutar durante el fin de semana el secuestro del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, el mandatario estadounidense, Donald Trump, ha pasado en seguida a la cuestión de Groenlandia, con nuevos llamamientos a que EEUU se haga con el control del territorio ártico.
Trump afirmó el domingo que necesitaba a Groenlandia “desesperadamente”, lo que ha provocado un aumento de las tensiones entre Estados Unidos, Groenlandia y Dinamarca.
Groenlandia forma parte del reino danés, del que fue colonia y que hoy en día sigue controlando su política exterior y de seguridad.
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, ha afirmado que un ataque de Estados Unidos a un aliado de la OTAN —en este caso, Groenlandia, como parte de Dinamarca— significaría el fin de la alianza. El primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, ha instado a Trump a que renuncie a sus “fantasías de anexión”. Líderes europeos también han dado su apoyo a Dinamarca y Groenlandia, de la que han dicho que “pertenece a su pueblo”.
Según Stephen Miller, uno de los principales asesores de Trump, la Administración está decidida a adquirir Groenlandia y cree que lo hará sin necesidad de intervención militar. El secretario de Estado, Marco Rubio, también señala que la opción preferida por EEUU es la de comprar el territorio, y las apelaciones al uso de la fuerza son meramente retóricas, según el Wall Street Journal. No obstante, la Casa Blanca publicó en la noche de este martes un comunicado, firmado por su portavoz, Karoline Leavitt, en el que reiteraba que emplear al ejército es “una opción” entre las que baraja Trump para hacerse con Groenlandia.
¿Por qué insiste tanto Donald Trump con Groenlandia?
Groenlandia lleva mucho tiempo en la agenda de Trump, pero las razones han cambiado con el tiempo. En 2019, durante su primer mandato, confirmó que había instado a sus asesores a averiguar cómo comprar la vasta isla ártica, en lo que en esencia sería “una gran operación inmobiliaria”. Hace un año, afirmó que el motivo era la “seguridad económica”. Pero en los últimos días ha usado el argumento de la “seguridad nacional”, a pesar del riesgo que esto supondría para el futuro de la OTAN.
Estratégicamente situada entre Estados Unidos y Rusia, Groenlandia es considerada cada vez más importante para la defensa y se está convirtiendo en un campo de batalla geopolítico a medida que se agrava la crisis climática.
Además del petróleo y el gas, el suministro de Groenlandia de múltiples materias primas muy demandadas para la tecnología verde atrae el interés de todo el mundo, incluida China, que domina la producción mundial de tierras raras y ha amenazado con restringir la exportación de minerales críticos. Al adquirir Groenlandia, Estados Unidos podría excluir a China.
El rápido deshielo de las enormes capas congeladas y glaciares de la isla podría abrir la puerta a la perforación petrolera (aunque Groenlandia dejó de conceder licencias de exploración en 2021) y a la extracción de minerales esenciales como el cobre, el litio, el cobalto y el níquel.
El deshielo del Ártico también está abriendo nuevas rutas marítimas, que ofrecen alternativas al canal de Suez a través del Ártico y acortan el trayecto desde Europa occidental hasta Asia oriental casi a la mitad. China y Rusia acordaron en noviembre colaborar en el desarrollo de nuevas rutas marítimas en el Ártico.
Groenlandia ya es una importante base militar para Estados Unidos y su sistema de alerta temprana de misiles balísticos. Estados Unidos tiene una base militar en Pituffik (antes Thule) desde la Guerra Fría.
¿Qué tiene que ver Dinamarca con todo esto?
Se cree que los inuit vivían en Groenlandia ya en el 2500 a. C. y que los marineros nórdicos llegaron a ella en el primer milenio d. C. y fundaron asentamientos que duraron varios siglos. La colonización moderna comenzó tras la llegada de Hans Egede en 1721, con el apoyo de lo que entonces era Dinamarca-Noruega. Durante la Segunda Guerra Mundial, cuando Dinamarca estaba ocupada por Alemania, EEUU la invadió y ocupó a su vez, para devolvérsela a Dinamarca en 1945.
La isla pasó a formar parte del reino de Dinamarca en 1953. En 1979 se introdujo el autogobierno, pero Dinamarca sigue controlando la política exterior y de seguridad. Aunque tiene su propio parlamento y dos diputados en el parlamento danés, los llamamientos a la independencia han ido en aumento.
Las tensiones entre Groenlandia y Dinamarca se han intensificado considerablemente en los últimos años. En Groenlandia existe una gran indignación por las investigaciones sobre el escándalo de los anticonceptivos forzados de los años sesenta y setenta, lo que llevó al ex primer ministro groenlandés a acusar a Dinamarca de genocidio. También se han producido protestas en Copenhague y Nuuk por la separación de los niños groenlandeses de sus padres.
El Gobierno de Frederiksen se ha esforzado por restablecer las relaciones con Groenlandia desde la visita de Donald Trump Jr. a Nuuk en enero del año pasado—seguida por la del presidente, JD Vance, a la base militar estadounidense en la isla—.
Dinamarca ha prohibido el uso de las controvertidas pruebas de “competencia parental” a los groenlandeses, que han dado lugar a la separación de madres de sus hijos. En septiembre, tras años sin reconocer las violaciones, Dinamarca se disculpó oficialmente ante las víctimas del escándalo de los anticonceptivos, en el que miles de mujeres y niñas groenlandesas fueron obligadas a utilizar dispositivos intrauterinos sin su conocimiento ni consentimiento. Y en diciembre, las víctimas ganaron una batalla legal contra el Gobierno danés para recibir una indemnización.
El apoyo a la independencia ha ido creciendo en los últimos años. Pero, ante la amenaza de Trump, Groenlandia formó en marzo un nuevo gobierno con cuatro partidos, en una muestra de unidad nacional. La primera página del acuerdo de coalición reza: “Groenlandia nos pertenece”. El partido independentista, Naleraq, que es el más favorable a Estados Unidos y a Trump, quedó en segundo lugar en las elecciones y ahora está en la oposición.
Groenlandia debe celebrar un referéndum antes de declarar la independencia, según un acuerdo de 2009 con Dinamarca.
¿Qué opinan Groenlandia y Dinamarca de las propuestas de Trump?
Frederiksen ha dicho que cualquier ataque de Estados Unidos a un aliado de la OTAN sería el fin de “todo”.
“Si Estados Unidos decide atacar militarmente a otro país de la OTAN, entonces todo se detendría, incluida la OTAN y, por lo tanto, la seguridad posterior a la Segunda Guerra Mundial”, declaró a la cadena de televisión danesa TV2.
Nielsen ha afirmado que “las amenazas, la presión y las conversaciones sobre la anexión no tienen cabida entre amigos” y que “ya es suficiente”.
En su discurso de Año Nuevo, el rey Federico de Dinamarca elogió la “fortaleza y el orgullo” de los groenlandeses durante lo que calificó como “una época turbulenta”. El año anterior presentó un nuevo escudo real danés en el que se destacaban más los territorios autónomos de Groenlandia y las Islas Feroe, lo que algunos interpretaron como una reprimenda a Trump.
Por su parte, los líderes de siete grandes países europeos, entre ellos España, expresaron este martes su apoyo a Dinamarca y Groenlandia frente a las amenazas de EEUU en un comunicado conjunto: “Groenlandia pertenece a su pueblo. Corresponde a Dinamarca y a Groenlandia, y sólo a ellos, decidir sobre los asuntos que les conciernen”, afirmaron.
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