El consejero de Seguridad recurre a ETA y la “extrema izquierda” para explicar las cargas de la Ertzaintza contra la Flotilla
“We are sorry for what happened and we are especially sorry because it should have never happened. Once again, the Basque Government condems the genocide committed by the Israeli state against the Palestinian people”. En inglés, y en medio de una gran expectación, el consejero de Seguridad, Bingen Zupiria, del PNV, ha iniciado sus explicaciones sobre las cargas de la Ertzaintza en el aeropuerto de Loiu a la llegada de activistas de la Flotilla Global Sumud, este sábado.
Zupiria, ya en castellano y euskera, ha asumido el “impacto” a nivel global de esas imágenes y ha insistido en que no se debían haber producido. Sin embargo, ha defendido que la presencia policial en la terminal estaba justificada y que todo arrancó con una “agresión” a un agente de la autoridad, ha lamentado que haya una parte de la sociedad -ha señalado a la “extrema izquierda”- que no respete a la Policía, aunque sea vasca, ha comprometido ir a la Fiscalía para defender la persecución en redes sociales de los agentes intervinientes y ha recordado que entre los presentes había dos exmiembros de ETA, uno condenado a seis años de prisión y la otra a doce. Ha agregado que siete agentes resultaron “heridos” de lo sucedido.
“Quiero afirmar de forma tajante que no estamos ante una cuestión de política internacional. Ni de más o menos compromiso ante la situación que se está viviendo en Palestina. Estamos ante un asunto de orden público. [...] No está en cuestión la posición de nuestras instituciones ante el conflicto entre Israel y Palestina, ni nuestra posición ante la actuación ante la Global Sumud Flotilla, que respetamos, a la vez que denunciamos el trato al que se han visto sometidos por su iniciativa activista. La Ertzaintza no golpeó a nadie en Loiu por su ideología o su activismo. No”, ha expuesto Zupiria. Y ha agregado: “Revisaremos todo lo que haya que revisar, pero no vamos a renunciar a asegurar el orden en este país. Y cuando cometamos algún error, deberemos responder por ello”.
Según ha indicado Zupiria, que ha proyectado vídeos de las cámaras de seguridad de Aena y que ha estado arropado por el viceconsejero, Ricardo Ituarte, y por la directora de la Ertzaintza, Victoria Landa, la chispa fue causada por la “desobeciencia” de la orden de despejar la puerta de salida de viajeros y, a continuación, por la “agresión” de uno de los activistas, por la espalda, a uno de los uniformados. A partir de ahí, las dos unidades desplegadas, agentes de Seguridad Ciudadana de la comisaría de Erandio y de la Brigada Móvil, la unidad antidisturbios, procedieron a cargar. En los vídeos se ve también que la Guardia Civil creó un cordón más atrás, dentro de la zona de llegadas, para impedir el paso de otros viajeros.
A tenor de las explicaciones ofrecidas, la concentración no estaba comunicada “y no existía un dispositivo preparado” para atenderla. La Policía ni sabía que había un recibimiento ni quiénes iban a llegar, expone. Fue Aena, titular del aeropuerto, el que pidió auxilio a la Ertzaintza. A las 12.05 horas, casi dos horas antes de la llegada de los miembros de la Flotilla, dos personas fueron identificadas porque ya “obstaculizaban totalmente” la puerta de salida de viajeros.
La comisaría de Erandio pidió refuerzos a la Brigada Móvil, y llegaron tres furgonetas desde Bilbao, donde ese día había un dispositivo especial por las finales europeas de rugby. El mando policial al frente de las actuaciones, con rango de oficial, acordó entonces con el “responsable” de los presentes unos “términos” para que la “bienvenida” fuera “ordenada” y se garantizara el normal funcionamiento de una infraestructura “crítica”, al tiempo que se pautó una zona para un aurresku de honor. Se acordó que no se podría rebasar una barrera metálica instalada en la terminal. Es más, Zupiria ha insistido en que hubo personas que se saltaron ese cordón en cuanto llegaron y que, en un primer momento, la fuerza desplegada “transigió”.
El consejero ha recordado que fueron cuatro los detenidos y que todos ellos fueron trasladados a centros médicos para que fueran sometidos a una revisión a la luz de lo acontecido. Ha señalado que también se cumplió el protocolo, ya que los agentes registraron todo lo sucedido con sus cámaras subjetivas, las denominadas 'bodycam'. En todo caso, Asuntos Internos investiga lo sucedido y ha comunicado a los posibles afectados que ha abierto un atestado “por un posible delito de lesiones”. Uno de los detenidos presentaba “un rasponazo en la frente” y otra “sangre en la ceja derecha y una rojez en la parte superior derecha de la espalda”. Del otro lado, “siete ertzainas resultaron lesionados y han causado baja laboral”. Eran unos 25.
En el plano más político, Zupiria ha insistido en que “en este país hay quienes no quieren que haya Policía, ni siquiera si esa Policía es vasca”. “Y no sólo eso. Algunos ciudadanos vascos pusieron una diana a la Ertzaintza. Miembros de la Ertzaintza fueron víctimas del terrorismo de ETA y de la violencia callejera. Por fortuna, eso ha terminado, pero algunos no han cambiado desde entonces su actitud hacia la Ertzaintza. Algunos no le han perdonado aún a la Ertzaintza que se pusiera del lado de la democracia y de los derechos humanos y en contra del terrorismo y la violencia callejera. Las cenizas de las llamas de otra época se mantiene en las cabezas y corazones de algunos. Ese sentimiento venenoso es evidente. En la pugna que tienen entre ellos los movimientos políticos vascos de extrema izquierda, la naturaleza de la Policía o de la propia Ertzaintza siempre está en medio, a modo de bandera política”, ha señalado en euskera.
Zupiria, que ha dado las explicaciones en 72 horas, un tiempo récord en la habitualmente lenta Cámara vasca, tenía sobre la mesa dos peticiones de comparecencia de EH Bildu y de Sumar. “No es posible este nivel de justificación”, ha lamentado el portavoz abertzale, Gorka Ortiz de Guinea, que ha señalado que “los únicos que aplauden” a la Policía autonómica son “los que aplauden el genocidio”. Ha insistido en que no es un caso aislado de excesos policiales y que toca repensar el “modelo policial”. Desde Sumar, Jon Hernández ha denunciado la “brutalidad” y se ha mostrado “decepcionado” por las explicaciones, con referencias a ETA y no asunción de responsabilidades por los porrazos.
El PP ha condenado “enérgicamente” el “linchamiento” de los agentes actuantes. “Nuestra Policía siempre. Es una de las instituciones más queridas. Todo el apoyo a pesar de la campaña de la izquierda radical y los euskofascistas”, ha manifestado Ainhoa Domaica. El PSE-EE, socio del PNV, ha indicado que lo de Loiu “no debía haber ocurrido” y ha apelado a la “necesidad de revisar” la actuación policial.