Las cargas de la Ertzaintza contra activistas de la Flotilla dan la vuelta al mundo y reabren el debate sobre el “modelo policial” vasco
Las cargas de la Ertzaintza en el aeropuerto de Loiu, este sábado, a la llegada de los activistas de la Flotilla Global Sumud de solidaridad con Palestina han reabierto el intermitente debate sobre el “modelo policial” vasco. Pero con un relevante matiz. A diferencia de cuando una mujer acabó en la UCI con lesiones en el cráneo tras una actuación policial en el exterior del estadio de Anoeta de la Real Sociedad o de cuando un policía propinó un golpe y luego negó una ambulancia a un varón en Irún, por citar solamente dos casos aún pendientes de resolución, las imágenes del dispositivo de la Policía autonómica ahora han trascendido de los confines de la comunidad autónoma y se han convertido en objeto de escrutinio internacional. “Vergüenza de Policía vasca”, escribió en inglés en X Francesca Albanese, relatora especial de la ONU para los territorios ocupados.
El consejero de Seguridad, Bingen Zupiria (PNV), que es el más veterano de todos los miembros del Gobierno vasco al acumular su tercera legislatura en el gabinete, aunque solamente la primera como máximo responsable político de la Ertzaintza, comparecerá este martes en el Parlamento Vasco.
La reunión ya prevista de la comisión de Seguridad ha visto modificado su orden del día para dar cabida a las explicaciones sobre los hechos de Loiu. Se celebrará en tiempo récord en una Cámara acostumbrada a ser relajada con los plazos. Es un asunto al que tanto el Ejecutivo como la oposición le han querido dar máxima prioridad.
A expensas de lo que Zupiria pueda adelantar de la única investigación interna que le compete, la de Asuntos Internos, tres voces autorizadas dentro de la historia de la Ertzaintza, consultadas por este periódico bajo la condición del anonimato, coinciden en considerar como “desproporcionada” la respuesta policial durante la bienvenida a los miembros de la Flotilla. En paralelo, el asunto está también en manos de la comisión de control de la Policía vasca, un órgano externo que revisa actuaciones con fallecidos o heridos tanto de la Ertzaintza como de los cuerpos locales. Este 2026 su presidencia ha pasado del exmagistrado Juan Luis Ibarra, bajo cuyo mandato salieron un puñado de informes muy críticos con la Policía autonómica, al exvocal del Consejo General del Poder Judicial a propuesta del PNV Enrique Lucas. Asimismo, como el operativo se saldó con cuatro detenidos, sigue su curso en los juzgados el procesamiento de estas personas por “desobediencia grave, resistencia y atentado a agente de la autoridad”. Este lunes ha trascendido tambien que el Ararteko, la Defensoría del Pueblo, revisará lo acontecido.
Del episodio de Loiu, el aeropuerto que da servicio a Bilbao, se han hecho públicos decenas de vídeos grabados por los presentes y por los medios de comunicación. Zupiria habrá de aclarar este martes si los agentes actuantes hicieron uso también de las cámaras que han de portar los uniformados en situaciones como ésa, precisamente por una recomendación de la comisión de Ibarra tras un arresto abusivo en Bilbao. Se puede leer aquí más sobre este dispositivo conocido como 'body cam'.
Las imágenes muestran que un grupo de seis activistas se ubicó justo delante de la puerta de salida de la zona de llegadas de la terminal. No es un detalle menor: de esa puerta hacia dentro, la competencia de seguridad es de la Guardia Civil, pero una vez franqueada es la Ertzaintza la que gestiona cualquier incidencia en el orden público. Delante de una nube de periodistas, estaban posando con una bandera de Palestina, una ikurriña y un jerséi denunciando la situación de la empresa CAF, que gestiona infraestructuras en Cisjordania y que tiene como accionista al Gobierno vasco. Frente al grupo, amigos, familiares y otros activistas cantaban consignas contra Israel y a favor de Palestina contenidos por una pequeña separación metálica.
Las primeras explicaciones policiales insisten en que ese grupo estaba bloqueando el paso de otros viajeros, muchos de ellos aficionados al rugby asistentes a las finales europeas que este fin de semana ha acogido Bilbao. Recalcan que se les invitó a moverse y que ahí empezaron las “provocaciones” y “empujones” que antecedieron a una carga con porras de dos tipos de agentes diferentes, antidisturbios de la Brigada Móvil (con uniforme oscuro) y agentes de Seguridad Ciudadana (con vestimenta más azulada y líneas rojas).
Tras los arrestos, los presentes clamaron contra la Ertzaintza, a cuyos integrantes llamaron “fascistas” o “sionistas”. Siguieron produciéndose empujones entre quienes se interesaban por los detenidos y los agentes, que poco a poco fueron haciendo una línea de contención. Los vídeos muestran que no había una táctica operativa clara, como tampoco un mando compartido entre las dos unidades actuantes.
El sábado, la Ertzaintza dijo que la llegada de la Flotilla era “no comunicada”. El domingo, el consejero matizó que los términos del recibimiento habían sido “apalabrados” con Aena, titular de las instalaciones, y con los responsables de la bienvenida. Europa Press recogió imágenes también de algún forcejeo con otro cuerpo, con la Guardia Civil. Ésta es la secuencia:
“Si hay una provocación, la obligación de un ertzaina es contener, aguantarla. Responden y lo hacen de una manera totalmente absurda”, describe un antiguo responsable de la Ertzaintza tras el visionado de la escena. “Es desproporcionado. Hay formas mejores de responder que los porrazos en el suelo. Había suficiente personal para hacerlo de otra manera y que las imágenes no fueran ésas”, abunda un exagente, que recalca que “hay que conseguir que la actuación policial no provoque mayor incidencia”. Una de las preguntas en el aire es qué hubiese sucedido si no hubiese habido Policía y el grupo de activistas hubiese posado igualmente frente a la zona de salida de los pasajeros.
“Diría que es una actuación desproporcionada”, coincide un exjurista que, por su trayectoria, ha conocido de cerca los operativos policiales. Menciona como elementos más problemáticos “la forma de sujeción en el suelo” y el lugar donde el bastón policial impactó en el cuerpo. La investigación deberá determinar si algunos de los porrazos fueron en partes donde está prohibido por protocolo, como la cabeza. Los vídeos muestran también a ertzainas arrastrando a al menos uno de los detenidos por el suelo a la fuerza.
“Un despropósito, cuesta encontrar las palabras. Indignación, impotencia, vergüenza”, escribió por WhatsApp a sus conocidos una mujer presente en la terminal de Loiu el sábado y que refiere que los asistentes salieron de allí con “miedo” y muy enfadados. Otro activista, que ya había vuelto días atrás, explicaba en Instagram que se habían producido otras dos llegadas con total normalidad. El exertzaina, eso sí, pide que no se saque del debate de que “hoy en día se percibe una creciente impunidad de la violencia hacia la Policía”. “Y en el País Vasco, mucho más. Jueces, fiscales y políticos no hacen nada”, señala sin que eso altere su crítica por la respuesta concreta en el aeropuerto.
ETA y el “calor negro”
La principal fuerza de la oposición, EH Bildu, ha aprovechado la circunstancia para insistir en la necesidad de revisión del modelo policial. “Estamos ante un punto y aparte. Lo de [este sábado] vuelve a poner de manifiesto la existencia de un grave problema con el modelo policial. Porque no se trata de un hecho aislado [...] y la asunción de responsabilidades tiene que llevar consigo la toma de medidas. El Gobierno Vasco debe abandonar la fase negacionista y dar paso al reconocimiento de este problema”, ha lanzado el portavoz parlamentario de la coalición, Pello Otxandiano. Sumar también ha sido muy duro con Zupiria. Ambas fuerzas solicitaron la comparecencia urgente del consejero en la Cámara. Desde fuera, Podemos ha llegado a exigir la dimisión del titular de Seguridad. Incluso el socio del PNV en el Gobierno vasco, el PSE-EE, ha manifestado su desagrado por las imágenes, en palabras del consejero Javier Hurtado.
En el otro lado, el nuevo sindicato mayoritario del cuerpo, Euspel, sí emitió rápidamente una nota de respaldo a los agentes intervinientes en otro controvertido operativo del sábado, el de la previa del partido del Deportivo Alavés en el estadio de Mendizorroza de Vitoria, pero no se ha pronunciado hasta este lunes sobre la Flotilla. “Lo que no vamos a aceptar es que, una vez más, se ponga a la Ertzaintza a los pies de los caballos, utilizando imágenes parciales y sin explicar el contexto completo. En las imágenes se aprecia una situación de tensión, con personas obstaculizando la salida de pasajeros, desobedeciendo indicaciones policiales claras y legítimas, y con otro grupo rebasando una barrera física, creando dos focos de conflicto al mismo tiempo”, entienden. Piden también “respeto” para los actuantes. “No se puede condenar a los agentes antes de conocer todos los hechos, ni dejarse arrastrar por relatos interesados”, le reclaman al consejero Zupiria.
Asimismo, las centrales Esan, Erne y Sipe, todas ellas corporativas, han cerrado filas igualmente con los agentes. Erne ha ido un paso más allá y, en un comunicado, denuncia señalamientos a ertzainas concretos que intervinieron, con lo que ello comporta de “riesgo” para los profesionales y para sus familias. Se reafirma en que las provocaciones contra la fuerza desplegada no pueden entenderse como “espontáneas” y “más tras conocerse la vinculación con condenas por pertenencia a ETA de algunos de los actuantes”. Asimismo, la exdirigente de Vox Macarena Olona, que se ha ofrecido a ayudar a los ertzainas intervinientes, ha escrito en redes sociales que los activistas recibieron “poco calor negro”.
En sus explicaciones ante los medios de comunicación, el consejero Zupiria deslizó que fue un sábado complicado por la Ertzaintza. Además del rugby en Bilbao y del recibimiento de Loiu, hubo una manifestación en Vitoria y el partido del Deportivo Alavés, que está motivando a nivel local también muchas críticas a la Ertzaintza. Aquí la Policía ha explicado que, en el recibimiento del equipo local, hubo aficionados que se saltaron el cordón y que se hizo uso de bengalas y otros objetos. Dos personas fueron detenidas y tres ertzainas resultaron heridos, según el parte oficial.
Hasta este viernes, en que se graduó una nueva promoción en la academia de Arkaute -“este Gobierno estará siempre de vuestro lado”, les dijo el lehendakari, Imanol Pradales-, la Ertzaintza estaba con unos 7.000 efectivos aunque su plantilla pactada desde 2004 es de 8.000. Nunca se ha cumplido salvo un breve momento en 2011 y ahora hay un plan en marcha para alcanzarlo hacia 2030, precisamente cuando se celebraría en Bilbao y Donostia parte de la Copa del Mundo de fútbol masculina. Desde hace años, las unidades antidisturbios y las comisarías funcionan a base de refuerzos y horas extraordinarias para los grandes operativos. Un dato, de los 364 agentes graduados el viernes 151 irán a cuerpos locales de 21 municipios y 213 a la Ertzaintza, pero únicamente cinco a las áreas de protección ciudadana, donde se englobarían las comisarías y la Brigada Móvil.