La familia de la herida en una carga de la Ertzaintza en Anoeta denuncia impunidad: “Tendrá secuelas de por vida”
Una instructora de Donostia, Ana Isabel Pérez Asenjo, ha cerrado recientemente sin ver ninguna responsabilidad la investigación por las graves lesiones sufridas en la cabeza por una aficionada de la Real Sociedad, Amaya Zabarte, que cayó desplomada en el exterior del estadio de Anoeta coincidiendo con una carga de la Ertzaintza antes de un partido de Champions League contra el PSG. En la resolución judicial, la magistrada da plena validez a la tesis policial de que nunca dispararon 'foam', su munición antidisturbios, aunque en las imágenes no se ven otros objetos que pudieran hacer que Zabarte acabara esa noche de marzo de 2024 en la UCI y siga con secuelas. La mujer denuncia también que, cuando se pudo levantar y se refugió en la boca de una estación próxima del Topo de Euskotren recibió una patada de un agente. Se puede leer aquí una reconstrucción de esa actuación.
Pérez Asenjo ya había cerrado antes la causa en otra ocasión sin siquiera citar a la víctima. Un recurso de la familia ante la Audiencia Provincial de Gipuzkoa le obligó a retomar el asunto. Joseba Novoa, su marido, denuncia como conclusión de la entrevista la “actitud” de la juez, “la diferencia de cómo ha tratado” durante la investigación a los agentes investigados, a los que atendió “con amabilidad”, y la displicencia hacia los testigos que apoyaban las tesis de Zabarte, que sí escucharon una detonación e incluso recogieron del suelo algún cartucho de los proyectiles. Formalmente, cabe un nuevo recurso para que instancias superiores vuelva a enmendar a Pérez Asenjo. También sigue abierta la investigación interna de la Comisión de Control y Transparencia. Con todo, la familia lamenta la actitud del consejero de Seguridad, Bingen Zupiria, y también la de la Real Sociedad.
¿Cómo han encajado la resolución de la magistrada?
Viendo la trayectoria de la jueza, nos lo esperábamos. A toda costa ha querido cerrarlo. La verdad, la sensación que nos ha dado es de que no quería llegar hasta el final. Uno siempre alberga la esperanza de que se haga justicia. Pero, no, no se ha hecho justicia. La hostia nos la hemos llevado.
¿Puede concretar más cuáles eran esas sospechas que tenían de que esto no se iba a llevar a buen puerto?
Al quinto día de poner la denuncia, ya cerró el caso por primera vez, alegando que Amaya tiene lesiones leves y no hay autor conocido. Luego ha tenido que reconocer todas las lesiones graves que ha tenido Amaya. Tuvimos que hacer un recurso y la Audiencia Provincial le obligó a reabrir la instrucción. Ahora hemos visto que ha hecho lo justo y necesario. De hecho, ni les ha obligado a mejorar las imágenes [de grabación de los hechos] después de dos años. Tienen medios y podían haber mejorado las imágenes. Pero no han hecho nada.
Las lesiones de su mujer están acreditadas con informes médicos. La versión oficial es que allí no hubo disparos de ‘foam’. Dígame, entonces, qué otra alternativa puede haber para el golpe en la cabeza.
Ella [la magistrada] se acoge a la palabra de la Ertzaintza. A que, según sus protocolos, no pueden disparar en esa situación. Entiendo también que en los protocolos de la Ertzaintza no está permitido patear mujeres indefensas en el suelo. Y también lo hicieron. Sobre lo que dice del proyectil, la médico-forense deja bien claro que no puede descartar que sea un proyectil de ‘foam’, ni patada ni rodillazo, pero sí descarta totalmente que sean lesiones por caída al suelo o lesiones por una piedra. Amaya se levanta del suelo tambaleándose, cuando recibe el impacto. En el auto, se omite totalmente la versión de todos los testigos.
¿Qué dicen los testigos?
Todos escuchan una detonación. Y hay un miembro de seguridad del Topo que ve cómo sus compañeros recogen un proyectil del suelo.
¿Consideran que el hecho de que lo que se esté investigando sea a la Ertzaintza genera un cierto corporativismo o cierta falta de voluntad de llegar hasta el final?
Ni creo ni dejo de creer. Soy más de sensaciones que me llevo. Y la sensación que se me queda en el cuerpo es que no han hecho todo lo que podían hacer. Echo la vista atrás y veo los trabajos que ha hecho la Ertzaintza. Por ejemplo, el de descubrir cómo una persona fallecía por un disparo a través de una ventana en el monte, sin cámaras ni nada. Y resulta que, en un partido de alto riesgo, en el mayor dispositivo de toda la historia de Anoeta y delante de decenas de ertzainas, casi muere mi mujer y no son capaces de decir qué es lo que ha sucedido. ¿Alguien se cree que la Ertzaintza es tan inútil? ¿O es que no quieren llegar a saber la verdad? No creo que sean inútiles.
En aquellas fechas se produjeron otros sucesos que también están siendo investigados o han sido investigados. Hablo de actuaciones de la Ertzaintza en Tolosa, en Bilbao o en Irún. ¿Cree que lo de Anoeta fue algo excepcional o que hay un problema más de fondo en la gestión de los dispositivos?
Creo que lo del PSG no fue algo puntual. De hecho, el día del recibimiento de Copa del Rey contra el Mallorca [en febrero de 2024] ya hubo problemas. Puede haber problemas cuando vienen los equipos de fuera. Pero, cuando estás recibiendo a tu propio autobús, que la Ertzaintza cargue contra los aficionados me parece increíble. De hecho, la Real Sociedad ha tomado la decisión de que en los recibimientos del equipo la Ertzaintza ya no esté. En el pasillo están los miembros de la seguridad de la Real Sociedad y no ha vuelto a haber problemas.
En el auto, se omite totalmente la versión de todos los testigos. Y todos escucharon una detonación. Y hay un miembro de seguridad del Topo que ve cómo sus compañeros recogen un proyectil del suelo.
¿Qué opinión tienen del papel del club, de la Real Sociedad, en toda esta cuestión?
Se han sentido entre la espada y la pared. Pero no han pasado buenas palabras. El día de la junta de accionistas pedí que se personasen como acusación popular. Pero, claro, ¿la Real Sociedad como entidad contra la Ertzaintza o contra el Gobierno vasco? Ahí ya no han dado ningún tipo de respuesta. En redes sociales, me comentaba un usuario lo bien que se han portado siempre con Aitor Zabaleta [asesinado por un ultra del Atlético de Madrid]. Y con razón. La diferencia es quién es el agresor. Si a Amaya le hubiesen agredido ultras, la respuesta de la Real Sociedad y de las instituciones en general, tanto del Gobierno vasco como del Ayuntamiento de Donostia y demás, habría sido totalmente diferente. Como el agresor o los agresores son ertzainas, nadie, nadie, nadie se ha preocupado.
¿Van a intentar seguir peleando en los tribunales o lo dan ya por perdido?
Sí, vamos a recurrir.
¿Tienen esperanzas con el informe que tiene pendiente la Comisión de Control y Transparencia de la Policía vasca?
No. De todo lo que dependa del Gobierno vasco yo no tengo fe. En absoluto.
El consejero de Seguridad, Bingen Zupiria, al poco de llegar al cargo, les envió una carta. ¿Han vuelto a tener contacto? ¿Cómo valoran su gestión?
Después de la carta, me reuní con él en la comisaría de la Ertzaintza de Irún. Fue hace unos meses. Hace medio año o así. Le transmití que, al margen de lo que determinase la Justicia, no llegaba a entender que ellos, viendo las imágenes, viendo, por ejemplo, cómo un ertzaina patea en el suelo a una mujer, no hiciesen ningún tipo de condena. El señor Zupiria calló, calló y calló. Me decía: ‘¿Pero yo qué quieres que haga?’ ¿Cómo que qué quieres que haga? Tú eres el responsable político de todo esto. Echaba balones fuera todo el rato.
Su mujer sigue teniendo secuelas. ¿Cómo ha cambiado su vida y la de toda su familia desde aquel marzo de 2024?
Estuvimos en un neurólogo y ya nos ha dicho que las secuelas le quedarán de por vida. Le cambiaron el tratamiento para intentar paliar los dolores de cabeza y las alteraciones del sueño y demás. Claro que nos ha cambiado la vida. Amaya lleva dos años sin trabajar. Estamos esperando a que la Seguridad Social nos diga si le dan la incapacidad o no. Se puede imaginar también el varapalo económico que ha sufrido la familia.
0