El director-conservador de Urdaibai lleva más de año y medio en interinidad tras la salida del titular al Gobierno vasco
El cargo de director-conservador del patronato de la reserva de la biosfera de Urdaibai lleva más de año y medio en interinidad sin que el Gobierno vasco saque a concurso la plaza. El anterior director conservador, Nicolás García-Borreguero, dejó el puesto a principios del año pasado para formar parte del equipo del Departamento de Industria, Transición Ecológica y Sostenibilidad que dirige Mikel Jauregi. En concreto, ocupa desde entonces el cargo de director de Administración Ambiental.
El Departamento colocó en el cargo de forma provisional en febrero del año pasado a Joseba Santorum, que hasta entonces ocupaba el puesto de técnico de Programas de Empresa e Innovación Tecnológica en el Ejecutivo autonómico. Pese a la interinidad del puesto, Santorum sigue en el cargo más de medio año después, en un contexto convulso que ha atravesado la con la polémica sobre el ya descartado Guggenheim de Urdaibai incluida, y los retos que tiene por delante.
Fuentes de los miembros del patronato consideran que el hecho de mantener esta plaza en situación de interinidad es una forma de que el organismo esté “a medio gas” y tener “paradas” decisiones sobre la reserva, ya que se trata de un cargo que, al ejercer de mediador entre las distintas asociaciones presentes en el patronato y las instituciones, debe ser “tractor” en la toma de decisiones para la zona. “Eso ahora no pasa”, lamentan, y aseguran que los temas más conflictivos se han obviado en las reuniones. Antes fue la polémica por el nuevo Guggenheim de Urdaibai o más recientemente los problemas con la duna de Laga y el parking previsto.
“Las denuncias parten de las distintas asociaciones que forman parte del Consejo de Cooperación de la reserva de la biosfera. El director-conservador ni está ni se le espera”, denuncian. Las mismas fuentes consideran que el Gobierno vasco puede estar no sacando la plaza a concurso ante el temor de que tendrá dificultades para cubrir el puesto en un momento polémico para la zona.
Tras descartarse de forma definitiva la construcción del Guggenheim en Urdaibai por parte de la Diputación Foral de Bizkaia, el Gobierno vasco y el propio museo, la Urdaibai sigue en medio de la polémica. De momento, está abierta una batalla legal para conseguir la salida de la zona de Astilleros Murueta. Pero, además, la reserva tiene abierto otro flanco en el ámbito parlamentario.
La ley de medidas urgentes para la simplificación y agilización de la actividad económica sostenible, presentada en el Parlamento Vasco por PNV y PSE-EE como una “autopista” para acelerar proyectos, recoge en su artículo 8 la modificación de determinados preceptos de la ley de 1989 para la protección y ordenación de la reserva de la biosfera de Urdaibai. Se busca facilitar determinados usos en zonas que distintas agrupaciones ecologistas y defensoras de la zona consideran “sensibles” para la protección del entorno. Por ejemplo, “el uso de embarcaciones con motor en determinadas zonas, la ejecución de instalaciones marítimas para el amarre, fondeo y atraque de embarcaciones náutico-recreativas y el embarque y desembarque de pasajeros que reglamentariamente se determinen”. O la adecuación, en continuidad con el suelo urbano y accesible desde éste, “de espacios para el baño, ejecutados mediante sencillos elementos de contención de agua en marea baja”, entre otras cuestiones.
Precisamente, dentro de las comparecencias en el Parlamento Vasco para la tramitación de esta ley está prevista la participación en el mes de septiembre de miembros de Guggenheim Urdaibai Stop para explicar su oposición a esta normativa. Por otra parte, está en proceso de recogida de firmas una iniciativa legislativa popular (ILP) con la que se pretende dotar a Urdaibai de personalidad jurídica propia e incrementar así su protección, y que se presentará en el Parlamento Vasco.