Mujeres Gitanas inaugura el primer banco urbano de Euskadi pintado con la bandera romaní contra los estereotipos
La Asociación de Mujeres Gitanas de Euskadi ha inaugurado este miércoles, en el barrio bilbaíno de Otxarkoaga, con motivo del Día Internacional del Pueblo Gitano, el primer banco urbano de Euskadi pintado con la bandera romaní, y han advertido de que “sigue habiendo estereotipos, prejuicios y antigitanismo”.
Durante el acto -en el que se ha estrenado el banco pintado con dos franjas horizontales de colores verde y azul y una rueda roja en el centro- la responsable de Amuge, Tamara Clavería, ha afirmado que la pretensión de la asociación ha sido hacer del 8 de abril, Día Internacional del Pueblo Gitano, una jornada de “conmemoración, celebración y reivindicación”. A su juicio, la inauguración del 'banco urbano con la enseña gitana ha sido “un acto de justicia, un acto de reparación y un acto de reconocimiento”.
“Ocupar las calles es fundamental, y este acto de conmemoración y de visibilizar que el pueblo gitano existe en Euskadi, es un orgullo y una satisfacción enorme”, ha dicho. Además, ha apuntado que el banco recoge la “identidad” gitana porque está pintado “con la bandera del pueblo gitano”. “Eso es lo que tiene de especial”, ha añadido.
Clavería ha indicado que el colectivo vive su día internacional como una jornada de fiesta, en la que “celebrar su cultura y su identidad” pero también reivindicar y “seguir poniendo en el frente cómo se encuentra el pueblo gitano en la actualidad”. Además, ha advertido de que “sigue habiendo estereotipos, perjuicios, antigitanismo y antigitanismo de género que hay que derribar y deconstruir entre todas las personas”. “Hay que acabar con el antigitanismo, poner en el centro los derechos humanos, seguir trabajando por una sociedad más justa, más igualitaria, en la que todas las personas sean dignas de vivir libremente”, ha precisado.
A su juicio, “hace falta seguir avanzando” en el acceso a la educación “construyendo unas escuelas sin segregación” y conseguir que la sociedad perciba a los gitanos como “un pueblo con orgullo e identidad cultural”. En el caso de las mujeres gitanas, ha indicado que “son lo que son y no lo que dicen que son”, y ha reivindicado el acceso a “puestos de poder” y a tener reflejo “en toda la sociedad”.