Dentro del nuevo Topo de Donostia: el 'metro' recibe los últimos retoques tras nueve años de obras

“Mirar el reloj se acabó”, aseguraba Ricardo Unzueta, responsable de la operación ferroviaria de Euskotren. Nueve años después del inicio de las obras, los cuatro kilómetros de vías soterradas y las tres nuevas estaciones de Donostia —Bentaberri, La Concha y Amara— estarán disponibles dentro de algo menos un mes, el 21 de noviembre. La ampliación no solo incorporará nuevas paradas a la red ferroviaria, sino que también aumentará las frecuencias hasta ofrecer un servicio similar al de un metro: entre Lasarte-Oria y Pasaia, la espera máxima será de siete minutos y medio.

El aumento de las frecuencias también llegará, aunque en menor medida, a la conexión entre Lasarte y Hendaia, que actualmente pasa cada 30 minutos. Con el nuevo servicio, los trenes circularán cada 15 minutos hasta las estaciones de Irún (Ficoba) y Hendaya, de modo que Colón dejará de ser el final del recorrido de los trenes que pasan con esa frecuencia. También cambiarán los horarios: a partir del 21 de noviembre, los sábados pasarán a considerarse días laborables y se reforzará el servicio de los domingos.

Los cambios se han dado a conocer durante las visitas organizadas por el Departamento de Movilidad y Eusko Trenbide Sarea (ETS) a las nuevas estaciones. Durante tres días, los interesados han podido conocer las instalaciones en distintos turnos de tarde. La consejera Susana García Chueca anunció las visitas en sus redes sociales, desde donde enlazó la página de inscripción. Las plazas son limitadas y este periódico ha acompañado al primer grupo que ha accedido a la futura estación de Amara.

A la altura de la parte interior de la estación actual, en la calle Autonomía, una gran entrada anuncia la futura parada de Amara. Al entrar, a la izquierda se encuentra el acceso a la mezzanina, el nivel intermedio de la estación. Pero antes de bajar, una de las novedades que más ha llamado la atención del grupo está a mano derecha: el ascensor vecinal. Valentín Gómez, director de la construcción, ha presentado esta estructura metálica, cuya forma no pasa desapercibida en el paisaje del barrio.

El elevador conecta tres niveles: la entrada al Topo desde el cañón de Autonomía, la plaza de la calle Salud y una pasarela de 60 metros que llega hasta la calle San Roke. Entrará en servicio con la inauguración de las estaciones y funcionará en el mismo horario que Euskotren. Para una de las visitantes, de hecho, el ascensor ha sido lo más llamativo de la visita. Le ha contado a este periódico que su madre vivió en San Roke y que ver una infraestructura así habría sido “un sueño” para ella.

Tras detenerse en esta conexión con el barrio, el grupo ha comenzado a bajar hacia la mezzanina. El recorrido cuenta con pasarelas eléctricas a ambos lados y una pendiente muy leve, sin escaleras en ese tramo. En el nivel intermedio ya se distinguen los tornos de acceso, la estructura destinada al personal de la estación y las escaleras que conducen hasta los andenes.

La estación está prácticamente terminada. Las chapas antivandálicas, presentes también en el resto de las instalaciones, ya cubren las estructuras internas. Todavía quedan algunos remates, además de colocar elementos como los bancos y las papeleras y retirar el material de obra. Gómez ha insistido en que los trabajos pendientes podrán completarse en menos de un mes. El polvo, sin embargo, sigue presente por toda la estación, por lo que los responsables han asegurado que realizarán una limpieza a fondo antes de la inauguración.

La accesibilidad también ha ocupado parte de las explicaciones. A preguntas de un visitante perteneciente a la asociación Begiris, Gómez ha detallado la presencia de pavimento podotáctil para facilitar la orientación de las personas con discapacidad visual. Los responsables también han explicado la señalización prevista para indicar a las personas con movilidad reducida dónde se encuentran los accesos habilitados. Tanto el miembro de Begiris como su acompañante se han mostrado satisfechos con las medidas presentadas.

Durante la visita, el grupo ha podido ver dos de los nuevos trenes que entrarán en funcionamiento el 21 de noviembre. La presencia de estos vehículos ha dado pie a Unzueta a explicar que Euskotren lleva meses formando y preparando a su personal para la puesta en marcha del nuevo servicio. Esta fase del plan se ha desarrollado mientras avanzaban las obras y se ha esperado a que las nuevas estaciones fueran transitables para llevar a cabo parte de la preparación. Gómez, por su parte, ha bromeado sobre el tamaño de los baños de los nuevos trenes.

Aun así, hay un aspecto que no llegará a tiempo para la inauguración, mas no por falta de previsión de los responsables de Movilidad o ETS. Una de las visitantes se ha percatado de que no hay cobertura móvil en el interior de la estación y ha preguntado si se instalará. Los representantes de ETS han reconocido que, si finalmente se habilita, no estará disponible para la apertura.

Según han explicado, se pusieron en contacto con las operadoras móviles, que suelen coordinarse para que una compañía se encargue de instalar la infraestructura y después permita que las demás la utilicen. Sin embargo, la empresa que debía asumir esa tarea todavía no ha actuado.

La visita ha terminado con una intervención del mismo miembro de Begiris, que ha querido recordar el fallecimiento de un trabajador de ETS durante las obras. Los responsables han asentido y agradecido el comentario. Tras unos instantes de silencio, el grupo ha emprendido el camino de vuelta hacia la salida de la calle Autonomía. La estación de la calle Errondo quedará para una próxima ocasión, ya con la inauguración, mientras los visitantes abandonaban las instalaciones sorprendidos por una obra que está a punto de concluir.