Un sistema digital emitirá una alerta roja para evitar que los profesionales de Osakidetza inoculen vacunas caducadas
Osakidetza ha presentado este miércoles un nuevo sistema que digitaliza el registro de vacunas para evitar así que los profesionales de la salud administren dosis caducadas, como sucedió a finales de 2025 y comienzos de 2026. Se trata de un plan que han llamado eTXERTOA, una herramienta de escaneo que permite registrar de forma automática el lote y la fecha de caducidad de cada dosis.
Cuando se registra una vacuna que está caducada, la pantalla del ordenador se vuelve roja en modo de alerta, para que no se administre a ningún paciente. En el caso de estar en vigor, la pantalla se pone verde y significa que se puede inyectar al paciente libremente. Si la pantalla del ordenador se vuelve de color amarillo, significa que el código de la vacuna es de lectura compleja, por lo que sistema pide al profesional que verifique manualmente la fecha y el lote directamente en el vial.
“Con eTXERTOA, cuando la verificación es correcta, la herramienta permite copiar esos datos en el registro correspondiente de la historia clínica, lo que evita anotaciones manuales y disminuye el riesgo de error. Además, el lote y la caducidad quedan reflejados en la cartilla de vacunación del paciente, accesible desde la Carpeta de Salud digital. Estamos convencidos de que esta nueva herramienta además de otras medidas adoptadas nos ayudarán a seguir corrigiendo y reforzando el sistema de vacunación de Osakidetza”, han aclarado el director de Asistencia Sanitaria de Osakidetza, Koldo Berganzo y el director de Estrategia Económica y Transformación de Osakidetza, Xabier Ibarzabal, durante la presentación del nuevo sistema en el centro de salud Miribilla de Bilbao.
La crisis de las vacunas caducadas en Osakidetza se hizo pública el pasado enero. Desde entonces, un comité de investigación y trazabilidad de vacunas creado 'ad hoc' concluyó que “desde mayo a octubre de 2025 se distribuyeron 15.655 [unidades] de la vacuna Vaxelis, de las cuales 6.535 corresponden al lote X019675 (con una caducidad inferior a seis meses)”. Según los datos oficiales, fueron 151 las vacunas caducadas administradas en 2025 y los primeros días de 2026, ya que se hizo una revisión de todos los actos vacunales salvo las campañas estacionales de gripe y COVID-19, 168.841.
Pero este periódico ha conocido casos que se remontan a 2023 y hasta 2017. En concreto, hay 17 casos de una vacuna pentavalente administrada fuera de fecha en 2017 la comarca sanitaria del Alto Deba (OSI Debagoiena) y, sobre todo, 89 casos de una triple vírica caducada en la zona de la OSI Uribe tanto en 2023 como en 2024, alguno de cuyos ejemplos adelantó este periódico. Los hechos no se limitan a la Vaxelis, sino que también afectan a una vacuna tetravalente y a la de la triple vírica. Los más afectados son bebés o niños de muy corta edad.
Recientemente, el Departamento de Salud ha confirmado también un fallo en la cadena de frío de vacunas suministradas, tal y como había denunciado previamente EH Bildu, y volverá a vacunar a los 17 afectados: cinco en Lasarte-Oria y doce en Arangoiti (Bilbao). Preguntados sobre esta cuestión los directores de Osakidetza Berganzo e Ibarzabal han insistido en que este tipo de roturas de frío son “casuísticas lógicas” que “se pueden dar cuando hace calor”. “Estas medidas que se están adoptando nos permiten detección precoz y corregir aquellas situaciones como puede ser la rotura de una cadena de frío. Se identificó, se actuó rápidamente, no existe daño ni riesgo de revacunación, pero comités expertos decidieron volver a vacunar finalmente a 12 niños en Arangoiti y 5 en Lasarte. Hubo 66 vacunas con rotura de frío pero se analizaron”, ha detallado Berganzo.
“Tenemos alarmas en la nevera, tenemos termómetros de máximos y mínimos, de medición continua. Lo que se mide es si el proceso baja del rango de temperaturas que está estipulado, que es entre dos y ocho grados. Si baja se detecta y en ese momento se analiza y es lo que ha pasado en Lasarte y en Arangoiti”, ha recalcado Ibarzabal.
Desde el Departamento de Salud y Osakidetza han comprometido medidas a corto plazo para evitar este tipo de situaciones. Repetidamente, los han llamado “los siete correctos”. Son un mejor control de vacunas con caducidad próxima, con una señalización diferenciada de los envíos de vacunas con menos de seis meses de caducidad, para facilitar identificación y priorizar su uso en plazo; una mejora del circuito de recepción, almacenamiento y distribución, con el refuerzo del registro de lotes y caducidades en farmacia y en las OSI, y el impulso de un protocolo corporativo para la petición y recepción de vacunas; la estandarización de los albaranes y de la información logística, con la inclusión obligatoria del lote y la fecha de caducidad en los albaranes de entrega, además de dimensionar mejor las necesidades de cada centro y su periodicidad de envío; la organización más homogénea del stock y de los frigoríficos, con la revisión del estocaje de los centros y una sistemática común para la gestión operativa de los equipos de frío, con periodicidad de revisiones, sistema de registro y verificación; el refuerzo de la figura de referencia en vacunación, es decir, una persona responsable de las vacunaciones designada en cada centro y la mejora del registro, la formación y la comunicación, con el impulso de registros informatizados para incidencias y dosis desechadas, así como acciones formativas y materiales de apoyo para reforzar los “siete correctos” y las buenas prácticas en vacunación.
En cuanto al medio plazo, después de verano, se espera la implantación de la nueva herramienta eTXERTOA en los centros de salud para que el registro de cada vacuna sea automatizado y así se agilice el trabajo de los profesionales. Además, se formará a los trabajadores y se contempla “la mejora de los procedimientos corporativos y la estandarización de los circuitos de petición, recepción, almacenamiento y administración”. “El objetivo es consolidar una trazabilidad completa desde la farmacia hasta la aplicación de la dosis. Este avance supone una mejora clara para la ciudadanía porque incrementa la seguridad, reduce la posibilidad de errores y ofrece una información más fiable y accesible sobre cada vacuna administrada. También refuerza la confianza en el sistema público de salud al añadir más control y más trazabilidad en un proceso especialmente sensible. La experiencia de los últimos meses han llevado al Departamento de Salud y Osakidetza a acelerar nuevas medidas de control y revisión en materia de vacunación, dentro de una estrategia más amplia de seguridad del paciente. En esa línea, la incorporación de herramientas digitales como eTXERTOA facilita un sistema más robusto, más claro y más transparente”, han concluido.