Vox culpa a los extranjeros de los delitos, del problema de la vivienda y de consumir recursos de Osakidetza

La única representante de Vox en el Parlamento Vasco, Amaia Martínez Grisaleña, ha dividido el tiempo de su intervención en el debate de política general. Por un lado, ha criticado con dureza la gestión del Gobierno de Imanol Pradales. Pero, por otro lado, ha atacado con todavía más energía a los extranjeros, a los que culpa de los asesinatos, de las tentativas de homicidio, de las agresiones sexuales, de los robos con violencia, de los problemas de la vivienda y hasta del colapso de Osakidetza.

Dice Vox que opera desde el “sentido común” y que el “mantra” de acusarles de “racismo y xenofobia” —los términos los ha puesto la propia parlamentaria— “ya no funciona”. Ha considerado que la “tropa de progres” ya no puede tapar la evidencia. Su evidencia. Ha asegurado, por ejemplo, que Osakidetza consume millones y millones en curar a “ilegales” y que esos extranjeros disparan las tasas de criminalidad. ¿Su conclusión? Más “prioridad nacional”.

Martínez Grisaleña ha criticado también la política de impulso del euskera y ha acusado a Pradales de dar “queroseno” a la “ultraizquierda separatista” por no apoyar a la selección de España. También ha afeado la gestión penitenciaria, ya que supuestamente se emplea para beneficiar a terroristas de ETA y humillar a las víctimas, según ha manifestado.

Quien votara en contra de la investidura en 2024, ha dicho ahora que Pradales era un “soplo de aire fresco” cuando llegó —en otras ocasiones había llegado a decir que echaba de menos a Iñigo Urkullu— pero que ya está constatado su fracaso. La portavoz de Vox es la única mujer en participar en la sesión, ya los líderes y portavoces del resto de grupos son hombres.