“Extremadura pide a gritos un nuevo modelo y debe recibir un trato preferente en el reparto de renovables”
La idea de partida es la siguiente: Extremadura es una región pobre respecto al resto de territorios. Sigue siendo objetivo 1 para la Unión Europea porque su PIB está por debajo del 75% de la media comunitaria y necesita un nuevo modelo de desarrollo. Este modelo puede ser el de las renovables.
La comunidad ya produce grandes cantidades de energía nuclear e hidráulica, energías que no cotizan en el territorio y cuyos impuestos se han ido históricamente fuera. “Una región con mucho paro que pide a gritos un nuevo modelo, y ese modelo puede ser el de las renovables”.
Este es el mensaje que lanza el Clúster de la Energía de Extremadura de cara a la próxima subasta de energías renovables que hará el Gobierno central antes de que finalice el primer trimestre del año.
A grandes rasgos significa que habrá una licitación en la que obtendrán licencia aquellos proyectos que ofrezcan unas condiciones más ventajosas. Es decir, los que hagan la oferta de kilovatio/hora más barata se llevarán buena parte del pastel que se reparte.
La realidad que muestra el clúster es que Extremadura necesita de esta industria limpia y debe tener capacidad competitiva en la nueva subasta. Y por qué no, también tener un trato preferente. Un trato que por otro lado ya existió en otras regiones a la hora de establecer industrias o modelos de desarrollo.
El hecho de apostar por las energías limpias en la región tiene sus fundamentos. No es fruto de la casualidad. Meses atrás el consejero José Luis Navarro recordaba que Extremadura es la segunda mayor productora de tecnología termosolar, muy cerca de la primera que es Andalucía. En cuanto a fotovoltaica, es la tercera región productora. El balance eléctrico de la región revela que las fuentes renovables aportan 5.014 gigavatios/hora, más de lo que consume la propia comunidad. Produce otros 15.000, procedentes de la central nuclear.
¿Cómo es la próxima puja?
En la próxima subasta no será igual vender el kilovatio/hora en el mercado para quienes ya tienen proyectos en marcha respecto a los que no. Quienes ya lo tienen funcionando optarán por ‘repotenciar’ sus parques antiguos y lógicamente sale más caro producir la energía a la nueva instalación, explica Cosme Segador, director de la Agencia Extremeña de la Energía.
En este sentido gira la reclamación que este pasado lunes hizo el presidente de la Junta, Guillermo Fernández Vara, en la reunión que mantuvo con el ministro de Energía, Álvaro Nadal.
El jefe del Ejecutivo regional pidió la ‘neutralidad’ del Gobierno en las subastas de energías renovables para que los proyectos extremeños, especialmente en fotovoltaica, puedan competir en igualdad de condiciones y conseguir un cupo de megavatios para poder realizarse.
En la actualidad hay tres proyectos que de manera directa podrían verse beneficiados de manera en esta subasta y entrar en el mercado, los de Usagre, Talaván, y la prevista entre Calzadilla y Bienvenida.
La ‘moratoria’ a las renovables
La modificación de la legislación desde 2012 ha sido uno de los elementos determinantes para entender por qué ha habido un ‘frenazo’ en seco en Extremadura en las renovables. Es lo que algunos denominan la ‘moratoria’, en cuanto a las dificultades y los filtros que han encontrado los nuevos proyectos en su recorrido.
Para que un modelo funcione necesita una planificación a largo plazo, un sistema que determine con garantías el modelo energético de España. Por una razón muy sencilla: desde 2007 hasta la actualidad ha habido en torno a una docena de reales decretos en torno a la energía y a las renovables.
Apunta el responsable del Clúster de la Energía que mañana mismo no podrían desconectarse de la red las nucleares, pero el modelo energético de España necesita definirse de manera seria a largo plazo.
También piensa que es necesaria una 'liberalización' del sector, acompañada de una auditoría externa que aclare los costes reales del sistema. Que determine si el déficit tarifario de miles de millones de euros es una realidad, o son las cuentas que establecen las compañías.
¿Cuál es la alternativa?
Un modelo de futuro puede ser el autoconsumo. Cuenta el clúster extremeño que ya hay técnicos extrememos montando instalaciones en Gran Bretaña. Se trata de un modelo que auto-abastece de renovables a un polígono industrial o una fábrica en su conjunto. Una planta renovable a las propias puertas de este complejo.
Mientras tanto, en España, el sector energético extremeño denuncia que el 'impuesto al sol' penalizaba a las familias y a los proyectos industriales a la hora de apostar por el autoconsumo. Con tasas que multiplicaban los años necesarios para amortizar la inversión inicial.
Apunta Vicente Sánchez que la energía más eficiente es el autoconsumo por una sencilla razón: Cuando una planta fotovoltaica a 30 kilómetros de casa produce dos kilovatios, uno de ellos se destina al transporte de esa electricidad hasta casa.