Los dos acusados del crimen de Francisca Cadenas regresan a Hornachos para la reconstrucción del caso

Seis meses después de que la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil desenterrara sus restos óseos bajo el suelo enlosado de un patio, el caso de Francisca Cadenas afronta un paso crucial en la instrucción judicial. Los dos hermanos investigados por el crimen, Julián y Manuel González, regresan este lunes a Hornachos (Badajoz) trasladados desde la prisión provisional de Morón de la Frontera (Sevilla) para participar en la reconstrucción de los hechos ordenada por el juzgado de instrucción.

La diligencia judicial no se limitará a la reconstrucción dentro del inmueble donde residían los acusados. La comitiva judicial también grabará el recorrido que realizó el hijo menor de Francisca, José Antonio, la noche que desapareció el 9 de mayo de 2017, una inspección pormenorizada de la vivienda y el trazado de los itinerarios que realizaron los dos hermanos antes y después de que se le perdiera la pista a la mujer de 59 años.

El regreso de los acusados a la pequeña localidad pacense vuelve a poner sobre la mesa la conmoción sufrida durante casi nueve años de incertidumbre, pero también evidencia el abierto choque de estrategias entre la representación legal de la familia de la víctima y la defensa de los encarcelados.

Prisión permanente revisable

La abogada de la familia de Francisca Cadenas, Verónica Guerrero, ha avanzado que solicitará la pena de prisión permanente revisable para los dos investigados. Esta petición se fundamenta en la posibilidad de que se cometiera una agresión sexual previa al asesinato, un móvil que la letrada subraya que no es una hipótesis aislada, sino una de las líneas maestras recogidas expresamente en los informes elaborados por la UCO. Guerrero ha descartado además dar credibilidad a las declaraciones de Julián en las que intentaba exculpar a su hermano Manuel.

En el extremo opuesto, la representación letrada de los detenidos, ejercida por el abogado José Duarte, ha buscado restar trascendencia al resultado de la diligencia programada para este lunes. La defensa argumenta que el margen de seis meses transcurrido desde el hallazgo del cuerpo, sumado a la abrumadora exposición mediática y las múltiples declaraciones recogidas a lo largo de los años, diluye la validez probatoria de este paso sobre el terreno.

“Cuando este trámite se realiza muy próximo a los hechos posee un gran valor, pero cuando se hace después de tanto tiempo y con tantas diligencias previas, testimonios y contaminación pública, todo ello tiene una relevancia relativa”, sostiene el letrado Duarte en declaraciones a EFE, quien no obstante ha aconsejado a sus defendidos colaborar en la sesión. La defensa insiste además en que no existen indicios objetivos incriminatorios contra Manuel y apunta a que las inspecciones oculares realizadas hasta la fecha no han arrojado datos en su contra.

Un hallazgo que resolvió un enigma de casi nueve años

El hallazgo de los restos el pasado 11 de marzo puso fin a casi nueve años de infructuosa búsqueda e incansables movilizaciones vecinales en Hornachos. La localización del cadáver fue el resultado de un minucioso operativo de la UCO y la Comandancia de Badajoz, respaldados por el Equipo Central de Inspecciones Oculares (ECIO) del Servicio de Criminalística de la Guardia Civil.

Apenas dos días antes del hallazgo bajo las losas del patio, la Guardia Civil ya había tomado declaración como investigados a ambos hermanos tras rehacer paso a paso las últimas horas en las que se vio con vida a la vecina. Desde el descubrimiento de los restos, la causa ha sumado las declaraciones de los dos acusados, de los tres hijos y el marido de la víctima, de un agente de la Guardia Civil que accedió al domicilio en las horas posteriores a la desaparición, de varios vecinos y de un compañero de trabajo de uno de los encarcelados.