Las víctimas de Angrois, sobre la dimisión de Puente: “Entendemos que no quedaba otra”
“Entendemos que no quedaba otra”. El día después de la dimisión de Óscar Puente, Jesús Domínguez, portavoz de las víctimas del accidente ferroviario de Angrois, no duda de que abandonar el cargo era la única opción que le quedaba al ya exministro de Transportes. “Cuando se produce una tragedia de estas características” –en referencia a la de Urda, que ha dejado 69 fallecidos– “hay tres tipos de responsabilidades: políticas, técnicas y judiciales. El máximo responsable político no tiene por qué serlo del accidente, pero lo que le queda es dimitir, pedir perdón e investigar”.
Domínguez, en conversación telefónica con elDiario.es, marca las diferencias entre Puente y Ana Pastor, ministra de Fomento del gobierno de Mariano Rajoy, que nunca asumió las responsabilidades sobre una catástrofe que dejó 80 muertos y 144 heridos. Sin embargo, acto seguido subraya algo que el colectivo de víctimas lleva clavado: “Cuando era alcalde de Valladolid, aprobó una moción expresa de apoyo a la investigación independiente que nosotros solicitábamos pero, cuando llegó al ministerio, ni nos contestó ni nos recibió”. Y eso les duele especialmente porque están convencidos de que las conclusiones de esa investigación “habrian evitado esta tragedia”.
“Sí, es así de sencillo”. El portavoz de las víctimas no tiene duda de eso y lo reafirma con contundencia. “No habría sucedido. Punto”. Está convencido de que los expertos habrían dejado claro algo que volvió a ser clave en el choque de Urda: “Que no se puede circular sin el sistema propio de la alta velocidad. El ASFA –aunque ahora, después de que lo hayamos criticado tanto, para despistar, le llamen BZL– es un agujero de seguridad”.
Dimisión aparte, trece años después de que el Alvia descarrilase en la curva de A Grandeira, Domínguez encuentra “un paralelismo total” entre lo que sucedió entonces y lo que está pasando ahora, “incluso con las medidas que se están anunciando”. En Angrois, el sistema ERTMS que habría frenado el tren se desactivó meses antes porque provocaba desajustes técnicos y afectaba a la puntulidad. En 2023, pasados diez años de la catástrofe, volvía a funcionar en todo el trazado entre Ourense y Santiago.
Por eso, critica que, hasta la dimisión de Puente, lo que se estaba haciendo era “no aprender: culpar, contaminar a la opinión pública y evitar esa investigación técnica”. A menos de un mes de las elecciones, Jesús Domínguez cree que si se alcanzase un “pacto de Estado” sobre la alta velocidad, la primera medida, como “acto simbólico”, debería ser “admitir que el Estado actuó mal con Angrois y repetir la investigación, tal y como nos pidió Europa”. “Ese sí sería un gesto, pero no lo van hacer”, concluye con el peso de trece años de lucha sobre los hombros.