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La Xunta censura un encuentro internacional de educadores por calificar de genocidio lo sucedido en Palestina

Luís Pardo

21 de abril de 2026 21:41 h

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Nova Escola Galega (NEG) nació en 1983 como un movimiento de renovación pedagógica centrado en construir un sistema educativo gallego, público, democrático y feminista. Desde hace 40 años organiza un encuentro de educadores por la paz de Galicia y Portugal. El de este año, el que iba a conmemorar un aniversario redondo, lleva por lema “Palestina e máis alá. Educar na vida en tempos de xenocidio” (“Palestina y más allá. Educar en la vida en tiempos de genocidio”). Por primera vez en la historia de la entidad, la Consellería de Educación se negó a homologar esta actividad. El motivo argumentado: que no cumple el principio de neutralidad ideológica. Tras la denuncia de NEG, que lo considera “censura” y “control ideológico”, Educación pasó a citar un informe técnico-jurídico –que no estaba en la respuesta inicial– y que asegura que la propuesta no cumple la normativa.

La Xunta consagró el famoso principio de neutralidad ideológica –un eufemismo empleado en todo Occidente por las corrientes de ultraderecha– en las instrucciones publicadas en junio del pasado año, orientadas al desarrollo de las enseñanzas de Educación Infantil, Primaria, ESO y Bachillerato durante este curso. Venía acompañada de otra novedad: la obligación de incluir todas las actividades extraescolares previstas en la programación anual que se presentaba en septiembre.

Sindicatos educativos, asociaciones de madres y padres y la oposición política encendieron las alarmas: entendían que Educación pretendía aplicar una censura previa y un control ideológico para expulsar de las aulas temas que le resultaban incómodos. Como ejemplo, siempre se ponían tres: el rechazo al proyecto de macrocelulosa de Altri en Palas de Rei (Lugo) –al que el gobierno gallego ha acabado dando carpetazo–, la política lingüística del PP –acusada de la constante caída del número de galegofalantes– y, precisamente, el genocidio de Israel en Palestina.

“Parece que cuando se toca Palestina y la realidad del genocidio –reconocido por las instancias internacionales más autorizadas en la defensa de los derechos humamos– se encienden las alarmas de la administración educativa y conviene emplear cualquier estrategia de cancelación o disuasión para que el profesorado evite implicarse”, afirma NEG en un comunicado.

Eso fue lo que comprobaron cuando recibieron la negativa de la consellería a la homologación previa y provisional del encuentro. El documento, firmado por el director xeral de Centros y Recursos Humanos, Jesús Manuel Álvarez Bértolo, sólo daba un motivo para el rechazo: que la actividad, “tal como está redactada, no cumple con el principio de neutralidad ideológica establecido en la resolución” de junio pasado.

Consultada por elDiario.es tras la denuncia pública de NEG, la argumentación cambia. Educación atribuye a “un conjunto de causas, y no una única” que se invalide la homologación. A través de correo electrónico, se remite ahora a un informe técnico-jurídico emitido tras analizar la solicitud y que concluyó que la propuesta “no cumple las condiciones de 'carácter extraordinario'” exigidas en el artículo 20 del reglamento, que “la temática no está alineada con las líneas estrategicas del Plan de Formación do Profesorado” y que, “además, es susceptible de confrontar con el principio de neutralidad”. Para la presidenta de Nova Escola Galega, Mariló Candedo, la Xunta está tratando de “enmendar la chapuza inicial” y lo hace “buscando encaje jurídico a lo que era una decisión ideológica”.

En la web de la entidad se presenta la actividad como un encuentro con el “cometido de desafiar el avance de una cultura global cada vez más permeada por la violencia cultural y estructural, siendo el cerco a Palestina el ejemplo más visible, sino el más cruento”. Pretenden, además, impulsar la creación de un espacio de “alternativas educativas que fomenten la noviolencia y la paz, para parar la ocupación colonial, la destrucción, el destierro, la privación de los derechos humanos más básicos y, en definitiva, el genocidio producto de la ideología de la supremacía cultural presente no sólo en el proyecto sionista para Palestina sino en el Norte Global en general”.

Situación “inédita” y “muy grave”

La noticia ha trascendido cuando falta justo una semana para una nueva jornada de huelga en la educación gallega, la sexta de este curso –una cifra sólo comparable a las movilizaciones de los años 80– y cuando aún no se han apagado los ecos por el nombramiento como jefe provincial de la Consellería en A Coruña de Santiago Freire, el exalcalde de Noia que gastó 30.000 euros del ayuntamiento en copas y cenas. En esa provincia, la neutralidad ideológica está en manos de alguien que alababa el golpe de Estado de Franco o que consideraba, en pleno 8M, que la mujer “es capaz de sangrar sin cortarse, es capaz de dar a luz sin corriente y algunos dicen que es capaz de tocar las narices sin siquiera acercarse”.

“Se trata de una circunstancia inédita para nosotros”, continúa el comunicado de NEG. “Una decisión que consideramos muy grave, y que nunca se había dado en la trayectoria de los Encontros da Paz ni en ninguna otra actividad programada desde Nova Escola Galega”. Recuerdan que, prácticamente desde su fundación, vienen ofreciendo al profesorado actividades de formación permanente que “se someten a los sucesivos requerimientos de los procesos de homologación previstos por la administración educativa desde que se pusieron en marcha”.

La entidad considera que la Xunta está extendiendo a las actividades de formación permanente del profesorado “la aplicación de un principio contenido en una normativa que no resulta de aplicación en este ámbito”, ya que se refiere al desarrollo de la enseñanza al alumnado dentro de las aulas. “Se está restringiendo la autonomía del profesorado y su libertad académica a la hora de decidir sobre cómo quiere orientar su propia actualización docente”.

“Salvaguardar el presunto derecho a la ignorancia”

La entidad recuerda que ya en junio pasado, cuando se conocieron las “polémicas” instrucciones en las que se basa la negativa de la Xunta, hicieron público un comunicado con reflexiones que, ahora, “cobran una relevancia especial”. Señalan que ya entonces afirmaron que “en una sociedad que reclama respuestas educativas” a problemas como las distintas formas de violencia, el calentamiento global, la desigualdad o el uso de las tecnologías “no es posible ser neutral, ni es tampoco responsable”.

“La neutralidad entendida como evitación, equidistancia ideológica, omisión en el abordaje de la complejidad, implica optar por un peligroso relativismo moral, salvaguardando un presunto derecho a la ignorancia, que coloca a la institución educativa como cómplice de la involución social por incompetencia o desasistencia”. Ahí quiere colocarla, aseguraban, quien “desde la acción política quiere tener la exclusiva para ideologizar partidariamente al alumnado”.

Por su parte, el sindicato educativo STG tiró de ironía para explicar lo que la Xunta entiende por neutralidad. Lo hizo citando un reciente post del presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, en la red X tras los insultos racistas a Delcy Rodríguez: “No estoy de acuerdo con los que insultan ni con los que son insultados”. “En su cabeza era un genialidad”, se burla la central, que considera que la postura de Educación sólo puede entenderse “desde la ignorancia, la mala fe y el sectarismo político”.

Homologado o no, el encuentro sigue adelante, ya que la Xunta “no impide su celebración”. Lo hará este fin de semana, entre los días 24 y 26 de abril en Panxón (Nigrán, concello limítrofe con Vigo), el mismo escenario que acogió la primera de estas citas en 1986. NEG hace un llamamiento a la comunidad educativa para “mantener sus compromisos con el desarrollo de una ciudadanía crítica y responsable” y ya anuncia que “no va a renunciar” ni a esta ni a otras actividades “concebidas desde el compromiso ético como una ventana abierta a la esperanza en un mundo mejor.”