La Justicia vuelve a citar al presidente ultra del Parlament balear por romper la foto de varias víctimas del franquismo

Esther Ballesteros

Mallorca —
11 de junio de 2026 14:44 h

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La Audiencia Provincial de Balears ha citado al presidente del Parlament balear, Gabriel Le Senne (Vox), para que comparezca el próximo 28 de octubre en una vista por los hechos que tuvieron lugar el 18 de junio de 2024, cuando el dirigente de extrema derecha rompió una fotografía de tres víctimas del franquismo, expuesta en la tapa del ordenador de la vicepresidenta segunda de la Mesa, mientras se debatía la derogación de la Ley de memoria democrática. La vista servirá para resolver cuestiones previas y determinar si las partes alcanzan algún tipo de acuerdo. De no ser así, Le Senne será juzgado por un delito de odio.

En concreto, los querellantes y las acusaciones populares personados en la causa -los descendientes de las republicanas asesinadas, Memòria de Mallorca, el colectivo Estimada Aurora (que engloba a unos 50 ciudadanos), el Partido Comunista (PCE) y el Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE)- reclaman para él desde un año y cuatro meses hasta cuatro años de cárcel, así como hasta 11 años de inhabilitación. La Fiscalía y el propio acusado, por su parte, solicitan su absolución al alegar que actuó en el ejercicio de sus funciones para preservar la neutralidad institucional y el pluralismo político.

Los hechos provocaron una oleada de indignación dentro y fuera del archipiélago, con peticiones de dimisión que Le Senne nunca ha atendido. El Govern de Marga Prohens (PP) tampoco le ha forzado a abandonar el cargo. 

En el auto que puso fin a las pesquisas y dejó al dirigente de extrema derecha a las puertas del juicio, el juez instructor consideró que su gesto lesionó “la dignidad de esas personas y sus familiares y de los partidos políticos de que eran militantes, y acredita la clara intención de humillarlos”. La resolución se apoyaba en las diligencias practicadas hasta entonces, entre ellas las imágenes aportadas al procedimiento, en las que “se puede apreciar cómo el señor Le Senne, después de arrebatar la fotografía, no la tira inmediatamente al suelo sino que la mantiene en la mano izquierda, la deja un momento en la zona situada sobre de sus piernas, donde podría parecer que la esté manipulando de alguna manera, y después la tira con la mano derecha”.

Por su parte, la Sala de la Audiencia que envió a Le Senne definitivamente a juicio coincidían con el juez instructor en que, a la hora de valorar las imágenes, éstas aportan un contexto indiciario “compatible con la posible concurrencia de dolo”, un extremo que tanto el propio acusado y la Fiscalía rechazan. “En este sentido, la forma aparentemente contundente y enfadada con la que el señor Le Senne arrancó la fotografía de las 'Rojas del Molinar' [como se conoce popularmente a las tres mujeres asesinadas] del ordenador de la señora [Mercedes] Garrido, podría resultar objetivamente compatible con una conducta intencionada de roturar la foto”. No obstante, señalan que debe ser durante el juicio cuando se practique la prueba pertinente que permita esclarecer si la ruptura fue accidental o intencionada.

Una de las acusaciones, Colectivo Aurora, sostiene que el gesto de Le Senne “fue un acto objetivamente injurioso y objetivamente expresivo de un ataque a la dignidad de las mujeres asesinadas en la madrugada del 5 de enero de 1937 en tanto que demostrativo de un desprecio y ánimo de humillar”. “Causó dolor y, en cuanto que injuriadas, lesionó la dignidad de los parientes de las víctimas reproducidas en la fotografía, de las víctimas del franquismo y de los ciudadanos concernidos por los reconocimientos públicos que ha recibido Aurora Picornell” [una de las tres víctimas].

En su escrito de conclusiones provisionales, Colectivo Aurora recuerda que la fotografía rasgada por el acusado reproducía los rostros de Picornell, más conocida como 'la Pasionaria' de Mallorca, y de las hermanas Antònia y Maria Pascual Flaquer. Todas ellas, junto a Catalina Flaquer Pascual -madre de las hermanas Pascual- y Belarmina González Rodríguez, “fueron torturadas, probablemente violadas y asesinadas de forma atroz por un pelotón falangista y enterradas en el cementerio de Son Coletes, en Manacor”, recuerda el abogado del colectivo.

Le Senne defiende que no cometió delito

Hasta el momento, el dirigente de Vox ha defendido su inocencia y ha manifestado su “voluntad de colaborar con la Justicia en el acto del juicio para despejar toda duda” de que “no cometió ningún delito”. “Aquel 18 de junio actuó únicamente en aplicación del reglamento y sin ninguna intención de humillar a nadie”, aseveraba en febrero en un comunicado oficial remitido vía Presidencia, a pesar de que los propios letrados de la Cámara censuraron su comportamiento.

Durante la declaración que prestó como investigado durante la instrucción del caso, Le Senne se aferró a los mismos alegatos que hasta ese momento había esgrimido públicamente: que el episodio fue “accidental” y que éste tuvo lugar después de que Garrido se negara a retirar el retrato, lo que, en opinión del presidente, contradice la neutralidad requerida en la Mesa del Parlament. Al ser preguntado por la Fiscalía sobre si con una fotografía de Franco habría hecho lo mismo, el máximo representante de la Cámara autonómica respondió que sí. El parlamentario se negó a responder a las acusaciones particulares, pero sí lo hizo a preguntas del Ministerio Público, de su abogado y del juez.

Por su parte, la Fiscalía, que se ha pronunciado en varias ocasiones para apoyar el archivo de la causa, sostiene que, teniendo en cuenta el contexto, las imágenes del pleno y las declaraciones de los testigos, no queda acreditado, con las exigencias propias del derecho penal, el dolo que llevaría a hablar de un delito de odio, concretado, en este caso, en la voluntad de lesionar la dignidad y la memoria de las mujeres víctimas de la represión franquista. Tampoco aprecia en los hechos motivación discriminatoria.

El fiscal sí apunta a la existencia de un “acto colérico” de mala praxis y “formas sin duda incorrectas” por parte del investigado, que tendrían más que ver con una reacción fuera de lugar que expresaba “su fuerte enojo” ante la negativa, por parte de las diputadas socialistas Mercedes Garrido y Pilar Costa de retirar la imagen.