El presidente ultra del Parlament balear endurece su pulso judicial contra el izado de la bandera LGTBI
El presidente del Parlament balear y líder de Vox en las islas, Gabriel Le Senne, ha vuelto a recurrir a los tribunales para intentar impedir que la bandera LGTBI cuelgue de la fachada de la Cámara autonómica con motivo del Día del Orgullo. El dirigente de extrema derecha ha interpuesto un recurso de reposición contra el reciente auto del Tribunal Superior de Justicia de Balears (TSJIB) que inadmió su demanda con la que impugnó el despliegue de la enseña arcoíris.
La controversia se remonta a 2024, cuando el presidente de la Cámara trató de frenar la ejecución de una proposición no de ley aprobada un año antes por el Parlament que instaba a exhibir la bandera LGTBI durante la celebración del Orgullo. Ahora, Le Senne solicita a la máxima instancia judicial de las islas que revoque su decisión y analice el fondo del asunto para determinar si la colocación de la bandera vulnera o no la legalidad.
En su recurso, el dirigente ultra sostiene que el tribunal ha realizado una interpretación “jurídicamente errónea” al considerar que el acuerdo de la Mesa del Parlament constituye un acto parlamentario ajeno al control de la jurisdicción contencioso-administrativa. Alega además que tanto la jurisprudencia constitucional como la del Tribunal Supremo rechazan la existencia de actuaciones públicas exentas de control judicial.
Le Senne insiste también en que existe una diferencia entre la proposición no de ley que dio origen al conflicto y el acuerdo posterior de la Mesa que ordenó materialmente la colocación de la bandera. Asimismo, vuelve a invocar la Ley de Banderas, que limita las enseñas que pueden exhibirse en edificios públicos a las oficiales del Estado, las comunidades autónomas, las entidades locales y, en determinados casos, las de otros Estados u organismos internacionales.
El recurso llega a escasas semanas de una nueva celebración del Día del Orgullo y después de que los grupos de izquierda del Parlament hayan solicitado formalmente a la Mesa que vuelva a colocar la bandera arcoíris en la fachada de la institución.
La decisión de Le Senne ha provocado la reacción de la asociación LGTBI Ben Amics, que le acusa de mantener una “cruzada personal” contra el colectivo. En un comunicado, la entidad expresa su “profunda preocupación” por la ofensiva judicial impulsada por el presidente del Parlament y considera que este nuevo recurso evidencia una estrategia dirigida contra “los símbolos de igualdad y contra décadas de avances en derechos civiles”.
“La bandera LGTBI no es un ornamento ni un gesto partidista”, sostiene la asociación, que la define como un símbolo del compromiso institucional con la dignidad, la libertad y la seguridad de las personas LGTBI. Ben Amics recuerda además que la ley autonómica de igualdad y derechos LGTBI fue aprobada en su día con un amplísimo consenso parlamentario y reclama a las formaciones políticas que mantengan el compromiso adquirido con los derechos del colectivo frente a lo que interpreta como “un nuevo intento de censura simbólica”.