La Policía acusa a siete manifestantes de los disturbios ocurridos tras la protesta contra la turistificación en Palma
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La Policía Nacional ha acusado a siete manifestantes de participar en los disturbios ocurridos tras la protesta contra la masificación turística que el pasado 26 de julio reunió a decenas de miles de personas en Palma.
Es el principal resultado del informe elaborado por la Jefatura Superior de Policía de Balears a raíz de las cargas policiales que se produjeron aquel día, que se saldaron con varios heridos y al menos un detenido.
La investigación, según ha adelantado el diario 'Última Hora' y han confirmado a Europa Press fuentes próximas al caso, ha sido remitida a la autoridad judicial competente, que ahora deberá proseguir las pesquisas y decidir si cita a declarar a los siete manifestantes identificados, a quienes se les imputan delitos de desordenes públicos y daños.
Las pesquisas alrededor de la actuación de los policías, por su parte, ha quedado en manos de la Jefatura Superior de Policía de Valencia, dado que los agentes de la Unidad de Intervención Policial (UIP) --los antidisturbios-- están bajo su mando.
Deberán ser los responsables policiales de dicha provincia quienes determinen si sus agentes hicieron un uso proporcionado de la fuerza. Varias personas, entre ellos un fotoperiodista que estaba documentando la manifestación, resultaron heridas como consecuencia de las cargas policiales.
A este procedimiento judicial que previsiblemente arrancará una vez enviado el informe policial se le podría sumar el impulsado por un grupo de manifestantes, quienes ya han expresado su intención de presentar una demanda colectiva.
Una “masa hostil” rodeó a los agentes
El atestado que ya está en manos del juez amplía el que ya trascendió semanas atrás, en el que la Policía Nacional daba cuenta de lanzamiento de objetos, agresiones a agentes y ataques a turistas tras la marcha, lo que justificó las cargas en las inmediaciones de Ses Voltes y en la avenida Antoni Maura.
Los agentes han recopilado videos en los que se ve a un grupo reducido que empleó la violencia al final de la marcha contra la masificación arrojando objetos como botellas, latas y piedras, propinando patadas y empujones a los agentes e, incluso, arremetiendo a turistas que estaban en la zona.
La manifestación, según el informe, transcurrió con total normalidad durante todo el recorrido hasta Ses Voltes. Fue en este punto cuando los agentes advirtieron a la persona responsable de la protesta que los 25.000 participantes no cabían en esta ubicación para la lectura del manifiesto y que se les invitó a hacerlo en el exterior.
Ante la negativa y la insistencia de acceder al recinto inicialmente previsto, se acordó establecer tres filtros policiales para una entrada paulatina. Sin embargo, la promotora de la marcha afirmó por megafonía que la policía estaba impidiendo el acceso.
El ambiente comenzó entonces a crisparse y la tensión escaló con los primeros empujones a los agentes, que se vieron “embolsados” en la pequeña pasarela --flanqueada por la muralla y las rocas del lago-- que une la avenida Antoni Maura y Ses Voltes, lo que obligó a la petición de refuerzos.
El informe habla de una “masa hostil” que rodeó completamente a los agentes y los empujó hacia la avenida Antoni Maura donde, según se ve en los vídeos que ha recopilado el cuerpo, un grupo reducido de violentos y con la cara oculta la emprende contra los policías lanzándoles botellas, latas, piedras, arremetiendo con el palo de una bandera e, incluso, increpando a los turistas que se encontraban en las inmediaciones, lo que obligó a ordenar las cargas.
La delegación no hace valoraciones
Un día después de la manifestación, hace ahora un mes, el delegado del Gobierno en Balears, Alfonso Rodríguez, pidió esclarecer los motivos de unas cargas policiales que consideró “violentas y desmedidas”.
“Se produjeron actuaciones violentas de algunos miembros del dispositivo, que emplearon la fuerza física contra personas que aparentemente no suponían una amenaza ni para su seguridad ni para la de otras personas”, dijo Rodríguez en una rueda de prensa.
Fuentes de la Delegación del Gobierno consultadas por esta agencia de noticias han dicho que ni cuestionan ni valoran el contenido del informe policial ahora remitido al juez.
“Intentan culpar a los manifestantes”
La plataforma 'Menys Turisme, Més Vida', organizadores de la manifestación contra la masificiación turística que el pasado 26 de julio recorrió las calles de Palma, han considerado que la Policía Nacional pretende culparles de la “actuación violenta de sus agentes”.
“Lo que interpretamos de estas imputaciones es que la Policía culpa a los manifestantes de su actuación violenta. Los casos de violencia policial, los disturbios, se proujeron por la presencia de antidisturbios y no por los manfiestantes pacíficos”, ha defendido el portavoz de la entidad, Dani Comas, en declaraciones a Europa Press.
La Policía Nacional, según han confirmado fuentes próximas al caso, ya ha remitido su informe a la autoridad judicial competente, que ahora deberá proseguir las pesquisas y decidir si cita a declarar a los siete manifestantes identificados, a quienes se les imputan delitos de desordenes públicos y daños.
Las pesquisas alrededor de la actuación de los policías, por su parte, ha quedado en manos de la Jefatura Superior de Policía de Valencia, dado que los agentes de la Unidad de Intervención Policial (UIP) --los antidisturbios-- están bajo su mando.
Para Comas, “llevar la investigación a Valencia es una manera más de intentar atrasar todo el proceso para que puedan quedar impunes”. “Es un proceos poco transparente, de momento”, ha lamentado.
Los organizadores de la manifestación siguen con los trámites necesarios para poder presentar una demanda colectiva contra la actuación policial.