La justicia retrasa dos horas el cierre de las urnas en Brasil por el boicot de la derecha al transporte público

Bernardo Gutiérrez

Río de Janeiro —
25 de octubre de 2026 20:46 h

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Tensión en la jornada electoral de Brasil. El ministro Cristiano Zanin, del Tribunal Superior Eleitoral (TSE) y también el Tribunal Supremo Federal (STF) acaba de decretar la prórroga del horario de votación en todo el país hasta las 19.00 horas (23.00 en Madrid). La medida es el resultado de las denuncias de la campaña de Lula de disminución de la circulación de autobuses y otras formas de transporte colectivo, especialmente en São Paulo y Salvador de Bahía, ambas reductos izquierdistas.

Unas horas antes, la justicia había mandado detener a Pablo Souza, secretario de Movilidad de Salvador de Bahía, del partido conservador União Brasil, por falta de autobuses en la ciudad, que por ley tienen que circular con tarifa gratuita. La denuncia de falta de transporte público se extiende a múltiples ciudades con ciudades aliadas de Flávio Bolsonaro, entre ellas, São Paulo. Lula, que califico como “crimen” el hecho de que no haya autobuses en São Paulo, pidió encendidamente a los electores que comparezcan a las urnas: “No desistan de votar. Esperen y voten, porque la democracia tiene que salir vencedora de este proceso electoral”. El presidente ha solicitado legalmente que se extienda el horario de votación en São Paulo y Salvador de Bahía, entre otras ciudades.

La sombra de las artimañas de Jair Bolsonaro en 2022, que colocó a la policía de carreteras a realizar controles en el nordeste para dificultar el voto de personas en tránsito, empezó a crecer el sábado. El TSE, presidido por el ministro bolsonarista Kássio Nunes, alteró el lugar de votación de 590.000 personas, sin previo aviso. El cambio afecta principalmente a regiones favorables a Lula, sobre todo el nordeste. A su vez, personas que se disponían a viajar al nordeste a votar desde diferentes ciudades denuncian desde el sábado que muchos vuelos de varias compañías aéreas se han cancelado. Las denuncias de boicot al voto de los nordestinos crecieron a lo largo de la jornada electoral.

Denuncias de violencia

El presidente Lula da Silva, candidato del Partido de los Trabajadores (PT), denunció por la mañana, poco después de votar, ataques bolsonaristas ocurridos a lo largo del país en los últimos días. Lula responsabilizó al bolsonarismo de diversas agresiones sufridas por sus militantes, citando expresamente el ladrillazo en la cabeza recibido por la concejala Iara Pimentel. “De un lado están los que quieren democracia. La contrapartida es la violencia que el otro lado está imponiendo a la nación brasileña”, afirmó el presidente. Por otro lado, una escena ocurrida el sábado en el acto político de apoyo a Flávio Bolsonaro en Río de Janeiro ha dejado a Brasil en shock: un hombre negro con un adhesivo de Lula encadenado por un bolsonarista. El Ministerio de Igualdad Racial calificó de “inaceptable que una persona negra sea encadenada y humillada reproduciendo la esclavitud”.

La tensión fue in crescendo en los últimos días, según se iba confirmando la remontada de Lula en las encuestas. El empate técnico registrado en todas las encuestas de los últimos días fue empujando a más de 158 millones de brasileños convocados a votar a un dilema ineludible: elegir entre la continuidad de Lula o el regreso de la familia Bolsonaro al poder. Las encuestas de Datafolha y Quaest de la noche del sábado, aumentaron ligeramente la ventaja numérica de Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal (PL), frente a Lula da Silva, candidato del Partido de los Trabajadores (PT), 51% 49%. Aunque el aumento con respecto a la anterior era de menos de un punto, en la campaña de Flávio Bolsonaro están convencidos de que la ventaja en las urnas será mayor, ya que “las encuestadoras subestiman el voto bolsonarista”. Por el contrario, el PT se aferra a que todas las encuestas reflejan el crecimiento de Lula en la segunda vuelta. Tres de ellas (incluyendo la prestigiosa Vox Brasil) y el tracking interno de Fetraban colocan incluso a Lula por delante. A su vez, el PT confía en que los indecisos se incline por Lula, como parecen indicar los estudios cualitativos encargados por el Estadão de São Paulo.

Sin embargo, la gran esperanza del PT reside en que la histórica movilización de la izquierda en la segunda vuelta. “Participo en la vida política hace cincuenta años y nunca vi nada igual en una segunda vuelta”, aseguró el presidente Lula antes de votar el domingo por la mañana. El desafío de la izquierda es que la movilización se concrete en las urnas. El periodista Ricardo Noblat, que cubre las elecciones desde 1989, escribía en su columna dominical que estas elecciones “serán decididas por los 33,4 millones de brasileños que no votaron en la primera vuelta” (un 21,8% del censo). La mayoría de analistas y las encuestadoras estipulan que el votante de Flávio Bolsonaro es más propenso a votar. Al mismo tiempo, una parte de votantes de Lula residen en regiones remotas y el esfuerzo para ir a votar es mayor. Los primeros resultados del voto exterior, provenientes de Asia y Europa, confirmaron una aumento de la participación y de la diferencia de Lula sobre Flávio Bolsonaro con respecto a la primera vuelta.

Movilización en el bastión de Lula

La campaña de Lula confía en una alta participación en el nordeste, el verdadero bastión de Lula, una región con 43.529.845 electores (un 27,42% del total) que en 2022 le dio un 69,34% de los votos. Algunas declaraciones de Flávio Bolsonaro prejuiciosas contra el nordeste, la región más pobre de Brasil, han despertado indignación. Las expectativas del PT es acercarse al 70% de los votos en el nordeste (el último Datafolha registraba un 64%).

Desde la tarde del sábado, las redes sociales brasileñas se inundaron de imágenes y vídeos de estaciones de autobuses del nordeste abarrotadas de gente y de barcos en la Amazonia repletos de banderas de Lula que se dirigía a las ciudades donde ejercen su derecho a voto. “Olvidaos de las encuestas. Me han impactado las imágenes de las estaciones de autobuses del nordeste y del norte del país, están todas repletas. Lo que está ocurriendo es de una magnitud nunca vista en la historia de Brasil”, explicó en un vídeo Renato Rovai, director de la Revista Fórum, que cubre las elecciones desde 1989. Felipe Neto, el mayor influenciador de Brasil, que ha apoyado a Lula durante la segunda vuelta, declaró en X que un hipotético triunfo de Lula sería histórico, denunciando que presidente no se está enfrentando apenas a Flávio Bolsonaro, sino “al Tribunal Superior Electoral (TSE), a Meta, a la interferencia de los Estados Unidos, a la Rede Globo, los principales periódicos, la mayoría de iglesias neopentecostales y a Vorcaro (presidente del Banco Master)”.

Antes de la abertura de las urnas, el periodista José Roberto de Toledo argumentaba que triunfo de Lula es posible. En su opinión, una hipotética victoria de Flávio sería más un voto de protesta contra el gobierno: “El voto de Flávio es más un voto anti Lula de que un voto a favor de Flávio”. El TSE estima que el resultado definitivo de las elecciones se dará aproximadamente a las 20.30, hora local (1.30 horas en Madrid).