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La verdadera historia tras el derribo de los aviones que Trump utiliza 30 años después para ir a por Cuba

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Primero Trump utilizó un cártel de narcotráfico que no existe como tal para ir a por Nicolás Maduro en Venezuela. Ahora recurre al derribo de dos avionetas estadounidenses por parte de cazas cubanos hace 30 años para ir a por Cuba.

La acusación contra Raúl Castro de un Departamento de Justicia de EEUU ridículamente politizado sostiene que el líder cubano, entonces ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, ordenó el derribo de dos avionetas de la organización Hermanos al Rescate, matando así a sus cuatro tripulantes. “Una organización con sede en Miami que realizaba vuelos humanitarios a través del estrecho de Florida para buscar migrantes cubanos en peligro. Según las acusaciones, a principios de la década de 1990, agentes de inteligencia cubanos se infiltraron en la organización y transmitieron información detallada sobre sus operaciones de vuelo al gobierno cubano. Supuestamente, estos informes fueron utilizados por la cúpula militar para planificar la operación del 24 de febrero de 1996”, señala el documento de acusación.

Es mentira. Los vuelos humanitarios habían terminado hace meses. La semana pasada hablé con Peter Kornbluh, el investigador del National Security Archive de EEUU que consiguió desclasificar los documentos de lo ocurrido aquel día y he leído los registros. EEUU lo describe ahora como un ataque perfectamente planeado contra una misión humanitaria, pero la realidad de lo que sucedido ese 24 de febrero de 1996 a las 3:21 de la tarde es diferente.

Hermanos al Rescate era una organización fundada en 1991 por José Basulto, que aquel día pilotaba una tercera avioneta que logró escapar de los cazas cubanos. Tres décadas antes, Basulto era un agente entrenado por la CIA que participó en la invasión fracasada a Bahía Cochinos en 1961 y, un año después, se embarcó a bordo de una lancha con una bazuca y una ametralladora y disparó contra un hotel en La Habana que alojaba a rusos y que frecuentaba Fidel Castro. “Disparamos 16 veces”, confesó en un tribunal estadounidense durante un caso relacionado con las avionetas derribadas. En los 80, Basulto también suministró vía aérea medicinas a las contras apoyadas por EEUU en Nicaragua.

Tras la caída de la URSS, Cuba sufrió una profunda crisis económica acompañada de una crisis migratoria en la que decenas de miles de personas trataban de huir a EEUU en precarias embarcaciones. Basulto creó su organización en 1991 para ayudar en el rescate de migrantes a la deriva. Cuando la crisis migratoria acabó, Basulto resistió y reconvirtió sus misiones en vuelos de provocación que entraban en espacio aéreo cubano, sobrevolaban áreas prohibidas e incluso lanzaban propaganda sobre La Habana. La organización presentaba solicitudes de vuelo falsas para llevar a cabo sus acciones contra el régimen cubano y EEUU lo sabía.

Uno de estos días los cubanos derribarán un avión de estos y más vale que la Agencia Federal de Aviación de EEUU se prepare

“Los cubanos protestaron diplomáticamente y el propio Fidel Castro intentó llegar a un acuerdo con un congresista estadounidense mediante el cual Fidel liberaría a tres presos políticos si el congresista conseguía la promesa de Clinton de detener esos vuelos. El acuerdo se cerró en enero de 1996. Sin embargo, en febrero, otro vuelo llegó, para sorpresa de Castro”, me contaba Kornbluh. “Derribarlos fue injustificado y equivocado, pero fue algo provocado. Es importante destacar un punto que Fidel Castro mencionó en aquel entonces, e incluso funcionarios estadounidenses lo hicieron notar: ningún país respetable puede permitir que su espacio aéreo y sus zonas de seguridad sean penetrados una y otra vez por aeronaves hostiles”.

EEUU sabía lo que podía pasar y el Gobierno solicitó a Basulto en numerosas ocasiones que detuviese sus vuelos, advirtiéndole de las posibles consecuencias. Sin embargo, Washington no lo paró. Un mes antes del derribo, un cargo de la Agencia Federal de Aviación de EEUU (FAA, por sus siglas en inglés) escribía esto a sus superiores: “Hemos recibido información del Departamento de Estado que otro vuelo no autorizado ocurrió el sábado por la mañana. A la luz de las intrusiones de la semana pasada, este último vuelo solo puede ser visto como un nuevo insulto al Gobierno cubano”.

“El Departamento de Estado está cada vez más preocupado por las reacciones cubanas a estas violaciones flagrantes y preguntan a la FAA qué está haciendo la agencia para evitar estas acciones”, señala la comunicación. “El subsecretario de Estado llamó al secretario [de Transportes] Peña la semana pasada para ver el estado de nuestro caso contra Basulto. El peor escenario posible es que uno de estos días los cubanos derribarán uno de estos aviones y más vale que la FAA se prepare”.

Unos meses antes, en octubre de 1995, el Departamento de Estado ya se había puesto en contacto con Hermanos al Rescate, advirtiendo: “El Gobierno cubano ha afirmado reiteradamente su determinación de tomar las medidas que considere necesarias, incluyendo el hundimiento de buques y el derribo de aeronaves, para defender la soberanía territorial cubana y prevenir incursiones no autorizadas en aguas territoriales y espacio aéreo cubanos”.

Las últimas horas

—Buenas tardes. Vamos a cruzar el paralelo 24 en cinco minutos y estaremos en la zona tres o cuatro horas… estaremos en su área en contacto con ustedes. Denle un cordial saludo de Hermanos al Rescate, de su presidente, José Basulto —faltaban cuatro minutos para las tres y el antiguo agente de la CIA se comunicaba con los controladores en La Habana.

—Señor, sea informado que la zona al norte de Habana está activada. Usted corre peligro tras el paralelo 24 —le respondieron.

—Sabemos que estamos en peligro cada vez que cruzamos al sur del 24, pero estamos dispuestos a hacerlo como cubanos libres.

20 minutos después, los cazas cubanos dispararon contra las avionetas.

“Incluso la noche antes del derribo, después de un año entero de protestas del Gobierno cubano, los cargos de la Casa Blanca sabían que era probable que los cubanos finalmente atacaran esos aviones y uno de los altos funcionarios de la Casa Blanca encargado de Cuba llamó a la FAA en Miami esa noche, 23 de febrero, y les dijo: ‘No dejen volar esos aviones. Tienen que impedir que esos aviones salgan’”, cuenta Kornbluh, que ha estudiado en profundidad aquel episodio para su libro Back Channel to Cuba. “El cargo de la FAA en Miami dijo que no podía hacer eso, que solo podía advertir a Basulto y que si querían que bloquease los vuelos, necesitaba que el presidente de EEUU emitiera una orden de emergencia de seguridad nacional”.

Disparar, derribar y matar a los tripulantes de una aeronave civil sin armas no está justificado. Aunque Kornbluh expresa sus dudas sobre el recorrido legal, además de asegurar que es una maniobra de la campaña de Trump de cambio de régimen en el país: “Te puedes imaginar cuántos esfuerzos se habrían hecho para perseguir a presidentes de EEUU por autorizar ataques en otros países y la muerte de civiles en todo el mundo”.

Derribarlos fue injustificado y equivocado, pero fue algo provocado. Es importante destacar un punto que Fidel Castro mencionó en aquel entonces, e incluso funcionarios estadounidenses lo hicieron notar: ningún país respetable puede permitir que su espacio aéreo y sus zonas de seguridad sean penetrados una y otra vez por aeronaves hostiles

Imaginemos que dentro de 30 años, el próximo líder venezolano imputa a Donald Trump o alguien de su administración por el asesinato de los tripulantes de las lanchas en el Caribe a las que EEUU acusaba de traficar con drogas en el marco de su campaña para derrocar a Nicolás Maduro. Incluso que esa acusación le sirviese de justificación para una invasión militar contra Washington y el secuestro de sus líderes.

Solo cuatro días después del derribo de las avionetas, la FAA emitió su orden de prohibición contra Basulto: “Se ordena ahora y en el futuro que cese y desista de operar cualquier aeronave civil dentro del espacio aéreo territorial de la República de Cuba sin autorización previa de la Autoridad de Control de Tráfico Aéreo de Cuba”, decía la orden. “Las operaciones de aeronaves civiles realizadas por José Basulto y Hermanos al Rescate descritas anteriormente fueron descuidadas o imprudentes, poniendo en peligro la vida o la propiedad de otros”, añade la resolución.