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Meloni, criticada por la oposición tras su choque con España
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Tragedia de Ceuta

Meloni, criticada por la oposición por su choque con España: “Se ha marcado un gol en propia puerta”

Joan Mas Autonell

Roma —
13 de agosto de 2026 22:07 h

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Estos días, con la actualidad a mínimos por el parón vacacional, Giorgia Meloni copó titulares usando de nuevo la migración como “arma política”, denuncian las fuerzas de oposición de izquierdas italianas, que ven la disputa que abrió con el Ejecutivo español como un conflicto evitable y perjudicial para los intereses exteriores de Italia. A su vez, Roma mantiene un discurso de línea dura hacia Madrid ante Ceuta, pero también busca contener tensiones con la Alemania de Friedrich Merz, que presiona para devolver a Italia a migrantes irregulares en territorio alemán que accedieron a la Unión Europea a través del país transalpino.

Según la oposición, la líder ultraderechista buscó rentabilizar al máximo el impacto de la entrada de migrantes en Ceuta, aunque fuera a costa de desatar una crisis diplomática con España que muchos ven sin fundamento. Italia, con sólidos lazos con el Estado español, ve ahora dañados unos vínculos que para muchos serán difíciles de recomponer a corto plazo, al menos entre sus Gobiernos. Ambos agotan su mandato en 2027 y estos días han roto una cordialidad que lograron mantener los últimos años, a pesar de sus grandes diferencias políticas.

Para Graziano Delrio, senador del Partido Demócrata (PD) y presidente del comité parlamentario de control del acuerdo de Schengen, la reacción italiana por Ceuta ha sido “excesiva”, y una señal de alerta de “cómo la migración se convierte en arma política”. Ante ello, convocó al ministro del Interior, Matteo Piantedosi, a comparecer ante el Parlamento este jueves para tratar la suspensión de Schengen y la crisis con España. “Schengen es símbolo de Europa y sus libertades. Tenemos que defenderlo”, declaró Delrio en una entrevista con La Repubblica, instando a buscar “estrategias comunes ante la migración, y no confrontación”.

Una reacción en cadena

Para críticos y opositores, la agitación creada por Meloni ante la crisis de Ceuta no hizo más que generar una reacción en cadena que ahora aprovechan otros ejecutivos, como el alemán de Friedrich Merz, quién anunció su intención de mandar a Italia y Grecia los migrantes en suelo alemán que llegaron primero a ambos países, en virtud del nuevo pacto migratorio europeo y el Convenio de Dublín, que Italia suspendió temporalmente a fines de 2022, cuando dejó de readmitir a la gran mayoría de migrantes que se fueron a otros países europeos.

La oposición critica que Meloni usara un tono tan duro contra España, algo que asegura que le jugó en contra cuando Alemania arremetió. “Un país contra otro. Todos contra todos. Esta es la Europa que nos dejan los nacionalistas”, declaró Sandro Ruotolo, eurodiputado del PD. Para Nicola Fratoianni, parlamentario de la Alianza Verdes-Izquierda, la actitud de Meloni creó “un efecto boomerang”, mientras usa la migración “para desviar la atención de los verdaderos problemas del país”. En la misma línea se pronunció Matteo Renzi, ex primer ministro y líder del partido Italia Viva, que aseguró que Meloni “se marcó un gol en propia puerta”.

Todo ello marca un nuevo pulso para Italia, que rechaza acoger a la mayoría de migrantes que Berlín quiere mandar. Berlín exige que reciba a los llegados a Alemania desde enero de 2026, pero Roma sostiene que no debe recibir a los que accedieron a suelo alemán antes del 12 de junio, cuando entró en vigor el nuevo pacto europeo de asilo y migración. Italia también pide que se active un mecanismo europeo de compensación.

Sin embargo, según varias informaciones de prensa, la líder ultra busca alcanzar un entendimiento con Berlín que apacigüe los vientos de crisis. A diferencia del caso de España, Meloni teme una ruptura con Alemania, único gran país europeo con el que mantiene fuertes lazos y una alianza en Bruselas. El titular de Exteriores y vicepresidente italiano, Antonio Tajani, ya contactó con su homólogo alemán, Johann Wadephul, y habló también con el germano Manfred Weber, presidente del Partido Popular Europeo (PPE), al que está afiliada la formación de Tajani, Forza Italia. Todo ello sucede mientras se acerca el 19 de agosto, cuando Alemania prevé enviar a Italia a una joven somalí.

De fondo está la disputa en torno a la aplicación del Convenio de Dublín, el mecanismo de la UE que determina que el primer Estado al que llegó un extracomunitario es el país que debe encargarse de tramitar su solicitud de asilo, lo que crea un limbo para muchos que tras llegar al sur de Europa se encaminaron a países del norte.

Para Gianluca Dicandia, abogado especializado en migración, Italia se negó estos últimos tiempos a admitir a estos migrantes y alegó que falta un mecanismo más amplio de solidaridad que equilibre el peso de llegadas hacia los países meridionales de Europa. Con todo, tras la entrada en vigor del pacto de migración y asilo, Italia “casi no adoptó ninguna regulación complementaria”, y “creó un régimen transitorio hasta el 31 de octubre para ver cómo aplicar lo solicitado por la UE”, cuenta a elDiario.es Dicandia. Según añade, el país nunca desarrolló “un plan estructural de acogida e integración”, y hay muchas carencias de base, a lo que se suma también la falta de voluntad política de regularizar a los migrantes que ya residen y trabajan en Italia.

De la cordialidad al conflicto

Pese a sus propias deficiencias, el Gobierno italiano “insiste en una falsa alerta de seguridad” por la afluencia de migrantes en Ceuta, “un pretexto absurdo para seguir con la propaganda antimigrante”, agrega Dicandia. El malestar por la actitud de Meloni se percibe aún en España. Este martes, el ministro de Exteriores español, José Manuel Albares, criticó abiertamente a Italia. “Lo que sorprende es que el país con el mayor número de entradas irregulares, el doble que las de España, haya hecho esta propuesta de introducir controles migratorios a los vuelos y barcos españoles”, dijo el jefe de la diplomacia española, que denunció el intento de “explotar esta situación inédita” en Ceuta “por necesidades internas del Gobierno italiano”.

Un país contra otro. Todos contra todos. Esta es la Europa que nos dejan los nacionalistas

La distancia entre Sánchez y Meloni ha sido muy patente estos años. Ambos líderes representan polos ideológicos opuestos en Europa, pero pese a su frialdad y ciertas fricciones, sus Ejecutivos mantuvieron la cordialidad, sabedores de gobernar en países con características, intereses y necesidades similares en el sur de Europa. Esto les llevó a cooperar y sentarse en la misma mesa en numerosas ocasiones. En 2025, en una cumbre con Italia de anfitriona que reunió a ministros de Interior de los países del sur de Europa, Fernando Grande-Marlaska quiso resaltar su buena sintonía con su homólogo italiano, Matteo Piantedosi, así como su colaboración fluida.

Sin embargo, este vínculo se resquebraja ahora por la crisis de Ceuta y la suspensión del espacio Schengen entre ambos países. Por ahora, el Gobierno italiano no quiere dar marcha atrás. “Seguiremos firmes hasta que termine la crisis, dado el fracaso de Sánchez”, dijo estos días Tommaso Foti, ministro italiano de Asuntos Europeos, quién consideró el cierre de Shengen por parte de España como “una represalia”, el mismo término que usó el Ministerio de Exteriores italiano cuando reforzó la asistencia consular para los italianos en España.

A la espera del 15 de agosto

Tajani confirmó que el cierre de Schengen por parte de Italia se mantendrá al menos hasta el 15 de agosto, ante otro posible intento de entrada de migrantes en Ceuta. “El riesgo de terrorismo y migración clandestina no pueden infravalorarse”, dijo el ministro, que tachó de “inaceptable” la suspensión española de Schengen.

Quién también está con Meloni es el partido ultraderechista Vox, su aliado en España. “Meloni y el Gobierno italiano defienden la integridad de sus fronteras y el respeto a la ley”, dijo el eurodiputado Jorge Buxadé en una entrevista publicada el martes por el diario Il Corriere della Sera en la que cierra filas con la líder italiana.

Estos días, Meloni marcó perfil junto a su homóloga danesa, la socialdemócrata Mette Frederiksen, con quién el lunes publicó una carta pidiendo aumentar las repatriaciones y crear centros para migrantes en terceros países fuera de la UE, en línea con su plan de externalización migratoria en instalaciones cerradas en Albania.

Sin embargo, analistas señalan que sus lazos con la mandataria danesa no bastan para crear un frente fuerte. “Meloni ya tiene una crisis abierta y difícil de resolver con España”, y si quiere dictar pautas en Europa, “la alianza con la Dinamarca de Frederiksen no es suficiente”, analiza Lorenzo de Cicco, cronista político de La Repubblica, quién también considera que la ofensiva a España por Ceuta la deja mal situada a nivel exterior.

“Sus relaciones con Trump están irreparablemente dañadas”. A esto se suma “la desconfianza” con la Francia de Emmanuel Macron o la caída del húngaro Víktor Orban, quién era uno de sus socios clave, lo que resta margen de maniobra a Meloni. Este podría reducirse más si la fricción con Merz sube de dimensión, mientras el canciller “expone tonos securitarios” para contener a la ultraderecha de Alternativa por Alemania (AfD), alega De Cicco, que concluye que “Roma se arriesga a tener menos influencia para marcar la agenda” en Europa.