La prensa de Alemania acorrala a Merz por su silencio ante Trump tras las amenazas a España
Es extremadamente poco habitual que en una rueda de prensa ordinaria del Gobierno alemán se dediquen 10 minutos a hablar de España. El portavoz de Friedrich Merz, Stefan Kornelius, se vio obligado a invertir ese tiempo a responder el miércoles para responder a preguntas de periodistas sobre el silencio del canciller alemán ante las amenazas de Donald Trump a España por negarse a ceder las bases de Rota y Morón para atacar a Irán.
Un momento clave de la comparecencia del presidente de EEUU y el canciller alemán el pasado martes en el Despacho Oval concierne de lleno a España. Trump calificó al socio europeo de Alemania de “aliado terrible” y amenazó con cortar todo lazo comercial. “No queremos nada que ver con España”, remató Trump, visiblemente enfadado.
Mientras, Merz se limitaba mirar. El canciller evitó una reacción ante la prensa. En un momento, incluso ensayó una carcajada cuando Trump cargó contra el Gobierno español por negarse a dedicar el 5% de su presupuesto nacional a defensa, como exige EEUU y, por consiguiente, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte. “Estamos intentando convencer a España de que cumpla con el 3,5% que acordamos en la OTAN y, como dijo el presidente Trump correctamente, sí, España es el único país que no quiero aceptarlo”, reaccionó el canciller, sin entrar en las amenazas del presidente estadounidense.
Munición en la sala de prensa
Toda esa escena dio al día siguiente munición a los reporteros que cubren la información política en Berlín. La rueda de prensa ordinaria que se celebra el miércoles al mediodía fue el escenario.
Una de las primeras preguntas fue: “¿Es este el tipo de solidaridad europea que desea Merz de sus socios europeos?”. El portavoz de Merz respondió: “Esa es una pregunta insinuante porque no sé qué entiende usted por solidaridad en este caso. Merz ya ha dejado claro que el comercio y las amenazas comerciales deben ser respondidas en el marco de la solidaridad europea”. “Posteriormente, pero no en la comparecencia”, puntualizó la periodista. “Bueno, esa es su evaluación. La pregunta es qué es efectivo”, dijo el portavoz para finalizar el intercambio.
“¿Entiendo entonces que el canciller quiso evitar un escándalo en el Despacho Oval ante las cámaras y, por eso, esperó a reaccionar tras la rueda de prensa conjunta? ¿Le he entendido bien?”, replicó el periodista y youtuber Thilo Jung, una de las voces más incómodas e incisivas en las conferencias de prensa del Gobierno alemán.
“Yo he dicho lo que he dicho. El canciller no reaccionó sobre España y lo hizo posteriormente en la conversación privada con Trump”, respondió el portavoz. “¿Me está diciendo entonces que la táctica de Merz fue no responder para evitar ser reprendido por Trump, como les ha ocurrido a otros presidentes en el Despacho Oval?”, repreguntó Thilo Jung. “La motivación del canciller no se la puedo describir”, respondió el portavoz gubernamental, cada vez más visiblemente incómodo con las preguntas sobre Trump, Merz y España.
Apoyo a la guerra
El viaje oficial de Merz a Washington –su tercero desde que se convirtió en canciller hace menos de un año– difícilmente pudo llegar en peor momento: con un Oriente Medio incendiado tras el ataque conjunto de EEUU e Israel contra Irán, al que Merz ha dado apoyo públicamente.
“Irán ha estado a punto de obtener armas nucleares. Tanto los misiles portadores como el material enriquecido están demostrablemente disponibles, y posiblemente a solo unas semanas de ensamblar sistemas de armamento nuclear. En este sentido, existe un motivo para la intervención”, dijo Merz en una entrevista con la televisión pública alemana desde Washington, sin hacer referencia a pruebas que acrediten los argumentos blandidos por Trump y Benjamin Netanyahu para justificar la guerra. Merz ya había dicho en Berlín que no era momento de “dar lecciones a nuestros socios y aliados”.
Pero no todos los miembros del Gobierno de gran coalición se pronuncian como Merz. Las dudas crecen dentro del socio menor del Ejecutivo, los socialdemócratas del SPD. “El Ejército alemán no participará en esta guerra”, dijo el ministro de Defensa alemán, el socialdemócrata Boris Pistorius. Y añadió: “La historia enseña que es más fácil comenzar guerras que terminarlas”. Pistorius criticó la falta de un plan para cuando cesen las bombas.
Consecuencias del caos
La guerra en Oriente Medio ya tiene efectos directos en Alemania. El precio del litro de gasoil y diésel roza los dos euros, y el precio del gas casi se ha duplicado desde que comenzaron los bombardeos. En el país cunde el miedo de que el aumento de los precios energéticos fulmine el débil crecimiento que la economía alemana registró el año pasado y gracias al cual consiguió salir de dos años encadenados de recesión.
Otro de los temores es que la guerra lanzada por EEUU e Israel se alargue semanas o meses, lo que podría generar una desestabilización de Oriente Medio y nuevas oleadas de refugiados en busca de asilo en Europa. Ese es precisamente uno de los argumentos usados por la ultraderecha de Alternativa para Alemania (AfD) para atacar el seguidismo de Merz a la estrategia bélica de Trump y Netanyahu.
Más allá de la posibilidad de una nueva llegada de refugiados –como la vivida en Alemania en 2015, en gran parte a causa de la guerra de Siria–, una recaída en la recesión es lo último que necesita el Gobierno de Merz en un año con seis elecciones regionales. Dos se celebran en Sajonia-Anhalt y Mecklemburgo-Antepomerania, en el este del país. En ellas, AfD roza la mayoría absoluta en las encuestas y la posibilidad de gobernar por primera vez a nivel regional.
De materializarse ese escenario, las críticas a Friedrich Merz por su silencio ante las amenazas de Trump a España se quedarían en una anécdota para el Gobierno que lidera. Solo un 9% de la población alemana está contenta con el desempeño del canciller alemán, según una encuesta del instituto Ipsos realizada antes del inicio de la guerra contra Irán.