Redadas policiales, arrestos y acusaciones de sedición: Hong Kong pone en el punto de mira a las librerías independientes

La Policía de Seguridad Nacional de Hong Kong detuvo el miércoles a cinco personas tras registrar dos librerías independientes acusadas de vender y exhibir publicaciones que, según las autoridades, incitaban al odio contra el Gobierno local, la judicatura y los cuerpos de seguridad.

A los arrestados, tres mujeres y dos hombres de entre 30 y 59 años, se les investiga por “actuar con intención sediciosa”, una figura contemplada en la legislación de seguridad nacional de la ciudad semiautónoma y castigada con hasta siete años de prisión, informaron este jueves medios locales.

Los agentes inspeccionaron durante la operación los establecimientos Have a nice stay y Greenfield bookstore, en las concurridas áreas de Prince Edward y Mong Kok, y retiraron cajas con ejemplares cuyo contenido no fue detallado.

La actuación coincidió con la apertura de la Feria del Libro, el principal escaparate editorial del territorio, en una edición marcada por la exclusión de otras dos librerías independientes, Elmbook y Luck win, dos nombres históricos del circuito local.

La primera, activa desde hace tres décadas, anunció además que cerrará su tienda física en abril de 2027, una decisión atribuida al deterioro del entorno y a la creciente dificultad para sostener su actividad.

El episodio refuerza la percepción de cerco sistemático contra el pequeño ecosistema cultural que todavía operaba al margen de los canales oficiales.

Librerías, editoriales y espacios de debate han denunciado auditorías fiscales, inspecciones administrativas, obstáculos para renovar licencias y presiones relacionadas con contratos de alquiler en los últimos meses, un patrón que los sectores críticos interpretan como una estrategia de desgaste.

La presión se hizo especialmente visible a finales de junio, cuando la Policía detuvo a la exconcejala prodemocrática Leticia Wong, propietaria de Hunter Bookstore, junto a otro hombre, bajo sospecha de actuar con intención sediciosa. Estas detenciones, junto a otra producida en otra librería en marzo, se achacaron a que las tiendas habían puesto en venta libros incómodos, como una biografía del activista prodemocracia y antiguo magnate de la prensa Jimmy Lai, hoy encarcelado, según Amnistía Internacional.

Los agentes sostuvieron que el negocio difundió obras destinadas a avivar la hostilidad contra el Ejecutivo, los tribunales y las fuerzas de seguridad, y añadieron que los sospechosos habían recibido transferencias de organizaciones políticas extranjeras.

Wong venía denunciando desde hacía años un hostigamiento persistente y llegó a contabilizar 92 inspecciones o actuaciones de distintos departamentos oficiales entre 2022 y 2025.

El fin de la excepción hongkonesa

Ese endurecimiento se inscribe en la transformación política impuesta tras las protestas antigubernamentales de 2019, pero ya había comenzado a asomar en 2015, con la desaparición de cuatro personas relacionadas con la librería Causeway Books. Al año siguiente, el dueño del establecimiento, Lam Wing-kee, reveló que lo habían detenido por cruzar de Hong Kong a la vecina Shenzhen, en la China continental. El suceso fue un golpe para los que confiaban en que las libertades públicas en el enclave, que fue colonia británica hasta 1997 y disponía de mayores holguras que el conjunto del país.a

Desde la entrada en vigor en 2020 de la Ley de Seguridad Nacional decretada por Pekín y la aprobación en 2024 de la ordenanza local de salvaguarda de la seguridad nacional, las autoridades han ampliado su capacidad de intervención frente a actividades consideradas una amenaza para el Estado.

El resultado ha sido una contracción acelerada del espacio para la oposición, la prensa crítica y las manifestaciones culturales incómodas para el poder.

En este contexto, la ofensiva contra las librerías adquiere una dimensión simbólica, dado que no solo persigue títulos concretos, también los lugares donde sobrevive la memoria, el debate y el disenso en una ciudad cada vez más vigilada, en la que la discrepancia se ha transformado en riesgo penal.