La televisión pública de Serbia se disculpa tras años de manipulación bajo el mandato de Vucic: “Se silenciaba información”
“Durante muchos años, el servicio público no ha cumplido su función. Se silenciaba información, se hacía la vista gorda, se informaba de manera unilateral y sin espíritu crítico. No se formulaban las preguntas correctas o, directamente, no se planteaba ninguna pregunta. Y por esta razón debemos una disculpa a la audiencia”.
Así ha arrancado el primer informativo de la televisión pública serbia en la región de Voivodina, RTV, tras la derrota del expresidente Aleksandar Vucic, el líder nacionalista que ha gobernado el país durante 12 años por la senda del autoritarismo, ante el movimiento de protesta estudiantil constituido como partido político. En esta región es donde comenzaron las protestas ciudadanas que durante dos años han protestado contra el Gobierno de Vucic.
“Parte de nosotros libró una batalla para que los periodistas y redactores de esta casa trabajaran libremente y de acuerdo con los principios éticos. Lamentablemente, no ganamos la batalla a tiempo, pero creemos que es importante mantener esa lucha”, ha señalado el presentador. “Debido a todo ello, a petición de parte de los trabajadores y del director general Goran K, el director en funciones del primer programa de la televisión pública regional, Nenad ÄaÄiÄ, ha presentado su dimisión. La destitución del redactor jefe era una de las peticiones del sindicato Nezavisnost planteada hace ya un año, debido al deterioro de la integridad de RTS y a la cobertura mediática de corte prorrégimen”.
Por su parte, la Lista Estudiantil, ha emitido un comunicado dirigido a la cadena pública nacional, RTV. “Los ciudadanos tienen derecho a una información veraz, completa e imparcial. Exigimos que las instituciones rindan cuentas y que la radiotelevisión pública quede libre de influencias políticas”, ha señalado la formación en una carta. “Exigimos la dimisión inmediata del director general, de su adjunto y del consejo editorial del programa de noticias. Pedimos que se establezca una dirección provisional, propuesta de común acuerdo con la Lista Estudiantil y los sindicatos representativos de la RTV, con nombramientos realizados de conformidad con la ley”.
Durante su mandato, prácticamente todos los medios de comunicación eran afines al Gobierno y los pocos independientes se enfrentaron a presiones y campañas de odio a menudo apoyadas desde el Ejecutivo. Antes del estallido masivo de las protestas hace dos años, la capital estaba llena de pintadas en las que se podía leer ‘N1 demonio’, en referencia al principal canal informativo independiente. “Para ser honesto, me da miedo”, decía entonces a elDiario.es Vojislav MilovanÄeviÄ, editor político de Nova, que pertenece al mismo grupo que N1 y que también es contraria al Gobierno. “Estas pintadas son mensajes y los que las hacen escuchan al presidente. Les dicen que somos traidores, que trabajamos para intereses extranjeros… todo esto es el resultado de esta campaña. Si el Gobierno está en tu contra, tienes un gran problema”.
Lo ocurrido es muy similar a lo que pasó con la televisión pública húngara tras la derrota histórica de Viktor Orbán. Una de las primeras medidas del nuevo Gobierno fue suspender las emisiones informativas de su canal público M1 con un fundido a negro y un mensaje de disculpa a los ciudadanos. “Los medios públicos no deben mentir. ¡Nos disculpamos por haberlo hecho durante muchos años! Los medios públicos se están transformando ahora para ser independientes y creíbles en el futuro”.
“Un día histórico. Hoy terminó la emisión de la propaganda en las plataformas de los medios públicos. Mintieron de noche, mintieron de día, mintieron por todas las frecuencias. Eso ahora se acabó”, comentó en las redes sociales Péter Magyar, el actual primer ministro.
Hace dos años, el final del gobierno ultraconservador de Polonia desencadenó un reacción similar. Por primera vez en ocho años, dos activistas LGTBI se sentaron en uno de los estudios de la cadena pública. Y por primera vez, uno de sus presentadores les pedía perdón. “Antes de empezar esta conversación deberíamos pronunciar algunas palabras”, aseguraba el periodista. “Durante muchos años, en Polonia se han dicho cosas a numerosas personas por el simple hecho de que habían elegido identificarse por quién son y a quiénes aman. Las personas LGTBI no son una ideología, son personas, tienen nombres, familia y amigos. Todas estas personas deberían escuchar en algún momento las palabras ‘lo siento’, así que aquí es donde me disculpo”.