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Cómo el experimento político de un movimiento estudiantil logró derrotar en las urnas al gran líder nacionalista serbio

Eran poco más de las 23:00 del domingo en Belgrado, cuando Marta Pijević, estudiante parte del movimiento Blokade, dijo con una sonrisa en la cara: “¿Os habéis enterado quién ha ganado las elecciones?”. La candidatura surgida de este movimiento estudiantil, llamada ‘La Lista de los Estudiantes - Los Estudiantes Ganan’, acababa de conseguir el 53% del apoyo en los comicios parlamentarios, lo que se traduce en 139 escaños sobre los 250 del Parlamento de Serbia.

No es una victoria más. Los estudiantes han conseguido lo que hace dos años se creía imposible: acabar con la hegemonía del ultranacionalista Aleksandar Vučić y su partido, el Partido Progresista Serbia (SNS, por sus siglas en serbio). 

¿Quiénes son y de dónde salen?

Todo empezó el 1 de noviembre de 2024, cuando se derrumbó la marquesina de la estación de tren de Novi Sad, ciudad al norte del país, matando a 16 personas. La tragedia hizo estallar un descontento que llevaba mucho tiempo creciendo entre la juventud serbia y que pronto se extendió a amplios sectores de la sociedad.

Al principio, las protestas exigían responsabilidades por las muertes y la publicación de toda la documentación relativa a la reconstrucción de la estación. Estos jóvenes empezaron a organizarse y surgió el movimiento Blokade, en referencia a los bloqueos de las universidades de todo el país que marcaron los primeros pasos de la protesta. Lo que comenzó en los campus se convirtió en una movilización nacional: recorrieron pueblos y ciudades, organizaron marchas y consiguieron canalizar el hastío de la sociedad serbia.

La organización del movimiento se construyó desde abajo, a través de asambleas universitarias conocidas como plenos. En ellas, los estudiantes debatían las decisiones y votaban las acciones que debían llevarse a cabo. No había una dirección central ni una figura que concentrara la representación pública del movimiento. Cada facultad organizaba sus propias asambleas y las decisiones estratégicas se coordinaban entre los distintos grupos.

“Conseguimos crear una estructura que permite que cada facultad tenga cierto grado de autonomía, pero que, al mismo tiempo, podamos tomar decisiones conjuntas como ciudad y, en determinados asuntos, como estudiantes de todo el país. Seguimos debatiendo y después llevamos esas discusiones de vuelta a nuestras facultades. Tomamos decisiones por separado, consultamos con toda la comunidad y así es como hemos conseguido mantenernos organizados durante tanto tiempo. Y eso es precisamente lo que nos ha permitido tener tanta fuerza sobre el terreno: estamos presentes en todo el país”, explica Jovana, estudiante de Ingeniería Eléctrica y parte del movimiento.

Tampoco tienen una ideología única. En las movilizaciones convivían personas con posiciones políticas y sociales diferentes, unidas por unas reivindicaciones comunes: que se esclareciera la tragedia de Novi Sad, que se depuraran responsabilidades y que las instituciones funcionaran conforme a la ley. El movimiento insistía en que su objetivo era recuperar el Estado de derecho y garantizar que las instituciones respondieran ante la ciudadanía. Su rechazo a los liderazgos individuales y a las estructuras partidistas tradicionales se convirtió en una de sus principales señas de identidad.

Los reclamos del movimiento aumentaron y pasaron a pedir la dimisión de Vučiç y la convocatoria de elecciones anticipadas. Ya no era solo rendir cuentas, era tumbar un sistema que llevaba en el poder más de una década. 

Después de casi dos años de protestas y organización, Vučić disolvió el Parlamento el 9 de septiembre de 2026 y convocó elecciones anticipadas para el 25 de octubre. El 14 de septiembre, el movimiento estudiantil hizo pública su lista de 250 candidatos, que reúne a personas de perfiles muy diversos, seleccionadas a través de un proceso de deliberación a través de los plenos.

Hemos ganado. Ganamos al partido que del Parlamento, al partido con el que hemos crecido, porque nosotros crecimos dentro de este sistema; hay gente que nació en 2006 que está en el movimiento y que no conocían otra cosa aparte de esto. Y lucharon contra ello y ganaron

Sin experiencia política, son profesores, agricultores, artistas, escritores y conductores. Entre ellos está Katarina ŠÄ‡epanović, candidata por la facultad de Teología, quien, días antes de las elecciones, explicaba: “Por supuesto que hay diferencias ideológicas, pero las hemos dejado a un lado. Creo que los estudiantes se esforzaron al máximo para elegir a personas cooperativas con las que se pueda trabajar bien en equipo. Somos diferentes, pero muy cooperativos”. 

En el terreno internacional, el movimiento muestra su apoyo a Palestina y Ucrania, pero sin alejarse de Rusia, y no quiere interrumpir el camino del país a la Unión Europea. “No vamos a imponer sanciones a Rusia, eso sería castigar a nuestra propia población. Además, creo que hay bastante hipocresía en este asunto. Alemania, por ejemplo, sigue importando gas ruso y, aun así, nos preguntan por qué no imponemos sanciones. En cuanto a Ucrania, respetamos la integridad territorial y la soberanía de todos los países europeos. En ese sentido, nuestra posición está clara”, dijo ŠÄ‡epanović. “Las negociaciones de adhesión a la Unión Europea van a continuar, porque los capítulos que están sobre la mesa coinciden precisamente con las cuestiones en las que queremos centrarnos: los medios de comunicación, la libertad de prensa y el Estado de derecho son, de hecho, algunos de los pilares de nuestro programa. No obstante, la última palabra la tendrá la ciudadanía. Si es necesario celebrar un referéndum, lo haremos”. 

¿Qué pasa ahora?

“Hemos ganado. Ganamos al partido que del Parlamento, al partido con el que hemos crecido, porque nosotros crecimos dentro de este sistema; hay gente que nació en 2006 que está en el movimiento y que no conocían otra cosa aparte de esto. Y lucharon contra ello y ganaron”, dijo emocionada Marta Pijević al celebrar la victoria. 

Y así es. El Partido Progresista Serbio llegó al poder en 2012, inicialmente en coalición con otras formaciones, y desde entonces ha dominado la política nacional. Vučić, que fue ministro de Información durante el Gobierno de Slobodan Milošević entre 1998 y 2000, se convirtió en primer ministro en 2014 y en presidente en 2017. Desde entonces, su figura ha ido concentrando el centro de gravedad de la política serbia, mientras el SNS extendía su influencia sobre las instituciones públicas.

La clave es aprobar las leyes necesarias para desmantelar el sistema corrupto y reforzar las instituciones con personas verdaderamente capacitadas. Y, para conseguirlo, tenemos que mantenernos unidos en torno al plan que hemos prometido cumplir

Durante estos años, organizaciones de derechos humanos, periodistas independientes y organismos europeos han denunciado el deterioro de la independencia judicial, la presión política sobre la Fiscalía, el debilitamiento del pluralismo mediático y las dificultades de la oposición para competir en condiciones equitativas. El informe sobre el Estado de derecho de la Comisión Europea de 2025 advertía de que la independencia de los medios públicos y del regulador audiovisual seguía siendo motivo de preocupación. El resultado ha sido un sistema en el que el partido gobernante ha mantenido una posición dominante en la vida política, con Vučić como principal figura de referencia. 

¿Cómo consiguió el movimiento estudiantil acercarse a aquellos votantes históricos del SNS? “Intentamos encontrar muchas formas de romper esa burbuja en la que vivía la gente, para que empezara a hacerse preguntas por sí misma. No se trataba de que creyeran todo lo que decíamos, sino simplemente de abrirles los ojos y animarlos a mirar un poco más allá para entender qué estaba pasando realmente”, dice Jovana.

Este domingo, tras 14 años de predominio político del SNS, la lista de Vučić perdió las elecciones parlamentarias. Poco antes de las 22:00, el dirigente reconoció la derrota a partir de las primeras estimaciones. “Está claro que hemos perdido estas elecciones. La Lista de los Estudiantes ha ganado; tendrán entre 135 y 140 escaños y nosotros tendremos unos 105”, declaró, advirtiendo también de que todavía no se disponía de los resultados definitivos. El recuento posterior confirmó la magnitud de la derrota de su coalición.

Los principales puntos del programa de la Lista de los Estudiantes son la lucha contra la corrupción, el fortalecimiento de las instituciones y la defensa del Estado de derecho, con especial atención a la independencia judicial y la libertad de los medios de comunicación. “Estoy segura de que habrá intentos de obstaculizar todo el proceso y de prolongarlo”, dice ŠÄ‡epanović. “La clave es aprobar las leyes necesarias para desmantelar el sistema corrupto y reforzar las instituciones con personas verdaderamente capacitadas. Y, para conseguirlo, tenemos que mantenernos unidos en torno al plan que hemos prometido cumplir”. 

La Lista de los Estudiantes sigue sin querer ser un partido ‘al uso’. “[Los candidatos] mantienen el vínculo con los estudiantes que los propusieron y con los que trabajan en el desarrollo del programa. Así que seguimos contando con una plataforma ciudadana que va a tener una gran influencia. La idea es seguir comunicando, seguir manteniendo a la gente informada”, explica Jovana. 

Con su victoria, los estudiantes serbios han materializado una forma de democracia directa que hace dos años parecía imposible, organizándose. En palabras de Pijević: “Hace dos años, cuando se cayó la marquesina [de Novi Sad], no sabíamos nada. Teníamos entre 19 y 25 años, no sabíamos nada. Éramos estudiantes, se supone que todavía estábamos aprendiendo, se supone que teníamos que salir a divertirnos, pero dijimos ¡que le den a esto! Y lo hicimos, nos unimos por lo mismo, y ganamos. Contra todo pronóstico. Así que lo repito: ¿Alguien te ha contado quién ha ganado las elecciones en Serbia?”.