Crecen las críticas a la policía por el uso de gases lacrimógenos durante la avalancha en el estadio de fútbol de Indonesia

Rebecca Ratcliffe / Reno Surya / Agencias

Bangkok (Tailandia) y Yakarta (Indonesia) —

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Crece la presión sobre la policía de Indonesia por su gestión de la muchedumbre durante el desastre del estadio de Kanjuruhan en la que han muerto al menos 125 personas, incluidos 32 niños, como consecuencia de una avalancha de espectadores.

Después de que unos hinchas invadieran el campo de juego el sábado por la noche, la policía disparó gases lacrimógenos en el abarrotado estadio de la municipalidad de Malang, en la provincia de Java Oriental, sembrando el pánico entre los aficionados. Tres testigos dijeron al periódico The Guardian que los gases lacrimógenos no se dispararon solo contra los hinchas que habían invadido el campo sino que también los lanzaron, sin ninguna advertencia, contra la multitud que se había quedado en las gradas.

Un gran número de personas se apresuró a escapar en una carrera letal donde muchos murieron por asfixia o por aplastamiento. Otras 323 personas resultaron heridas, algunas de ellas están en estado crítico, y entre los fallecidos hay al menos 32 niños. El más joven tenía tres o cuatro años, según un representante oficial.

“Aguanté en las gradas incluso cuando el gas me cerró la garganta”, dice un aficionado que tuvo problemas para abandonar el estadio porque la salida estaba abarrotada de gente. “En mis 20 años como [hincha del Arema], nunca he estado tan aterrorizado como esa noche”, añade.

La guía de seguridad de la FIFA establece que dentro de los estadios de fútbol los policías y los acomodadores no pueden llevar ni emplear “gases para el control de multitudes”.

Investigaciones

El ministro jefe de seguridad de Indonesia, Mahfud MD, dijo este lunes que se formaría un equipo de investigación independiente para investigar el desastre. Por otra parte, el portavoz de la policía nacional, Dedy Prasetyo, dijo que se estaba investigando a 18 agentes responsables de disparar gases lacrimógenos, de rango medio y alto, así como “asuntos internos relacionados con la gestión de la seguridad”. Prasetyo dijo que están interrogando a los testigos y examinando las grabaciones de los teléfonos móviles y de las cámaras de seguridad.

Los expertos en derechos han exigido que cualquier indagación posible sea completamente imparcial.

El director adjunto para Asia de Human Rights Watch, Phil Robertson, ha pedido al presidente, Joko Widodo, una investigación independiente con un informe público de los resultados. “Todos los responsables deben rendir cuentas por este desastre, independientemente de su estatus o su posición. No basta con que la policía nacional y la Asociación de Fútbol de Indonesia hagan su propia investigación, porque pueden tener la tentación de quitarle importancia a la responsabilidad de los funcionarios implicados”, ha dicho. 

Según Robertson, la FIFA también debería llevar a cabo su propia investigación y publicar sus conclusiones. El director ejecutivo de Amnistía Internacional en Indonesia, Said Usman Hamid, ha dicho que hubo “fuerza excesiva” y también ha pedido una investigación.

Durante una rueda de prensa este domingo, el jefe de la policía de Java Oriental, Nico Afinta, defendió la reacción de sus hombres. Dijo que antes de los gases lacrimógenos habían tomado otras medidas, pero que los aficionados “empezaron a atacar a la policía, actuando de forma anárquica y quemando vehículos”.

Las víctimas

Este domingo por la noche se celebró una vigilia en el exterior del estadio Kanjuruhan para homenajear a las víctimas. En los grafitis pintados en las paredes del estadio se leía una rabia profunda hacia las autoridades. Según informa la agencia de noticias AFP, un mensaje garabateado en las persianas del estadio decía: “Mis hermanos fueron asesinados, investiguen a fondo”. Al lado, la fecha de la tragedia y un lazo negro. Pintado en otra pared se leía “ACAB”, acrónimo de la frase en inglés “todos los policías son unos cabrones”.

También se celebraron funerales por las víctimas. “Mi familia y yo no pensábamos que esto acabaría así”, dijo Endah Wahyuni a la agencia de noticias Reuters. Sus dos hermanos pequeños, Ahmad Cahyo, de 15 años, y Muhammad Farel, de 14, fueron dos de los fallecidos. “Les encantaba el fútbol, pero nunca habían visto a Arema en directo en el estadio Kanjuruhan. Esta era su primera vez”, dijo.

Las imágenes del interior del estadio que circulan por redes sociales muestran escenas caóticas de aficionados trepando para escapar de una cantidad enorme de gases lacrimógenos mientras algunos espectadores trataban de llevar hasta un lugar seguro a personas heridas.

Solo los aficionados del Arema, el equipo local, pudieron entrar al estadio para ver el partido de este sábado por la noche. Para evitar que hubiera violencia entre los seguidores, a los aficionados del equipo contrario, el Persebaya Surabaya (que ganó), les habían prohibido entrar como medida de precaución.

Jugadores con muertos en los brazos

El problema de la violencia en el fútbol de Indonesia viene de lejos, alimentado por la intensa rivalidad entre los equipos. Pero ninguno de los incidentes anteriores había sido ni de lejos tan mortífero como la tragedia del sábado, uno de los peores desastres en estadios deportivos del mundo.

“Día oscuro para todos los implicados en el fútbol y una tragedia incomprensible”, dijo el presidente de la FIFA, Gianni Infantino. Equipos de fútbol de todo el mundo han enviado sus condolencias, entre ellos el Manchester United y el Barcelona. El Real Madrid guardó un minuto de silencio durante su partido este domingo.

El chileno Javier Roca, entrenador del Arema, dijo el domingo que los aficionados habían “muerto en los brazos de los jugadores”, ya que una parte del equipo se había quedado en el campo al terminar el partido. “Al volver de la rueda de prensa, vi la tragedia”, dijo. “Los chicos pasaban con víctimas en los brazos (…) Creo que la policía se extralimitó, aunque yo no estaba allí y no viví el desenlace”, dijo a la Cadena Ser.

El secretario general de la Asociación de Fútbol de Indonesia, Yunus Yussi, dijo que el organismo estaba hablando con la FIFA sobre la tragedia y que esperaba evitar sanciones. Entre el 20 de mayo y el 11 de junio Indonesia organizará la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA 2023, con 24 equipos participantes. Como país anfitrión, su selección se clasifica automáticamente para la copa.

Mahfud dijo que el grupo de trabajo que investiga el incidente incluirá a representantes del Gobierno, analistas, representantes del ministerio, funcionarios del fútbol, académicos y miembros de los medios de comunicación. Su objetivo es concluir su trabajo en dos o tres semanas, dijo.

Traducción de Francisco de Zárate

Crece la presión sobre la policía de Indonesia por su gestión de la muchedumbre durante el desastre del estadio de Kanjuruhan en la que han muerto al menos 125 personas, incluidos 32 niños, como consecuencia de una avalancha de espectadores.

Después de que unos hinchas invadieran el campo de juego el sábado por la noche, la policía disparó gases lacrimógenos en el abarrotado estadio de la municipalidad de Malang, en la provincia de Java Oriental, sembrando el pánico entre los aficionados. Tres testigos dijeron al periódico The Guardian que los gases lacrimógenos no se dispararon solo contra los hinchas que habían invadido el campo sino que también los lanzaron, sin ninguna advertencia, contra la multitud que se había quedado en las gradas.

Un gran número de personas se apresuró a escapar en una carrera letal donde muchos murieron por asfixia o por aplastamiento. Otras 323 personas resultaron heridas, algunas de ellas están en estado crítico, y entre los fallecidos hay al menos 32 niños. El más joven tenía tres o cuatro años, según un representante oficial.

“Aguanté en las gradas incluso cuando el gas me cerró la garganta”, dice un aficionado que tuvo problemas para abandonar el estadio porque la salida estaba abarrotada de gente. “En mis 20 años como [hincha del Arema], nunca he estado tan aterrorizado como esa noche”, añade.

La guía de seguridad de la FIFA establece que dentro de los estadios de fútbol los policías y los acomodadores no pueden llevar ni emplear “gases para el control de multitudes”.

Investigaciones

El ministro jefe de seguridad de Indonesia, Mahfud MD, dijo este lunes que se formaría un equipo de investigación independiente para investigar el desastre. Por otra parte, el portavoz de la policía nacional, Dedy Prasetyo, dijo que se estaba investigando a 18 agentes responsables de disparar gases lacrimógenos, de rango medio y alto, así como “asuntos internos relacionados con la gestión de la seguridad”. Prasetyo dijo que están interrogando a los testigos y examinando las grabaciones de los teléfonos móviles y de las cámaras de seguridad.

Los expertos en derechos han exigido que cualquier indagación posible sea completamente imparcial.

El director adjunto para Asia de Human Rights Watch, Phil Robertson, ha pedido al presidente, Joko Widodo, una investigación independiente con un informe público de los resultados. “Todos los responsables deben rendir cuentas por este desastre, independientemente de su estatus o su posición. No basta con que la policía nacional y la Asociación de Fútbol de Indonesia hagan su propia investigación, porque pueden tener la tentación de quitarle importancia a la responsabilidad de los funcionarios implicados”, ha dicho. 

Según Robertson, la FIFA también debería llevar a cabo su propia investigación y publicar sus conclusiones. El director ejecutivo de Amnistía Internacional en Indonesia, Said Usman Hamid, ha dicho que hubo “fuerza excesiva” y también ha pedido una investigación.

Durante una rueda de prensa este domingo, el jefe de la policía de Java Oriental, Nico Afinta, defendió la reacción de sus hombres. Dijo que antes de los gases lacrimógenos habían tomado otras medidas, pero que los aficionados “empezaron a atacar a la policía, actuando de forma anárquica y quemando vehículos”.

Las víctimas

Este domingo por la noche se celebró una vigilia en el exterior del estadio Kanjuruhan para homenajear a las víctimas. En los grafitis pintados en las paredes del estadio se leía una rabia profunda hacia las autoridades. Según informa la agencia de noticias AFP, un mensaje garabateado en las persianas del estadio decía: “Mis hermanos fueron asesinados, investiguen a fondo”. Al lado, la fecha de la tragedia y un lazo negro. Pintado en otra pared se leía “ACAB”, acrónimo de la frase en inglés “todos los policías son unos cabrones”.

También se celebraron funerales por las víctimas. “Mi familia y yo no pensábamos que esto acabaría así”, dijo Endah Wahyuni a la agencia de noticias Reuters. Sus dos hermanos pequeños, Ahmad Cahyo, de 15 años, y Muhammad Farel, de 14, fueron dos de los fallecidos. “Les encantaba el fútbol, pero nunca habían visto a Arema en directo en el estadio Kanjuruhan. Esta era su primera vez”, dijo.

Las imágenes del interior del estadio que circulan por redes sociales muestran escenas caóticas de aficionados trepando para escapar de una cantidad enorme de gases lacrimógenos mientras algunos espectadores trataban de llevar hasta un lugar seguro a personas heridas.

Solo los aficionados del Arema, el equipo local, pudieron entrar al estadio para ver el partido de este sábado por la noche. Para evitar que hubiera violencia entre los seguidores, a los aficionados del equipo contrario, el Persebaya Surabaya (que ganó), les habían prohibido entrar como medida de precaución.

Jugadores con muertos en los brazos

El problema de la violencia en el fútbol de Indonesia viene de lejos, alimentado por la intensa rivalidad entre los equipos. Pero ninguno de los incidentes anteriores había sido ni de lejos tan mortífero como la tragedia del sábado, uno de los peores desastres en estadios deportivos del mundo.

“Día oscuro para todos los implicados en el fútbol y una tragedia incomprensible”, dijo el presidente de la FIFA, Gianni Infantino. Equipos de fútbol de todo el mundo han enviado sus condolencias, entre ellos el Manchester United y el Barcelona. El Real Madrid guardó un minuto de silencio durante su partido este domingo.

El chileno Javier Roca, entrenador del Arema, dijo el domingo que los aficionados habían “muerto en los brazos de los jugadores”, ya que una parte del equipo se había quedado en el campo al terminar el partido. “Al volver de la rueda de prensa, vi la tragedia”, dijo. “Los chicos pasaban con víctimas en los brazos (…) Creo que la policía se extralimitó, aunque yo no estaba allí y no viví el desenlace”, dijo a la Cadena Ser.

El secretario general de la Asociación de Fútbol de Indonesia, Yunus Yussi, dijo que el organismo estaba hablando con la FIFA sobre la tragedia y que esperaba evitar sanciones. Entre el 20 de mayo y el 11 de junio Indonesia organizará la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA 2023, con 24 equipos participantes. Como país anfitrión, su selección se clasifica automáticamente para la copa.

Mahfud dijo que el grupo de trabajo que investiga el incidente incluirá a representantes del Gobierno, analistas, representantes del ministerio, funcionarios del fútbol, académicos y miembros de los medios de comunicación. Su objetivo es concluir su trabajo en dos o tres semanas, dijo.

Traducción de Francisco de Zárate

Crece la presión sobre la policía de Indonesia por su gestión de la muchedumbre durante el desastre del estadio de Kanjuruhan en la que han muerto al menos 125 personas, incluidos 32 niños, como consecuencia de una avalancha de espectadores.

Después de que unos hinchas invadieran el campo de juego el sábado por la noche, la policía disparó gases lacrimógenos en el abarrotado estadio de la municipalidad de Malang, en la provincia de Java Oriental, sembrando el pánico entre los aficionados. Tres testigos dijeron al periódico The Guardian que los gases lacrimógenos no se dispararon solo contra los hinchas que habían invadido el campo sino que también los lanzaron, sin ninguna advertencia, contra la multitud que se había quedado en las gradas.