Trump desafía el límite legal para continuar la guerra de Irán sin autorización del Congreso y sin un plan de salida
La guerra de Donald Trump en Irán supone una violación del derecho internacional. Así lo denunció el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, el mismo 28 de febrero: “Condeno la escalada militar que se ha producido hoy en Oriente Medio. El uso de la fuerza por parte de Estados Unidos e Israel contra Irán, y la posterior represalia de Irán en toda la región, socavan la paz y la seguridad internacionales. Todos los Estados miembros deben respetar sus obligaciones en virtud del derecho internacional, incluida la Carta de las Naciones Unidas”.
Pero, además, la guerra del presidente de Trump también está desafiando el límite legal para obtener la preceptiva autorización del Congreso de EEUU. ¿Por qué? Porque el Congreso de EEUU no ha declarado la guerra ni la ha autorizado por ley, y tampoco ha sido provocada por un ataque inminente ni por una emergencia nacional.
La Administración Trump se encuentra en una doble estrategia paralela. Por un lado, hay conversaciones con congresistas de última hora sobre la autorización para la guerra contra Irán antes de que venza el plazo, según ha informado la CBS. Por otro lado, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, ha argumentado ante el Senado que el alto el fuego con Irán extiende el plazo legal que obligaría a Trump a solicitar la aprobación del Congreso para la guerra o a comenzar a retirar las fuerzas estadounidenses del conflicto.
“En estos momentos nos encontramos en un alto el fuego, lo que, según entendemos, significa que el plazo de 60 días se detiene o se suspende”, ha declarado Hegseth en su comparecencia ante la Comisión de Servicios Armados del Senado, cuando se le preguntó si la Casa Blanca solicitaría una autorización, algo a lo que se negó a responder.
La interpretación de la ley por parte del Sr. Hegseth, que algunos expertos jurídicos cuestionan, se ha enunciado en su segundo día consecutivo de comparecencias en el Capitolio, al tiempo que mostraba una actitud desafiante y agresiva ante los congresistas que expresaron su preocupación por la guerra en Irán y su gestión errática.
En efecto, si la guerra continúa hasta este viernes, 1 de mayo, sin la aprobación del Congreso, será “claramente ilegal, al haber superado el plazo de 60 días y el periodo de preaviso de 48 horas que se concede al presidente, en virtud de la resolución sobre los poderes de guerra de 1973, para llevar a cabo este tipo de operación militar”, explica Erwin Chemerinsky, decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de California, Berkeley, quien afirma que ahora “es obligación de los tribunales federales” tomar cartas en el asunto.
La resolución sobre poderes de guerra fue aprobada durante la guerra de Vietnam, y se aplica cuando las tropas estadounidenses participan en hostilidades o en situaciones en las que las hostilidades son inminentes, como está pasando en esta guerra en Irán.
Según señala Chemerinsky, la ley exige que el presidente retire a las fuerzas armadas de EEUU de la participación en hostilidades tras 60 días, a menos que el Congreso haya declarado la guerra, haya autorizado una prórroga de 60 días o se encuentre físicamente incapacitado para reunirse como consecuencia de un ataque armado contra Estados Unidos.
El presidente de EEUU puede prorrogar este plazo 30 días si certifica por escrito ante el Congreso que lo requiere una “necesidad militar inevitable” relacionada con la seguridad de las fuerzas.
La guerra contra Irán comenzó el 28 de febrero, y el plazo comenzó a correr el 2 de marzo, cuando Trump notificó formalmente al Congreso sus bombardeos contra Irán.
El Congreso de EEUU, por su parte, no ha declarado la guerra ni ha hecho nada para autorizarla, y su negativa a hacerlo no constituye en modo alguno la aprobación necesaria para continuar el conflicto. “La resolución sobre los poderes de guerra no incluye una casilla de verificación para excluirse de ella”, señala Chemerinsky.
Trump vuelve a pedir ayuda
Con las negociaciones estancadas y el estrecho de Ormuz doblemente bloqueado, el presidente de EEUU vuelve a mirar a sus aliados para desatascar el paso por el que circulaba el 20% del comercio mundial de petróleo antes de los ataques de EEUU e Israel sobre Irán.
Según publica The Wall Street Journal, un documento del Departamento de Estado revela que la Administración Trump quiere que otros países formen una alianza para ayudar a reactivar el tráfico marítimo. Según el plan, añade AP, EEUU continuaría con su bloqueo de los puertos iraníes, al tiempo que coordinaría con sus aliados imponer mayores costes a los intentos de Irán de obstaculizar el comercio energético. En este sentido, Trump sopesa diferentes opciones para presionar a Irán a que ponga fin a su control sobre la vía marítima.
Mientras tanto, el precio del crudo Brent ha superado brevemente los 126 dólares por barril a primera hora de este jueves y se ha mantenido por encima de los 100 durante el día, ya que el estancamiento de las negociaciones entre EEUU e Irán genera muchas dudas sobre la reapertura del estrecho de Ormuz y el fin definitivo de la guerra de Irán.
El crudo de referencia estadounidense subió un 1,3%, hasta los 108,28 dólares por barril. Antes de que comenzaran los ataques de EEUU e Israel e Irán, el crudo Brent cotizaba en torno a los 70 dólares por barril.
La iniciativa, denominada Maritime Freedom Construct, según WSJ, se detalla en un documento interno del Departamento de Estado enviado este martes a las embajadas estadounidenses en el que se instaba a los diplomáticos a presionar a los gobiernos extranjeros para que se sumaran a ella. Según el cable, la coalición liderada por Estados Unidos compartiría información, coordinaría diplomáticamente y haría cumplir las sanciones.
La solicitud de apoyo de la administración Trump demuestra que EEUU quiere que otras naciones participen en la gestión actual y potencialmente futura del estrecho de Ormuz. Y, también, la incapacidad de la Casa Blanca para resolver un problema provocado por el inicio de la guerra el pasado 28 de febrero.