Trump reacciona a la desesperada ante el golpe económico de Ormuz y la creciente presión interna
Es la guerra con menos apoyos entre los estadounidenses. Y acaba de empezar. Es una guerra por elección, sin mediar amenaza demostrada, que está empobreciendo a los estadounidenses por el automático incremento del precio de la gasolina y por el gasto que está suponiendo para los contribuyentes: según ha reconocido el Pentágono ante el Congreso de EEUU, los primeros seis días de guerra han supuesto un coste de 11.300 millones de dólares.
Además, ya se han registrado siete soldados estadounidenses muertos y, al menos, otros 140 heridos, según informaba el Departamento de Guerra esta semana.
La guerra está costando dinero al presupuesto de EEUU, un país con una deuda de 38 billones de dólares –125% del PIB–, a los bolsillos de los ciudadanos y tiene a los congresistas que se juegan su asiento dentro de ocho meses en un sinvivir y sin herramientas para defender una guerra sobre la que el comandante en jefe, Donald Trump, no para de cambiar de versión cada día que pasa.
Primero fue alentar a una revuelta interna; luego a replicar el modelo venezolano de Gobierno tutelado; y ahora buscar una rendición total de un país de 90 millones de habitantes que hizo una revolución en 1979, precisamente, para zafarse de la injerencia de potencias extranjeras, sobre todo EEUU, personificada en el Sha de Persia.
“EEUU es el mayor productor de petróleo del mundo, con gran diferencia; por lo tanto, cuando los precios del petróleo suben, ganamos mucho dinero”, decía el presidente de EEUU este jueves por la mañana en Truth Social. Es decir, la gasolina ha pasado de estar por debajo de 3 dólares el galón –3,8 litros– a más de 3,5 en diez días, en un país cuya economía empresarial y ciudadana se fundamenta mucho en la energía barata.
En un momento en el que la escalada de precios del petróleo está amenazando el bolsillo de los estadounidenses por el coste de la gasolina a causa de un bloqueo en Ormuz para el que la Casa Blanca no tenía nada previsto, el presidente de EEUU intenta presentar una disrupción global como una buena noticia para la economía estadounidense.
Pero el presidente de EEUU, después de decir el día antes que no era un problema porque bajaría mucho muy pronto, ahora dice que no hay problema porque las grandes corporaciones del país están llenándose los bolsillos con el caos mundial generado por el bloqueo del estrecho de Ormuz para el que Washington no tenía preparada ninguna respuesta.
Hasta tal punto muestra desesperación Trump, que este viernes reclamaba una bajada de tipos de interés al presidente de la Fed, Jeremy Powell, antes de la próxima reunión de la junta de gobierno del organismo, que está prevista para la próxima semana, si bien no se esperaban nuevos recortes de tipos hasta más adelante. Y la incertidumbre económica del momento desatada por la guerra en Irán tampoco animará a Powell a tocar los tipos.
Tanto cambia de versión, que tan pronto se ofrece a escoltar a los petroleros, cosa que no ha terminado de hacer por los riesgos que conlleva, como que llama cobardes a los dueños de los barcos que no se atreven a cruzar el estrecho por miedo a ser hundidos por misiles iraníes, cosa que pasa cada día: “Tened agallas, no hay nada que temer, no tienen armada”. Desde esas declaraciones, varios petroleros han sido alcanzados por proyectiles de Teherán.
Trump se da por vencido con el Nobel de la Paz
Hasta tal punto el presidente de EEUU sabe que la guerra lanzada en Irán de la mano de Israel es impopular en el mundo, que ya se da por vencido con el Nobel de la Paz que deseó tanto como para obligar a María Corina Machado a regalarle la medalla del premio.
En una breve conversación telefónica con el Washington Examiner este jueves por la mañana, Trump aseguró “no tener ni idea” de si la guerra en Irán logrará “llevarlo a cruzar la meta” ante los miembros del comité: “No lo sé, no me interesa. No hablo sobre el Premio Nobel”.
Según publicaba hace unos días The Wall Street Journal, ya hay asesores que se atreven a instar en privado a Trump a buscar un plan de salida a la guerra de Irán, en medio del repunte de los precios del petróleo y la preocupación de que un conflicto prolongado pudiera provocar una reacción política adversa en año electoral, con la renovación de los 435 escaños de la Cámara de Representantes y un tercio de los 100 senadores en el próximo mes de noviembre.
Y tanto los asesores de Trump como los congresistas que se juegan su futuro político dentro de ocho meses, saben que si bien muchos miembros de la base conservadora del presidente siguen respaldando la guerra, crece la inquietud de que una guerra prolongada pueda erosionar dicho apoyo.
Según el WSJ, Trump ha sido informado sobre las encuestas relativas a la guerra que revelan que la mayoría de los estadounidenses está en contra, y algunos de los asesores ven con alarma cómo los precios del petróleo se disparan hasta superar los 100 dólares por barril. El diario también explica que la Casa Blanca ha recibido llamadas de algunos republicanos inquietos en relación con las elecciones de mitad de mandato.
Riesgo para los republicanos, cisma MAGA
En privado, muchos aliados de Trump reconocen el riesgo de un peligro político para el presidente y su partido a medida que la guerra se prolonga, asegura la CNN. Muchos han instado a la administración a ofrecer un mensaje más claro sobre los objetivos de la guerra y los criterios para medir su éxito, con la esperanza de ofrecer a los ciudadanos estadounidenses preocupados una mejor idea de cómo podría terminar el conflicto.
Muchos republicanos, entre ellos algunos que se postulan a la reelección en noviembre, temen que la confusión en los plazos planteados por el presidente dificulte la tarea de convencer a los votantes de que esta no es una “guerra eterna”.
Entre quienes cuestionan la guerra abiertamente se encuentra el congresista Thomas Massie, el republicano de Kentucky a quien Trump detesta. “Solo quiero decir esto: Thomas Massie es un desastre para nuestro partido”, dijo Trump en un acto este miércoles, mientras invitaba a subir al escenario al oponente de Massie en las primarias.
En el lado contrario, uno de los mayores defensores de Trump, haga lo que haga, es el senador Lindsey Graham (Carolina del Sur), quien se ha mostrado a favor de una postura más agresiva en la guerra contra Irán hasta el punto de ser respondido por referentes MAGA que no entienden que esta guerra case con el America First.
“Estoy dispuesto a firmar un acuerdo de defensa mutua con [Arabia Saudita] y brindarles protección a perpetuidad”, declaró el lunes en una entrevista con Fox News. “Si fueran atacados por Irán, nosotros iríamos a la guerra por vosotros”. Graham también sugirió que Estados Unidos debería reubicar sus bases militares fuera de España, después de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se negara a involucrar al país en lo que calificó como una “guerra ilegal” en Oriente Medio.
“¿Cuándo se convirtió Lindsey Graham en nuestro presidente?”, escribió en X Megyn Kelly, la expresentadora de Fox News convertida ahora en comentarista ultra independiente. Kelly advirtió sobre la influencia que Graham ejerce sobre Trump y calificó su retórica de peligrosa: “Seamos realistas. El problema con Lindsey Graham no es (solo) que sea un maníaco homicida; el problema es que le cae bien a Trump y lo escucha, y que el canal favorito de Trump lo exhibe por doquier como si fuera una 'conejita' de Hefner en todos sus programas”, afirmó, haciendo referencia a la Fox.
El comentarista conservador Matt Walsh expresó críticas similares a las de Kelly, escribiendo en X: “¿De dónde cree él que emana la autoridad para ofrecer unilateralmente ”acuerdos de defensa“ permanentes a países extranjeros?”.
Por su parte, el exrepresentante Matt Gaetz —quien fuera elegido por Trump para fiscal general y que ahora es presentador en One America News— criticó a Graham: “Trasladar 'todo nuestro material a Israel' no es poner a Estados Unidos primero [America First]”, escribió Gaetz.
Más de la mitad de los votantes estadounidenses se han expresado en contra de la guerra en Irán, y la mayoría cree que el conflicto podría prolongarse durante meses o incluso más tiempo, según una encuesta de la Universidad de Quinnipiac publicada este lunes por Politico. No obstante, el 85% de los republicanos encuestados declaró apoyar la acción militar en Irán, frente a un 11% que se mostró en contra.
Mientras tanto, Trump intenta reaccionar a la desesperada ante el caos económico de Ormuz, anunciando medidas, algunas contradictorias, cada día, en una muestra de falta de previsión, mientras crece la presión interna contra la guerra en Irán en un año electoral que puede suponer un vuelco en el dominio republicano del Capitolio.