'Ichekain', el proyecto que une a jóvenes negras de Logroño para combatir el racismo y convertirlas en referentes

“Muchas de nosotras tenemos conflictos familiares, presión de nuestros padres porque a veces nuestra cultura choca con la de nuestros países de procedencia; ellos piensan que debemos casarnos pronto y nosotras queremos libertad”. A eso se suma de puertas afuera el racismo, y la doble discriminación por el hecho de ser mujeres negras. Oumu tiene 21 años y ha crecido sin referentes. Por eso, cuando Ana, Nesimka y Davinia le propusieron sumarse al proyecto Ichekaim, no se lo pensó ni un momento.

Estas tres educadoras sociales de Logroño, de la Asociación de Intervención y Mediación Social 'En Zigaz', empezaron a fraguar la idea tras asistir en Pamplona a un congreso sobre prevención de violencia machista con mujeres africanas y afrodescendientes. Vieron la necesidad de trasladar ese aprendizaje a la práctica educativa y crear un espacio seguro de reflexión donde las chicas africanas y afrodescendientes de Logroño pudieran abordar cuestiones relacionadas con la identidad, los derechos de las mujeres, la prevención de violencias y la construcción de pensamiento crítico desde una mirada intercultural.

“A través de nuestro trabajo nos hemos ido dando cuenta de que hay una problemática común entre las mujeres negras, unas realidades compartidas que muchas veces viven en solitario”, explica Nesimka Maslic, “lo que pretendemos con este proyecto es que ellas mismas sean activistas y referentes para las nuevas generaciones de mujeres afrodescendientes en Logroño; que cuando las niñas y adolescentes sufran crisis de identidad por sentir que no pertenecen ni a un continente ni al otro, que cuando sufran el racismo que todavía impera en la sociedad, tengan a quién mirar, a quién acudir”.

Así, poco a poco han ido reuniendo a una decena de jóvenes logroñesas afrodescendientes, de entre 18 y 22 años. Los primeros pasos los están dando de la mano del colectivo Black Power de Pamplona, que ya lleva tiempo llevando a cabo este trabajo. Juntas van creando ese espacio seguro de escucha en el que comparten sus experiencias y reflexionan juntas sobre cuestiones relacionadas con las raíces, la identidad, el racismo, las presiones sociales y la importancia de sentirse escuchadas y respetadas. Van creando vínculos entre ellas, redes de apoyo que ponen en valor la fuerza colectiva.

Todavía están dando sus primeros pasos, pero el proyecto ya ha recibido el segundo premio en el concurso de Aprendizaje-Servicio centrado en salud mental y bienestar emocional juvenil. Ahora darán un paso más grabando un documental colectivo en el que serán las propias protagonistas quienes pongan voz a sus reflexiones, experiencias y mensajes para sensibilizar a la sociedad desde su propia mirada.

Ichekain, nombre del proyecto que significa 'bonita' en bambara, busca ser un lugar seguro pero también una herramienta de transformación social y empoderamiento juvenil. “Son chicas muy jóvenes, estudiantes, muy trabajadoras; mujeres fuertes y con muchas ganas”, explica Nesimka, “nosotras sólo vamos a acompañarlas pero de lo que se trata es de que sean ellas mismas quienes tomen las riendas de proyecto, que se conviertan en las súper referentes. Porque hay muchas niñas y jóvenes afrodescendientes que no encuentran esos referentes en sus madres o su entorno familiar porque simplemente esas generaciones anteriores tienen su propia historia, sus raíces, su mentalidad. Yo creo mucho en las nuevas generaciones, en que las propias jóvenes se conviertan en referentes para otras jóvenes”.

En los primeros encuentros, los temas de conversación han girado en torno al racismo, la identidad a caballo entre dos culturas, la emancipación o las formas de dar visibilidad a sus realidades. El siguiente paso podría ser la creación de una asociación liderada por ellas mismas.

“Nos encantaría crear un espacio seguro para las niñas y mujeres negras de Logroño y La Rioja”, explica Oumu, “un espacio donde poder expresar lo que sienten cuando en casa les presionan con la religión, con ponerse el velo o con formar una familia; o cuando en la calle les preguntan de dónde eres a pesar de ser de Logroño, cuando alguien les dice que se vayan a su país o les dice que qué bien hablan español. Porque eso nos ha pasado a todas”. Reconoce que la situación ha empeorado en las redes sociales, desde el anonimato, pero siente que, si se juntan, será más fácil hacerle frente. “Ojalá haber tenido yo de niña un espacio así y un círculo de jóvenes referentes”, concluye.