¿Por qué Logroño celebra San Bernabé el 11 de junio si el cerco se levantó el 10? El misterio del “día aciago” de 1521

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Logroño celebra la festividad de San Bernabé el 11 de junio, a pesar de que el cerco de las tropas franconavarras comandadas por el general Asparrot se levantó la víspera, el día10. Sin embargo, el 10 de junio era un “día aciago” o de mal augurio y carente de figuras en el santoral católico local en 1521.

Diego Téllez Alarcia, doctor en Historia Moderna y profesor de Didácticas de las Ciencias Sociales de la Universidad de La Rioja, avala esta hipótesis en el artículo ‘La construcción del héroe colectivo en la memoria urbana: el cerco de Logroño de 1521’, que se publicará en la revista Memoria y Civilización que edita la Universidad de Navarra.

Téllez analiza cómo una ciudad puede transformar un episodio militar en un mito urbano de larga duración “mediante una combinación de relato, símbolo, fiesta, rito y espacio público, en el que Logroño acaba por representarse a sí misma como un sujeto heroico leal, resistente, sacrificada y protegida por la intervención divina”.

Precisamente, en este aspecto se detiene parte del artículo al tratar de explicar por qué la ciudad encomendó el voto festivo para celebrar el fin del cerco franconavarro a San Bernabé, que en ese momento no era patrón de la ciudad ni su onomástica se celebraba el 10 de junio –fecha en que concluyó el asedio–, sino el 11.

Fue en 1522, como recuerda Diego Téllez, cuando el concejo acordó agradecer «anual y perpetuamente» su intercesión, “siguiendo la tradición medieval de sacralizar la memoria de los hechos históricos” y de compartir la heroicidad “no solo en los defensores, o en su rey, sino con Dios y sus ‘agentes’, los intercesores”.

A San Bernabé –explica el historiador Diego Téllez– se le dota de un “rol de ‘héroe teomorfo’”- por lo que la elección de este santo y la fijación del voto deben interpretarse “como una operación ceremonial” por la que la comunidad (la ciudad) “se dota de un calendario conmemorativo que no solo narra, sino que escenifica la victoria y la integra en un régimen de sacralidad cívica”.

Sin embargo, esto no despeja el hecho de que el voto, del que el autor conserva una copia autenticada, indica claramente que “el cerco se levantó el 10 de junio en la víspera de su festividad fijada tradicionalmente el 11”. ¿A qué se debe esta discrepancia de fechas?

¿Por qué San Bernabé y no San Asterio o San Landerico?

“La respuesta es a la vez simple y compleja”, asegura Diego Téllez, doctor en Historia por la Universidad de La Rioja y coordinador de la obra El cerco de Logroño de 1521: mitos y realidad (IER, 2021), que ha consultado los santorales de la época. “En 1521 el santoral no era en absoluto parecido al nuestro”, avanza el doctor Téllez Alarcia. Actualmente los almanaques están saturados de santos, beatos, obispos y vírgenes, pero “no siempre fue así”. No solo porque en cinco siglos el santoral ha ido sumando figuras sino, sobre todo, porque antes de 1570 “cada diócesis tenía su propio calendario”, que no se unificarían hasta los concilios de Trento y Vaticano II.

La consulta del Libro de las horas de Carlos V –quien visitaría la ciudad de Logroño en 1523, en reconocimiento a la gesta– ofrece algo de luz. El 11 de junio es el día de San Bernabé y le precede San Landerico la víspera, pero el libro fue confeccionado en París, “por lo que refleja el santoral francés, no el vigente en Castilla”; por lo que el historiador ha consultado breviarios más cercanos y de fechas similares, como los de Lérida (1479) y Toledo (1502).

San Bernabé aparece, efectivamente el undécimo día en ambos, pero “se observa el día anterior hay un vacío” y ahí está la clave para el historiador Diego Téllez por cuanto los logroñeses de 1521 “se vieron forzados a elegir entre adelantar la celebración de la victoria sobre los franceses al 9 ―y ensalzar a san Primo y san Feliciano, mártires romanos de las persecuciones de Diocleciano― o retrasarla al 11”, el día señalado para San Bernabé.

“Una teoría plausible sería pensar que la población logroñesa de la época prefirió un personaje de prestigio”, al ser un apóstol; pero es solo una hipótesis. El Breviario de Calahorra (1496) conservado en la Biblioteca Nacional de España añade un dato revelador: “en el hueco correspondiente al día 10 de junio no aparece ningún santo, pero sí una anotación importantísima: ”Dies eger hora VI“».

Diego Téllez Alarcia formula la hipótesis de que el concejo logroñés de 1521 optó fijar el voto de San Bernabé el 11 de junio no “por capricho o porque fuese un personaje de más relumbre ‘canónico’ o, al menos, no exclusivamente por ello”, sino a sabiendas de que el 10 (la fecha exacta del levantamiento del cerco) “estaba ”vacío de santos y, para colmo de males, era un ‘día aciago“. .

Los dies egri o dies Aegyptiaci eran “días aciagos, peligrosos o infaustos”, en conmemoración de los aniversarios de los días en los que Yahvé afligió a Egipto sus plagas. “La contingencia inicial de esta elección no impidió –explica Diego Téllez– que, con el paso del tiempo, se desarrollase en torno a San Bernabé una densa construcción cultural e institucional”

El punto de inflexión llegó en 1644, cuando el concejo lo reconoció formalmente como patrón de la ciudad, dando estabilidad jurídica y simbólica a una vinculación nacida más de las circunstancias del calendario que de una tradición previa.