Utopías 53. El lado bueno de las cosas y San Mateo

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Ya ha empezado el curso. El colegio Duquesa de la Victoria de Logroño fue el que ocupó más espacio en los periódicos regionales, en los informativos de las cadenas de televisión con apellido Rioja y en los espacios de radio también de ámbito autonómico. La causa que originó la atención de los periodistas fue la originalidad de los profesores del Duquesa. Se disfrazaron de abanicos, llevaron al cole algún ventilador, se vistieron con buzos de trabajo del personal de mantenimiento que se encarga de que las instalaciones del centro funcionen. Fue una manera simpática de dar la bienvenida a los alumnos el primer día del curso 2026/2027 y de denunciar, al mismo tiempo, que la temporada escolar empezaba como acabó: sin un sistema de climatización que suavice las altas temperaturas que estamos viviendo en septiembre y que igualan a las que resistimos el pasado mes de junio, cuando acabó el curso 2025/2026. 

Casualmente, unos días antes del comienzo de las clases escuché en un boletín informativo que el Gobierno de España había aprobado una inversión de 200 millones de euros, para que los centros públicos de enseñanza primaria, secundaria y bachillerato de todo el territorio del Estado pusieran en marcha actuaciones de instalación o mejora de eficiencia energética, incluyendo la climatización. La noticia terminaba diciendo que únicamente Canarias había solicitado esas ayudas.

Como cada vez entiendo menos el mundo en el que vivo me pregunté: ¿Por qué las demás comunidades renuncian a esas ayudas?. Y sobre todo, ¿por qué la Comunidad autónoma de La Rioja, no ha solicitado esas aportaciones?. Creo que soy la única persona que se pregunta esas cosas. No lo entiendo.

Como mi condición de jubilada no me permite preguntar ni a la Consejería de Educación del Gobierno de La Rioja; ni a la Delegación del Gobierno en esta Comunidad si los 200 millones de euros se tendrían que repartir en función del número de centros o de alumnos, o en definitiva, cuáles eran las condiciones para optar a la parte correspondiente de esa cantidad de dinero, seguiré sin conocer las causas. Lo lamento por los padres y abuelos que tienen a sus descendientes en las aulas asándose como pollos y mi pésame también para los maestros y profesores que soportan las mismas temperaturas que los menores y además tienen que reavivarlos de alguna manera.

Por cierto que también escuché, otro día en otro informativo, y refiriéndose al gran desembolso de las familias con hijos universitarios que el Gobierno de La Nación destinaba 100 millones de euros, para la creación de residencias universitarias…oye, yo aquí lo dejo, son temas que no me afectan, ni tengo hijos, ni tengo nietos…!Viva el individualismo! Y «el que venga atrás que arree».

No me dejan preocuparme por lo que tengo más cerca porque me siento como «la voz que clama en el desierto».

Entonces: ¿qué hago me preocupo por el estrecho de Ormuz?. ¿Y Gaza, qué hay de Gaza?; ¿y la Unión Europea, dónde está la Unión Europea?;

Alguien sabe algo de una señora que se llama Úrsula Von der Leyen?. ¿Y Ceuta?, ¿quién gana con todo lo que pasa en Ceuta?…ay perdón!, con lo de Ceuta gana VOX. Ando yo muy despistada.

Lo bueno, porque siempre hay que buscar el lado positivo de las cosas es que todo esto pasará. Cosas peores han ocurrido y también han pasado. No me voy a preocupar ahora por estas tonterías. Ni tampoco por el precio de la gasolina, total con poner siempre la misma cantidad: 40 euros, por ejemplo.

Y si el verano se alarga mejor. Favor que nos hace el cambio climático porque dicen que el precio del gas está subiendo, de hecho la bombona de butano ya está más cara… A mí me da igual, como no tengo butano.

De los agricultores siempre se ha dicho que siempre se están quejando y la verdad es que llevan una temporada...

El caso es que estoy cambiando tanto que he terminado un libro de relatos: «Mujeres elegantes» de Milena Busquets. Al principio me costó, pero después dije esta escritora es de las mías: ¡Viva la ironía y el colmillo afilado!.

Y ahora estoy leyendo 'El olor de las almendras amargas', un paseo por la ciencia de los venenos y su presencia en el arte y la ficción, de Daniel Torregrosa. Es como asistir a un taller de toxicología, aprender la clasificación de los distintos venenos y entender que en el campo de los asesinatos hay venenos que no dejan huella… Depende de la cantidad y de la paciencia. No hay que matar de inmediato, hay que saber que los venenos se pueden tomar su tiempo. Los de nuestra era, (los venenos), tienen nombres como: individualismo, redes sociales, IA, Trump, Netanyahu, odio, polarización… Pero, no me hagan caso… Hay que ver el lado bueno de las cosas y para eso están las fiestas: !Viva San Mateo!.