La Rioja busca blindar sus frutales: así es el ensayo científico para frenar el avance del fuego bacteriano

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El Gobierno de La Rioja ha puesto en marcha un proyecto cuyo objetivo es evaluar la eficacia de distintas materias activas autorizadas para el control del fuego bacteriano de las rosáceas, enfermedad causada por la bacteria Erwinia amylovora, en condiciones reales de cultivo de los frutales de pepita en la comunidad autónoma, y en particular del peral.

La consejera de Agricultura, Ganadería, Mundo Rural y Medio Ambiente, Noemí Manzanos, y la directora general de Agricultura y Ganadería, María Jesús Miñana, han visitado hoy, 7 de abril, el ensayo que desarrolla en una parcela de peral de la variedad conferencia, situada en el término municipal de Logroño, propiedad del agricultor colaborador, Florencio Lázaro, de Frutas Las Tejeras SL.

Noemí Manzanos ha explicado que este proyecto regional surge por iniciativa del Grupo de Trabajo de Fuego Bacteriano creado en La Rioja, que ha sido el encargado de definir el protocolo experimental y seleccionar los productos fitosanitarios a ensayar. Técnicos de la sección de Protección de Cultivos del Servicio de Producción Agraria del Gobierno de La Rioja son los encargados de ejecutar el ensayo en el que también colabora la Universidad de La Rioja, reconocida oficialmente como entidad EOR por el Ministerio para realizar pruebas con productos fitosanitarios.

“Con este ensayo se busca ofrecer al sector resultados fiables sobre la eficacia de diferentes estrategias de tratamiento en el árbol, utilizando combinaciones de estos productos según las condiciones de incidencia y presión de la enfermedad existente en La Rioja. El objetivo es ayudar en el proceso de toma de decisiones, mejorando los protocolos de lucha frente al fuego bacteriano”, ha precisado la consejera.

Evaluación de siete variantes

La plantación de pera variedad conferencia en la que se desarrolla el ensayo, de 11 años de edad, presentó en la pasada campaña 2025 una afección uniforme de fuego bacteriano de nivel medio. Los árboles están formados en vaso, con sistema de riego a manta y manejo del suelo mediante cubierta vegetal en las calles, y aplicación de herbicida en la línea.

El diseño experimental adoptado es de bloques al azar, con tres repeticiones por variante y 10 árboles por parcela elemental, lo que supone un total de 30 árboles por tratamiento. En el ensayo se evalúan seis variantes correspondientes a diferentes productos fitosanitarios, además de un producto de referencia y un control sin tratar, alcanzando un total de siete variantes. En conjunto, el estudio se realiza sobre 210 árboles, lo que equivale a una superficie de 0,2 hectáreas.

El calendario de aplicación de los tratamientos fitosanitarios se ha determinado en función del periodo de floración del cultivo, apoyándose en los riesgos de infección estimados mediante los modelos predictivos Maryblyt y Rimpro. Asimismo, se contempla la realización de tratamientos adicionales en caso de que se produzcan fenómenos meteorológicos adversos, como granizo o tormentas intensas, que puedan favorecer la entrada de la bacteria.

Siguiendo este planteamiento, se ha llevado a cabo un seguimiento exhaustivo de la fenología del cultivo mediante visitas diarias, con el fin de identificar los momentos óptimos de intervención. Igualmente, se han tenido en cuenta los niveles de riesgo indicados por los modelos predictivos. Como resultado, se han realizado tres aplicaciones durante el periodo de floración.

Con la puesta en marcha de este ensayo, el Gobierno de La Rioja da un nuevo paso en la estrategia frente al problema del fuego bacteriano. En este sentido, la consejera Noemí Manzanos ha destacado la importancia de trabajar desde todos los ámbitos y de forma coordinada con el sector. Además de la creación del grupo técnico de trabajo, ha repasado, “se han activado medidas de apoyo al sector que pasan por la concesión de ayudas directas para compensar el aumento de costes derivados de los diferentes trabajos relacionados con la lucha frente a la enfermedad; la consideración de los fruticultores como sector estratégico con prioridad en las líneas de apoyo dirigidas a las inversiones para la mejora y modernización de explotaciones; o la solicitud del uso excepcional de productos fitosanitarios para reducir el riesgo de infección”.