Almeida dedica un bando al Papa y habla del “fervor” de los madrileños por “la Almudena, San Isidro y el Cristo de Medinaceli, Señor de Madrid”

“Nuestra Villa sigue sintiendo hondamente la huella espiritual dejada por la fe católica durante siglos”, asegura el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, al comienzo de su último bando municipal, que firma a dos días de la llegada a la ciudad de León XIV a la capital de España.

El alcalde agradece al Papa su paso por Madrid dentro del viaje de seis días por la geografía nacional y asegura que la ciudad cuenta con “manifestaciones espirituales y culturales profundamente arraigadas en el tejido social”, que forman parte de su identidad y que se mantienen “con entusiasmo, sinceridad y fervor”, como “la devoción a Nuestra Señora de la Almudena, a San Isidro Labrador y al Cristo de Medinaceli, Señor de Madrid”.

Almeida también ha lanzado un mensaje de fraternidad, al citar a León XIV diciendo que “vivimos un tiempo en el que la paz, la concordia o la fraternidad corren el riesgo de ser consideradas por algunos una utopía de otros tiempos”. A la vez, pide “recordar la necesidad de no resignarse al enfrentamiento, al desencanto o a la indiferencia y seguir defendiendo, desde el respeto, aquello que une y fortalece a los barrios, las ciudades y la nación”.

Por último, exhorta a los madrileños “a hacer sentir desde el primer momento al Santo Padre la cercanía y el afecto que siempre han distinguido a esta ciudad acogedora y hospitalaria”.

Este es el texto completo del bando municipal publicado por el alcalde de Madrid:

¡Madrileños!

 

Tras aceptar la invitación de Su Majestad el Rey Felipe VI y de la Iglesia de España, el Papa León XIV visitará nuestro país del 6 al 12 de junio convirtiéndose de esta manera —tras sus venerados predecesores san Juan Pablo II y Benedicto XVI— en el tercer sucesor de San Pedro en realizar un Viaje Apostólico a España.

 

Quisiera en primer lugar, en nombre de la Corporación Municipal y del pueblo de Madrid, agradecer al Santo Padre haber escogido nuestra ciudad como destino durante tres de los seis días que durará su estancia en nuestro país. Para Madrid esta ocasión es un motivo de sincera alegría y de auténtico orgullo, pues nuestra Villa sigue sintiendo hondamente la huella espiritual dejada por la fe católica durante siglos.

 

Este sentimiento se hace evidente, en la vida cotidiana de nuestra ciudad, a través de manifestaciones espirituales y culturales profundamente arraigadas en nuestro tejido social que, como tantos otros rasgos de nuestra identidad, los madrileños mantenemos con entusiasmo, sinceridad y fervor. Entre ellas, destacan la devoción a Nuestra Señora de la Almudena, a San Isidro Labrador y al Cristo de Medinaceli, Señor de Madrid, por citar tan solo alguno de los principales hitos de ese verdadero rosario de romerías, novenas, verbenas populares, procesiones, costumbres piadosas, peregrinaciones, y manifestaciones de religiosidad popular que jalonan el calendario de la ciudad a lo largo de todo el año.

 

Por todos estos motivos, y en el contexto de las numerosas ocasiones en las que Madrid recibe a mandatarios y jefes de Estado procedentes de todo el mundo, este Viaje Apostólico del Santo Padre León XIV resuena en el corazón de muchos madrileños de una manera particularmente intensa.

 

Y precisamente por ello, si ya es proverbial la hospitalidad de nuestra ciudad, con mayor motivo Madrid está llamada a superarse a sí misma para que esta visita histórica alcance la dignidad y la calidez que merece.

 

El lema elegido por el Santo Padre para este Viaje Apostólico es ‘Alzad la mirada’ un eco de las palabras que Jesucristo pronunció a sus discípulos en Sicar de Samaría como una invitación a anticipar los futuros frutos que su mensaje de paz y de esperanza para la humanidad tendría en los siglos sucesivos: “Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega” (Jn 4,35).

 

También hoy esta invitación a “alzar la mirada” tiene su eco e interpela a nuestras sociedades. Como ha señalado el propio León XIV, vivimos un tiempo en el que la paz, la concordia o la fraternidad corren el riesgo de ser consideradas por algunos una “utopía de otros tiempos”. Frente a ello, debemos recordar la necesidad de no resignarnos al enfrentamiento, al desencanto o a la indiferencia, y de seguir defendiendo, desde el respeto, aquello que une y fortalece a nuestros barrios, nuestras ciudades y nuestra nación.

 

Finalmente, querría subrayar que este viaje de León XIV posee un significado especial porque constituirá el primer Viaje Apostólico que el actual Sucesor de Pedro realice a una gran nación europea para dirigirse al conjunto del viejo continente.

 

Y lo hará, en primer lugar, desde Madrid.

 

Así pues,

 

¡Madrileños!

 

Como alcalde de la capital de España, os invito a hacer sentir desde el primer momento al Santo Padre la cercanía y el afecto que siempre han distinguido a esta ciudad acogedora y hospitalaria.

 

Os animo igualmente a participar en los distintos actos que tendrán lugar con motivo del viaje; ya sean actos institucionales, encuentros con los jóvenes, iniciativas culturales, conciertos, jornadas de voluntariado y acciones solidarias organizadas por la Archidiócesis, la Comunidad y el Ayuntamiento para estos días, y a contribuir, con vuestro civismo y generosidad a que la estancia en Madrid de los cientos de miles de peregrinos y visitantes venidos de toda España y de otros países sea una experiencia tan profunda como inolvidable.

 

Que nuestras calles vuelvan a ser ejemplo de alegría, convivencia y respeto; y que esta visita de León XIV quede en la memoria de Madrid para siempre y constituya, como está llamado a ser, un acontecimiento de inmensa relevancia espiritual y humana para nuestra ciudad y para el conjunto de España.