Vecinos de Delicias denuncian que el plan especial para la estación histórica prevé eventos con hasta 600.000 personas al año
Temor en el vecindario del barrio de Delicias ante la próxima reforma del Museo del Ferrocarril y su entorno. La fase de alegaciones del plan especial presentado por el Ministerio de Transportes a través de Adif y avanzado en este periódico, ha servido para que la principal plataforma vecinal haya mostrado sus críticas en forma de alegaciones contra el citado planeamiento.
Los vecinos de la Asociación Vecinal Delicias para Todos temen que “al no regular ni limitar los usos lucrativos temporales, podría convertir estas actividades en permanentes, consolidando un recinto de eventos masivos en pleno tejido residencial”. Se refieren los residentes a eventos como el Mercado de Motores que se celebra allí mensualmente y que, según una nota de prensa distribuida con motivo de sus alegaciones, “provoca la saturación del barrio, niveles de ruido inaceptables, ocupación del espacio público y problemas de movilidad para los residentes”.
El plan especial para Delicias que avanzó Somos Madrid, impulsado por Adif, incluye la recuperación parte de la estructura original de la estación, tanto de su espectacular nave central como de otros pabellones aledaños, con un proyecto que pretende revivir la “atmosfera” de su construcción en el XIX, eliminando las entreplantas, recuperando algunos accesos, el jardín de la fachada norte, o el quiosco de entrada.
Los vecinos ven peligro en lo que no se cuenta: “Denunciamos que la propuesta urbanística abre la puerta a consolidar un modelo de explotación comercial del espacio, especialmente en la Nave de Fomento, que nada tiene que ver con el uso cultural dotacional que debe regir en un Bien de Interés Cultural”.
También apuntan los vecinos que no existe en la tramitación un Documento Ambiental Estratégico “que evalúe el impacto real de ruido, tráfico, emisiones y otras repercusiones de una afluencia prevista en 600.000 personas al año”, apuntan. Por ello, solicitan anular la actual tramitación y que un nuevo documento “garantice el uso cultural público del espacio, limite estrictamente los usos comerciales, proteja el patrimonio y asegure el descanso vecinal”.