La centenaria Estación de las Delicias inicia una gran reforma en Madrid para recuperar su pasado monumental
Nueva vida para las instalaciones ferroviarias del entorno de Delicias. Adif acaba de poner en marcha un plan especial para recuperar la primera estación monumental de la capital y mejorar unas instalaciones que albergan actualmente el popular Museo del Ferrocarril y varias ferias de ocio a lo largo del año.
El proyecto, al que ha tenido acceso este periódico y que tramita actualmente el Ayuntamiento de Madrid, se basa en la propuesta elegida en el año 2020 entre varios estudios de arquitectura que se presentaron a un concurso organizado por el Ministerio de Transportes. La ganadora fue la de GVG, que desde entonces se ha encargado de redactar el Plan Director del entorno (desarrollado en 2022) y también de la redacción del proyecto de reforma, que ahora pasa a información pública.
GVG también se encargará de la dirección de obra si la tramitación sale adelante. El coste estimado por Adif, entidad promotora al ser la propietaria de las instalaciones, es de 44 millones de euros, IVA incluido. Una cifra muy por encima de los 14,5 millones que se estimaron inicialmente al planear la intervención.
La propuesta pasa por recuperar parte de la estructura original de la Estación de las Delicias, inaugurada en marzo de 1880 bajo proyecto del ingeniero Cachelieusue y un presupuesto de tres millones de pesetas. Su espectacular nave central levantada sobre estructuras de hierro, de 175 metros de longitud y 35 metros de ancho, impresionó en la ciudad. Era la primera construida con carácter definitivo en Madrid, ya que las estaciones de Mediodía y Norte que la precedieron tenían carácter provisional y fueron destruidas por distintos incendios.
El proyecto, inspirado por la idea ganadora de GVG y el Plan Director, pretende revivir la “atmosfera” de aquella época, eliminando las entreplantas, recuperando algunos accesos, el jardín de la fachada norte, o el quiosco de entrada. Desde el vestíbulo, que se modifica para asemejarlo al original se accederá a las dos naves laterales, por el mismo arco central que en su origen. La reforma pasa por retirar espacios interiores que se han ido añadiendo con el tiempo, hasta el punto de que el antiguo Edificio de Viajeros -como llama el proyecto a esta gran nave- reduciría su superficie de los 15.393,94 m² actuales a los 13.463,96 m².
El proyecto admite que los valores del edificio histórico “están desfigurados debido a los cambios en aspectos funcionales (y poco sensibles) respecto al proyecto original”. La reforma también busca añadir algunos elementos nuevos para potenciar su actual presente museístico y adaptar el entorno a las normativas actuales relacionadas con la accesibilidad y otros aspectos. También se incluye una profunda renovación de fachadas, carpinterías, cubiertas y espacios interiores, actualmente muy deteriorados en algunos puntos.
La propuesta, que deberá tener en cuenta que el edificio mantiene incoado un expediente para la declaración de Bien de Interés Cultural con categoría de monumento, quiere potenciar el Museo del Ferrocarril, uno de los espacios expositivos más visitados de la capital (el año pasado recibió a 115.008 personas) y es considerado por Adif como un espacio con “un gran potencial dentro de la red de museos de la zona central de Madrid”. El lugar también alberga ferias puntuales y todos los meses se celebra allí el Mercado de Motores, que añade más visitantes a los citados del propio museo.
Las obras se dividirán en varias fases para ir acondicionando todos los espacios mientras se protegen los vehículos históricos actualmente expuestos en la zona. También alcanzarán a la conocida como Nave de Fomento, construida posteriormente y que será objeto de otra intensa reforma.
Este segundo espacio prevé un aumento de su superficie construida, de los 1.251,80 m² que tiene ahora a los 1.441,45 m². El lugar quedará vacío de construcciones para albergar un volumen con graderíos que, según el proyecto ganador de GVG, genera a ambos lados dos auditorios, uno cerrado en una sala específica y otro abierto a la zona de trabajo. Debajo de este volumen se habilitarán zonas de reuniones, office, aseos y almacén.
La Nave de Fomento se denomina de esta forma porque en los años 90 se usó como depósito documental de ese ministerio, aunque nunca fue de su propiedad. Según la documentación histórica consultada, su construcción data de los años 1945-1946, a la que se sumó una ampliación en su parte norte. En la actualidad, quedan allí los restos de una antigua cafetería y despachos de Renfe Operadora, así como instalaciones.
La obra se completará con una mejora del bulevar que se abrió en la calle Párroco Eusebio Cuenca, donde estaban las vías de acceso y que el propio proyecto admite que presenta “un aspecto desolador”, con muchos vehículos y dificultades de accesibilidad. El Plan Director propone crear allí un espacio con prioridad peatonal y una nueva centralidad en forma de plaza frente al vestíbulo de entrada. Además, se permitirá el tránsito entre edificios eliminando edificaciones y vallas previas.
La reforma dará continuidad a un entorno que dejó de funcionar como estación de trenes en el año 1971 y que desde 1984 alberga el Museo del Ferrocarril, aunque también ha tenido usos administrativos y de formación de las compañías Renfe y Adif. Un lugar lleno de historia, que quizás ofreció sus imágenes más icónicas en el celuloide, cuando se transformó en Moscú durante el verano de 1965 para rodar una superproducción llamada Doctor Zhivago.
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