La zona verde de Chamberí a la que es imposible acceder sin cruzar mal la calle
A los paseantes que recorren la Avenida de Reina Victoria en su acera chamberilera –y en su confluencia con la Avenida de Pablo Iglesias– les llama la atención una gran cabeza pétrea.
Se trata del busto de Pablo Iglesias –el fundador del PSOE–, sobre un pedestal del escultor Pepe Noja. La cabeza es una copia en arenisca realizada por este escultor de la que en su día esculpió en granito Emiliano Barral.
El grupo escultórico está en una zona verde, un estrecho parquecito lineal de más de cien metros de largo dividido en dos alturas unidas por unas escaleras.
Si uno quiere acceder a ella para descansar un rato en un banco se encuentra en un brete, sin embargo. En la parte de la isla verde que da a Reina Victoria, en la continuación de Pablo Iglesias, no hay acceso posible. Dibuja una forma de raqueta que acompaña a la vía de cambio de sentido de la propia calle.
El primer impulso es pensar que, aunque no es cómodo, uno podrá encontrar un paso de peatones bajando por la acera de Pablo Iglesias. En uno de sus lados la acera muere sin que el viandante pueda continuar. En el otro, no existe paso alguno.
Aún es posible pensar que cruzando en la confluencia con el Paseo de San Francisco de Sales encontrará el ansiado paso en el otro lado de la isla verde. Pero no, después de varios cruces –Pablo Iglesias y San Francisco de Sales, bordeando el parque de Canal y el campo de fútbol del Celtic Castilla– uno termina de convencerse de que realmente la zona verde no es otra cosa que una gran rotonda dotada de los elementos típicos de una zona verde: bancos en distintas disposiciones, jardines, terrizo para caminar, un monumento y hasta pérgolas.
La Junta Municipal de distrito ya ha aprobado en distintas ocasiones proposiciones para instar al Área de Medio Ambiente y Movilidad para que haga accesible la isla verde sin que de momento se haya llevado a cabo.
Para llegar allí no queda otra alternativa que cruzar a las bravas. En el lado de los impares de Pablo Iglesias es imposible pues hay cinco carriles de tráfico. En su parte más próxima a Reina Victoria es más sencillo pero, en todos los casos, no queda más remedio que mirar muy bien a un lado y otra de la calle y arriesgarse a pasar por la calzada.
Quienes quieran acercarse a leer la leyenda del monumento bajo el nombre de Pablo Iglesias, pues, deben cruzar mal la calle, como hacen diariamente muchos vecinos. La cabeza original de Barral se encuentra en la sede ocialista de Ferraz y tiene una historia curiosa. La cabeza del prócer del socialista español estaba integrada en un conjunto escultórico que se inauguró en 1936 en el Paseo de Camoens. Después de la guerra, lo que quedaba del monumento fue dinamitado por Franco.
Los restos se trasladaron a El Retiro para ser triturados y usados como relleno en la valla de la calle Menéndez Pelayo. La cabeza se salvó porque José Pradal, director de las oficinas del Parque, consiguió mover la cabeza maciza de 1500 kilos por la noche y enterrarla en los jardines de Cecilio Rodríguez con la ayuda de otros trabajadores del parque. Un plano llegó al exilio francés y la cabeza pudo ser desenterrada después de la muerte de Franco.Hoy, una réplica mira pasar a los coches desde una zona verde olvidada y de difícil acceso.