El 11 de noviembre de 2025, el distrito de Retiro cerró el Centro Deportivo Daoiz y Velarde por una grave avería que dejó inoperativo el sistema de agua caliente. Este cierre no era una novedad, sino un síntoma más del deterioro progresivo de estas instalaciones, del abandono de este importante equipamiento deportivo de Retiro, de su falta de mantenimiento, de averías y de cierres recurrentes. Otra evidencia de la mala gestión de la señora Levy como concejal presidenta en Retiro, porque dicho contrato se formalizó durante su mandato, con fecha 28 de octubre de 2024, por un periodo de dos años.
El cierre de la instalación deportiva motivó dos concentraciones y protestas multitudinarias de vecinos y vecinas y usuarios, que exigían la reapertura inmediata, y expresaban su hartazgo por la dejadez continuada que venía padeciendo un equipamiento fundamental para el distrito.
El anuncio de la señora Sanz de que se anularía el contrato de mantenimiento no hacía más que certificar, una vez más, la cadena de incumplimientos por parte de la empresa concesionaria. Una mala prestación de servicio que afectaba a las puertas, los sistemas contra incendios, la climatización, el tratamiento de agua o el alumbrado.
Cuesta creer que el cierre del Centro Deportivo se produjera 11 meses después del primer aviso para que la empresa adjudicataria procediera a subsanar el problema de la válvula. Más aún si se tiene en cuenta que la baja temperatura del agua, consecuencia del mal funcionamiento del sistema, podía aumentar el riesgo de legionela. Lejos de asumir la responsabilidad del gobierno municipal en este asunto, su portavoz optó por ocultar la verdad o tergiversar los hechos. Por eso, voy a contestar una por una a las afirmaciones realizadas por la señora Sanz sobre la rescisión del contrato a la empresa adjudicataria GENERA QUATRO SL.
Sobre los incumplimientos de los pliegos. La señora Sanz no explicó bien la gravedad de los tres incumplimientos en los que incurrió la empresa: tiempos de respuesta relativos a la calidad técnica del servicio establecidos en los pliegos de prescripciones, compromisos de medios de personal mínimo y criterios de adjudicación. Se le impusieron tres penalidades el pasado mes de noviembre por unas cantidades de 44.000 euros.
Sobre las mejoras ofertadas. La vicealcaldesa ha confundido una penalidad que se corresponde con el incumplimiento de dos mejoras con el resto de las penalidades motivadas, como se indicaba con anterioridad, por incumplimientos de los pliegos. Por ejemplo, las mejoras que incurrían en penalización se referían a la ampliación de la periodicidad de limpieza de las instalaciones deportivas básicas, comprometida tres veces por semana y no ejecutada con la frecuencia exigida.
Sobre la oferta más favorable entre todas las licitadoras. Esta afirmación de la señora Sanz es un claro eufemismo, porque en realidad lo que se consideró fue la “oferta económicamente más ventajosa” como se indica en la notificación de la adjudicación. El precio de adjudicación del contrato incurrió en “presunción de anormalidad”, dado que fue de casi un millón de euros, un 77% del presupuesto base de licitación de 1.275.514 euros. Este dato pone de manifiesto que se incurrió en una baja temeraria como también sucedió en el contrato de los centros de mayores del Distrito cuyos talleres están suspendidos por la entrada en concurso de acreedores de la adjudicataria EDUCO. Sería interesante que la JMD de Retiro explicara a los vecinos y vecinas qué justificación de la baja del valor económico de la oferta le solicitaron a la adjudicataria. También deberían aclarar cómo piensan cumplir, tal como manifestó literalmente dicha empresa, con todas las obligaciones reflejadas en el pliego de prescripciones asumiendo en cualquier caso toda desviación que pudiera producirse sin repercutir gasto alguno al cliente. La vicealcaldesa manifestó que el Ayuntamiento es una Administración seria. Los hechos, sin embargo, demuestran lo contrario.
El problema de la instalación deportiva no era el único que afectaba a centros, colegios públicos y edificios municipales del distrito. Por citar solo algunos: no se produjo la revisión de los grupos electrógenos, de las instalaciones de protección contra incendios, ni tampoco la resolución de problemas en áreas de juegos infantiles y en los colegios públicos San Isidoro, Calvo Sotelo y Nuestra Señora de la Almudena.
En definitiva, el incumplimiento reiterado del contrato de mantenimiento del Centro Deportivo Daoiz y Velarde es la consecuencia directa de una mala gestión y de la falta de control y supervisión de un contrato público por parte de la señora Levy y del Ayuntamiento de Madrid. Se otorgó a una empresa que presentó una baja temeraria y se le aceptó una justificación sin garantías como los hechos han demostrado prácticamente a los cuatro meses de iniciarse la ejecución del contrato.
Por todo ello, desde el Grupo Municipal Socialista, exigimos a la señora Levy que determine y exija todas las responsabilidades e indemnizaciones que correspondan a la empresa adjudicataria, en favor de la Administración, por los daños y perjuicios causados a los usuarios, así como la ejecución íntegra de todas las prestaciones contractuales pendientes. Del mismo modo, reclamamos que se depuren las responsabilidades políticas derivadas de la falta de actuación y del insuficiente control en la gestión de los recursos públicos, con el objetivo de proteger el interés general. Los vecinos merecen servicios públicos bien gestionados, contratos que se cumplan y responsables que den explicaciones.