El ganador de las elecciones en el Colegio de Médicos de Madrid pide volver a votar a cambio de no estirar la vía judicial

La lista de Tomás Merina, Icomem Para Todos, ha movido ficha. Después de que el juzgado número 18 de la Sección de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal de Instancia de Madrid anulara la candidatura de su líder en las elecciones de diciembre de 2024, que ganó por el doble de votos que el presidente Manuel Martínez-Sellés, debido a un conflicto con los estatutos que cuestionaba su legitimidad en el cargo. Ahora, el equipo de Merina ha lanzado un comunicado en el que propone ir de nuevo a elecciones a cambio de no estirar la vía judicial. Es decir: interponer un nuevo recurso.

“Pese a discrepar del contenido de la sentencia, consideramos que los médicos de Madrid no merecen que su colegio permanezca más tiempo bloqueado”, exponen en la nota, abriéndose a un “proceso electoral abierto y con todas las garantías” para que el ganador de los últimos comicios “renuncie a su derecho a presentar recurso”.

En la votación de hace año y medio, Merina salió airoso con 4.475 papeletas a su nombre, seguido de otra candidata (Esther Rubio) que recibió 2.580 apoyos y, a la cola, Martínez-Sellés, que hoy continúa como dirigente en funciones después de haber obtenido 2.393 votos. Sin embargo, el mismo día en el que su relevo iba a tomar posesión, la Comisión de Recursos del Icomem -un órgano interno que examina denuncias de los colegiados- anunció que esa lista quedaba anulada incluso aunque ya habían aceptado su concurrencia en los comicios, dado que el doctor Merina no cumplía los requisitos de antigüedad y de ejercicio de la profesión médica.

Martínez-Sellés aseguró en un vídeo difundido por el Colegio de Médicos que él no volvería a presentarse a esos futuros comicios, entendiendo que los resultados electorales así lo habían requerido. No obstante, aún a día de hoy continúa al frente de la institución y sin haberlos convocado, a la espera de que una sentencia firme permita eliminar los flecos judiciales. En su momento, Merina ya advirtió que podía haber una “mano negra” en la decisión de la Comisión de Recursos, tan pegada a la toma de posesión, e invitó al presidente del Icomem a retirar su candidatura cuanto antes para “evitar esta clase de conjeturas”.

El origen del conflicto es que su adversario en la oposición llevaba unos años jubilado, y los estatutos del Colegio reclaman a cualquier miembro de la Junta Directiva que sea médico en ejercicio. No obstante, Merina aseguró que seguía ejerciendo la profesión por cuenta propia y aportó un informe de la Mutual Médica, que acredita a quienes ejercen la medicina por cuenta propia. Otro de los argumentos esgrimidos por sus contrincantes era que no cumple con los 10 años mínimos de antigüedad como colegiado, pues hubo un parón el 23 de julio de 2009.

Ese año, en el expediente de Merina consta que dejó de formar parte del Icomem por “cese de ejercicio”, aunque retoma su inscripción tiempo después, el 8 de marzo de 2018 y hasta la actualidad. Sus defensores alegan que los estatutos no especifican que esa década de permanencia tenga que corresponderse con los 10 últimos años antes de unas elecciones, y efectivamente en la normativa no se especifica que deba ser así. “Solo una solución tomada con criterios democráticos puede resolver la situación. Si los médicos madrileños no pueden tener el Colegio que votaron en diciembre de 2024, tienen derecho a poder elegir sin limitación de ningún tipo”, sentencia ahora Merina, a la espera de que la Dirección dé otro paso o responda con su silencio.