El heavy no es violencia: la frase que lucha contra el estigma nacida tras un asesinato en un concierto en el campo del Rayo
El heavy no es violencia es una frase que ha alcanzado la categoría de frase hecha, dicha a menudo con gesto sobreactuado, a veces burlón. Guarda la impronta de una reivindicación que, seguramente, es ahora más pertinente para otros estilos musicales que para el rock duro, cuyo estigma pasó ya sus peores momentos. Un significado que se entiende mejor si se conoce su origen: el nombre de una gira y un movimiento motivado por el trato despectivo que la prensa daba a los seguidores del género habitualmente. Y el detonante, que fueron diversos hechos violentos asociados a conciertos de grupos heavy, especialmente la trágica muerte de un joven en Madrid durante un concierto.
El trágico suceso tuvo lugar durante el concierto que la banda alemana Scorpions ofreció en el campo del Rayo Vallecano el 5 de septiembre de 1986. Durante el concierto, al que asistieron 16.000 personas, hubo varios incidentes, y en el transcurso de uno de ellos murió apuñalado con tres navajazos el joven Miguel Ángel Rojas del Castillo, de veintitrés años. A pesar de que el suceso ocurrió durante la actuación del grupo telonero, ni los servicios de seguridad del evento ni el médico del Rayo –que curiosamente estaba trabajando– se enteraron hasta mucho después.
Unos días antes, la banda había tocado en el campo de fútbol de Sant Andreu, en Barcelona, en el que se produjeron enfrentamientos de jóvenes que protestaban por no haber conseguido entradas con la policía. Fueron detenidas diecisiete personas. Este era un tipo de altercados habitual en la época y, a menudo, ayudaba a que los ánimos se enervaran que los reventas estuvieran a las puertas de los conciertos cuando ya no quedaban localidades. En el campo del Rayo Vallecano, de hecho, también se produjeron incidentes de este tipo.
Pronto se supo, por las declaraciones de los acompañantes del joven asesinado, que el autor del crimen era extranjero. Las investigaciones condujeron dos días después a un cabo de las Fuerzas Aéreas estadounidenses destinado en la base de Torrejón de Ardoz, que fue condenado a quince años de cárcel por homicidio.
El joven fue enterrado en el cementerio de Carabanchel 48 horas después de su asesinato. Las asociaciones de su barrio organizaron un concierto de despedida con grupos de la época como Hurón, Sobredosis o Esfinge, según recuerda Juan Pablo Ordúñez de la Fuente El Pirata (mítico locutor especializado en rock), que presentó el acto.
El suceso salió en todos los medios de comunicación y sirvió para echar fuego a la hoguera de los prejuicios y los pánicos morales –Stuart Hall et all. dixit– contra los heavys. Aquellos melenudos encuerados eran vistos por mucha gente como sujetos violentos y amenazantes y su música era percibida por muchas personas como banda sonora de actos delictivos.
El estigma asociado al heavy tuvo en los ochenta episodios especialmente significados en Estados Unidos, donde el estilo estuvo en el punto de mira de asociaciones de protección a la infancia tanto conservadoras como demócratas. Fueron varios los rockeros que tuvieron que declarar ante comisiones oficiales. Una especialmente recordada es la de Dee Snider, cantante de Twistted Sister en el Senado, frente a representantes del Parents Music Resource Center (PMRC) y algunos senadores como el demócrata Al Gore.
En España, la voz cantante de la defenna del honor rockero la tomaron el musico Pedro Bruque y COHE (Colectivo Heavy Metal). Lo cuenta bien la editorial La Felguera en su primer volumen de Brutalismos. Enciclopedia de músicas secretas y vandalismo pop.
Bruque, un reputado bajista procedente del rock progresivo, que había montado las bandas EVO y Tigres de Metal (luego Tigres a secas)ideó una campaña pública en la que los músicos responderían al estigma y el señalamiento habitual de los medios de comunicación con riffs de guitarra. Para ello, montó COHE. Burque empezó a hacer contactos y a publicitar la campaña con escritos en revistas especializadas como la Heavy Rock.
El primero de los conciertos organizado por Pedro Bruque se celebró el 4 de abril de 1987 en el velódromo barcelonés de Horta Bajo. participaron Barón Rojo, Ñu, Tigres, Santa, Zero, Panzer, Zeus, Ángeles del Infierno, Bella Bestia, King Kong, Amaro y algunos miembros de Obús, junto con algunos grupos locales. Los conciertos se prolongaron durante los dos siguientes años y reunieron a lo mejor del metal español.
Paradójicamente, los conciertos de la gira produjeron, a pesar de lo clarito del título, gran preocupación policial y operativos especiales en los alrededores de los recintos en los que se desarrollaron los conciertos.
La gira y el colectivo tuvieron su propio himno, que terminó de inmortalizar la frase el heavy no es violencia dentro del imaginario léxico popular. La banda Bruque –del propio Pedro– publicó en 1988 en el disco la canción El heavy no es violencia, de la que se han hecho numerosas versiones. “Sin ser objetivo no puedes juzgar / Dices que somos carne de cañón / Son solo historias, no tienes razón. / Nuestro refugio no es la oscuridad”, dice entre otros versos y un estribillo que repite el famoso lema, que pasó a formar pronto parte del argot musical de una época…y más allá.