Las dos líneas más tórridas del Metro de Madrid ahora tienen aire, pero no basta para el calor: “Llegas sudado al trabajo”
Amanece en Madrid con un aviso de la AEMET: es jueves y hay alerta naranja por calor. La segunda semana de julio ha sido una de las más calurosas en lo que va de año, con noches tropicales y días que rozan los 40 grados. Aunque otras regiones como Andalucía, Aragón o la Comunidad Valenciana mantienen la alerta máxima y llegan a superar estas temperaturas, el tránsito y ajetreo de la capital hace que sus servicios públicos más multitudinarios tengan que estar preparados, tanto para el verano como para las críticas.
En los últimos días, han sido varias las que los usuarios han vertido sobre los trayectos en Metro, sin aire suficiente en los vagones o con esperas sofocantes desde el andén. A las denuncias de organizaciones vecinales se han sumado partidos políticos y ciudadanos de a pie. Entre los segundos, no parece suficiente con que hace un mes se instalaran 40 aparatos refrigeradores de gran tamaño en varias estaciones de la ciudad, ni que el aire acondicionado se haya extendido entre sus dos líneas más problemáticas: la 1 y la 5.
Son las 11.30, justo la hora a la que se encienden los ventiladores gigantes instalados en varias paradas por tercer año consecutivo. La de Gran Vía es la única estación de Madrid en la que confluyen las líneas verde y azul, y también una de las 20 en la que se han colocado estos artefactos. Sin embargo, en la mañana del 9 de julio y pocos días después del anuncio, en ninguno de los andenes de la línea 1 podía verse uno de ellos. Sí estaban en los de la L5, aunque como en el resto de pasillos y pese al tamaño del aparato solo llegaba el aire a unos dos o tres metros de distancia. En el andén con sentido a Pinar de Chamartín, Cristina (22 años) se ha arrimado a un ventilador mientras espera al siguiente tren.
“Yo vivo en Valdeacederas [distrito de Tetuán], así que siempre cojo estas dos líneas de Metro. Suelo hacer trasbordo en Gran Vía y a veces me bajo en Bilbao, porque tengo allí el gimnasio. Pero sobre todo en la L1, con trenes muy pequeños y tanta gente arrimada, incluso cuando ponen aire me cuesta respirar”, detalla a Somos Madrid. En el interior del vagón, ya en dirección sureste hacia Valdecarros, la percepción pasadas las 12.00 seguía siendo de sofoco.
Fuentes de Metro de Madrid, a preguntas de este periódico, explican la razón de que en Gran Vía no hubiera ventiladores esa mañana pese a que se anunció como una de las paradas escogidas para colocarlos. La elección de Gran Vía solo se anunció para la línea 5, donde se desplegaron artefactos de aire también en Callao, Alonso Martínez, Chueca, Ópera, Diego de León, Núñez de Balboa, La Latina, Puerta de Toledo y Acacias. La L1, por su parte, mantiene los ventiladores durante el día en las estaciones de Sol, Chamartín, Alvarado, Iglesia, Antón Martín, Estación del Arte, Atocha, Puente de Vallecas, Buenos Aires y Alto del Arenal. “En su momento, la decisión se tomó en función de diferentes factores como los flujos de aire, la ventilación o las características de cada estación”, contestan, a lo que indican que la línea 5 en esta estación se consideró prioritaria para ubicar los aparatos refrigeradores.
Insisten en que “todos los ventiladores previstos ya están instalados” y añaden, sobre las quejas relativas a la climatización de los trenes, que el aire acondicionado “funciona de igual manera en todos los vehículos: se pone en marcha a las 6:00 de la mañana y permanece encendido hasta que finaliza el servicio”. Minutos antes, cogiendo el metro desde la estación de Iglesia, aún se notaba la brisa en comparación con el bochorno en el andén. Al menos, nada más entrar. Conforme se sucedían las paradas y más gente accedía al interior, el fresco de la ventilación eléctrica iba perdiendo efecto. Las puertas de estos trenes, tanto en la línea 1 como la 5, son de las que se abren con tornos manuales y no tienen pulsador automático, por lo que permanecen abiertas durante los segundos que dura cada pausa.
Aunque la Comunidad de Madrid ha desactivado en temporada estival las aperturas automáticas de los vagones, evitando que el aire se disperse, no todos los vehículos lo permiten. En el mismo andén de Iglesia también espera José Luis, de 52 años, que es claro y conciso cuando se le pregunta por el refuerzo de la ventilación: “Me río yo de eso”. En su caso, compara el trayecto habitual que hace en la línea 1 con los viajes en la L3 desde Moncloa, donde “siempre hay aire acondicionado en los trenes” y sale desde la primera parada, así que paso un rato sin aglomeraciones. En la línea azul de Metro, dice, “nunca hay ventilación”, aunque justo el siguiente tren sí la tiene incorporada, pero a un nivel tan bajo que apenas se percibe.
Ya en la estación de Sol, una de las más céntricas y transitadas, los ventiladores gigantes lanzan algo de aire hacia los andenes de la línea 1. Sin embargo, en una de las bajadas –la que lleva hasta Valdecarros– el aparato refrigerador está colocado justo al lado de las escaleras mecánicas, enfrente de una columna y la pared, que bloquean el paso del viento. Candy, que espera en la otra punta del pasillo, lejos de la ventilación, asegura no llevarlo tan mal como otros años. “Casi siempre cojo la línea 3 y allí voy estupendamente, aunque esta [la L1] es verdad que suele ir muy cargada y no siempre me puedo sentar”, resuelve.
Este martes, la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (Fravm) denunció en sus redes sociales que el interior de los vagones estaba a más de 32 grados centígrados: “El Metro en verano es un infierno”. También compararon el gasto público en ascensores para la estación del Santiago Bernabéu (línea 10) con el de la climatización para estas líneas. “La Comunidad de Madrid gasta 20 veces más en ellos”, destacaron, exigiendo “prioridad vecinal” –contraponiéndola a la “prioridad nacional” que evocan círculos conservadores– frente a “intereses privados”, como los que a su parecer tienen los dueños del Real Madrid.
El presidente de la Fravm, Jorge Nacarino, apareció en un vídeo cogiendo el metro en la Estación del Arte, al lado de Atocha. Con el estilo ágil de TikTok, critica el sofoco para tomar las líneas 1 o 5 que pasan por esta parada. “Aquí ya aprieta el calor, pero lo de ahí abajo ya es insoportable”, narraba el representante vecinal desde el acceso exterior al suburbano. Diego sube a un vagon “antiguo y masificado” hasta la estación de Tirso de Molina, donde con un termómetro asegura haber medido hasta 32 grados en el interior cuando solo eran las diez de la mañana. “Ese es el verdadero motivo por el que llegas sudando a trabajar”, concluía Nacarino al final de su viaje, pidiendo climatizar andenes o vagones y mejorar lo que considera una “auténtica sauna móvil”.
El mismo gesto lo repitió a la mañana siguiente Ignacio Benito, concejal del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid. Acercándose un pequeño micrófono a la boca, el edil retransmitió un trayecto por la línea 1. “La falta de aire acondicionado hace que meterte aquí sea entrar en el horno”, comentó Benito antes de entrar a uno de los vagones, con un dardo claro al Gobierno regional y los medios de comunicación públicos que gestiona: “Telemadrid no te lo ha contado, aunque cocerse en el metro sea ya más madrileño que el bocata de calamares”, bromeó el concejal.
La portavoz de Más Madrid, Rita Maestre –que acaba de ser reelegida como candidata para las próximas elecciones municipales– también habló este jueves sobre las quejas de los usuarios de Metro. Lo hizo desde el Círculo de Bellas Artes, que cada verano habilita un refugio climático gratuito para hacer frente a las altas temperaturas. “Este lugar refleja lo que sí se puede hacer en Madrid, donde el metro cada día va sin aire acondicionado y siguen sin climatizar los institutos públicos”, reprochó la líder de la oposición madrileña, refiriéndose a las protestas al cierre del curso escolar por el calor en las aulas.
Somos conscientes de las molestias que causan las altas temperaturas y por eso trabajamos en diversos frentes para mejorar el confort de los viajero. Todos los trenes disponen de aire acondicionado.
A principios de junio comenzaron a verse ventiladores gigantes en los andenes de algunas estaciones. Metro de Madrid colocó 40 nuevos equipos de refrigeración en 20 estaciones por las que pasan las líneas 1 y 5, entre las más conflictivas. Como en verano son habituales las quejas por el calor en el transporte público, generalmente saturado de por sí, se intensificaron las revisiones de estos sistemas de aire y se desactiva la apertura automática de puertas, al menos “en todos los trenes que lo permiten a nivel técnico”. “Cuando se detecta un tren con incidencia en el sistema de climatización, se retira de la circulación lo antes posible”, destacan fuentes de la red del suburbano.
Metro defiende una inversión de 3,5 millones de euros aprobada para reforzar la climatización de hasta 93 vehículos en ambas rutas. En total, pretenden actuar sobre 744 equipos de aire acondicionado instalados en los convoyes, distribuidos entre 47 trenes de la línea 1 (que une Pinar de Chamartín con Valdecarros) y 46 de la línea 5 (entre Alameda de Osuna y Casa de Campo). Para este verano, desde Metro de Madrid sacan una conclusión: “Todo dependerá de en qué momento entres en el tren, cuántos viajeros hay en ese momento o pasaron antes y a qué temperatura se está en el exterior. Esas y otras circunstancias pueden modificar la percepción”. Sin embargo, las quejas siguen acumulándose en los primeros días del verano.