El festival que se impuso a la censura y consiguió reunir en torno a la cultura a miles de personas en Rivas
Este viernes 26 de junio, por la tarde, minutos antes del comienzo del Festival de las Ideas y la Cultura (FIC), los equipos de montaje apuraban los últimos retoques en la plaza de la Constitución de Rivas, levantando un gran escenario en tiempo récord para alojar los conciertos de la noche. La urgencia venía por el parón de dos días al que había obligado un intento de censura por parte del PP de Madrid, vía administrativa, que mantuvo en vilo el FIC hasta justo un día antes de su arranque.
El intento se quedó en eso, pero lo que acababa de pasar quedó flotando a lo largo de todo el festival, permeando cada uno de los actos y sorprendiendo desde su arranque a los propios periodistas de elDiario.es, durante la primera charla que tuvo lugar en el auditorio Pilar Bardem. Ahí se vivió uno de los momentos del FIC, cuando un aplauso espontáneo del público, que acabó poniéndose en pie después de dos minutos de palmas, sirvió para recibir el encuentro con socios y socias. Delante, el director Ignacio Escolar, junto a Neus Tomàs y Esther Palomera, se quedaban momentáneamente sin palabras antes de arrancar el festival con este tradicional diálogo en el que contestan las preguntas de algunas de las ya 120.000 personas que, con su apoyo, soportan económicamente el trabajo periodístico de elDiario.es.
Escolar respondía con franqueza a la comunidad de socios: “Esto que ha pasado con el festival estos días nos ha asustado mucho, porque es un aperitivo nada más”, reconocía frente al intento de frenar el festival y ante un posible ascenso de la derecha al Gobierno del país. “Continúen, por favor, no decaigan. Les van a poner muchas piedras, tenemos malos tiempos, pero somos muchos los que les estamos siguiendo”, animaban desde el graderío. El millar de personas presentes en un Bardem repleto disfrutaban luego, con una mezcla de sonrisas y sorpresas, del monólogo de Juanlu Sánchez sobre el nacimiento de elDiario.es, para después pasar a otro de los platos fuertes del día: la narración del camino que llevó a la gran exclusiva del año, la investigación sobre Julio Iglesias.
La subdirectora Natalia Chientaroli y Elena Cabrera, redactora jefa de Cultura y quien encabezó la investigación sobre las denuncias al cantante, desgranaron en su charla cómo influyó el movimiento del MeToo en el caso: “Las redes pueden ser el motor de arranque, pero la investigación periodística es el chasis que sostiene la verdad”, decían. Y luego pusieron el foco en las víctimas, en lo que iba a pasar con las mujeres denunciantes “una vez le diéramos a publicar” y el tiempo que dedicaron a protegerlas después de haber dado “este paso tan difícil”.
La importancia del periodismo local fue la temática en torno a la que giró la charla más cercana de la tarde en el Bardem, con periodistas del Diario de Rivas, de la radio comunicaria Espacio4FM y de este mismo periódico. “Nuestro trabajo consiste en mirar a la calle”, resumía Celia González, directora del primer medio citado. El locutor Jaime Sicilia recordaba, por su parte, la fama de “aldea gala” irreductible que le ponen a Rivas y animó a dejar de lado el aislamiento que pueda generar esa imagen, difundiendo más allá los valores con los que cuenta el municipio.
Acto seguido llegaron dos momentos sobrecogedores de la velada. El primero tuvo lugar en el Pilar Bardem, con la actriz Eva Redondo leyendo pasajes sobre el franquismo redactados por historiadores y Darío Adanti rememorando los chistes con los que el pueblo español se reía de Franco: chanzas sobre el hambre, las matanzas, sus últimos días de vida o elementos tan cotidianos como un sello. “El humor supuso una venganza oculta frente al poder onmipotente y una crítica radical a la figura del dictador”, recordaba Adanti. El otro momento que hizo contener la respiración tenía lugar justo después en el centro cultural Federico García Lorca, donde el granadino era enterrado en una instalación hiperrealista de Eugenio Merino, que estuvo abierta al público durante todo el FIC. Sobre su tumba ficticia el actor Alberto San Juan ejecutaba una exhumación para hablar en nombre del poeta, en un intenso monólogo.
Esta performance servía como transición del FIC hacia la plaza y los conciertos, que arrancaban Señora! con un punk feminista capaz de mover al público, luego entregado durante una actuación de Ariel Rot trufada de sus clásicos en Los Rodríguez. Fue el momento álgido de una noche con sabor a verbena que cerró a los platos Inés Hernand, pinchando Rosalía, Aitana y ondeando una camiseta de las educadoras infantiles en huelga.
Tomar la plaza de Rivas
Si el viernes la actividad del FIC se dividió entre el Pilar Bardem y la plaza de la Constitución, el sábado todas las propuestas culturales tuvieron lugar sobre el gran escenario situado en una de las principales plazas del Rivas, que estaba abarrotada desde primera hora. Allí llegó Marc Giró a las 9.30 de la mañana para conducir un acto que arrancaba bromeando con el público y activando una kiss cam que se iba parando mientras hacía gritar a los asistentes “no pasarán, no pasarán”.
La primera en subir al escenario era la que ejercía de anfitriona del evento, la alcaldesa de Rivas, quien destacó el carácter de su ciudad: “Yo tuve cole porque los mayores de esta ciudad cortaron la A-3 para que tuviéramos cole con los niños y las niñas. Si eso no es participación ciudadana... hemos bebido de eso”. Justo después llegaba una charla con tres figuras del periodismo nacional: Jordi Évole, Silvia Intxaurrondo e Ignacio Escolar hablaban sobre el estado de la profesión, conducidos por Natalia Chientarolli. “No es normal que el señor que nos explicaba de dónde venían los ovnis ahora nos esté explicando la corrupción del país”, ironizaba Évole sobre el programa Horizonte, del que recordó su liderazgo de audiencia. Intxaurrondo negaba por su parte que la gente “estuviera polarizada” y llegaba a cuestionar: “Si esto es la polarización, la publicación de noticias falsas aprovechadas políticamente con un objetivo político, empresarial, económico, entonces no se llama polarización, se llaman técnicas antidemocráticas”. Luego también esquivaba las bromas sobre cuánto durará su actual programa: “Hacer periodismo y hacerlo con una sonrisa siempre va a merecer la pena”, respondía con elegancia.
El rincón de pensar es una invitación a reflexionar en forma de artículos de fin de semana, que cada FIC toma forma en una charla que en Rivas tuvo como eje de conversación el optimismo. Cristina Monge, Maria Eugenia Palop y María Álvarez eran las encargadas de aportar una mirada positiva. “Quedarse en el derrotismo es súper fácil, no hay que hacer nada y es comprar todos los boletos para caernos por el precipicio, para que los peores augurios se cumplan. Sin embargo, yo estoy más en la línea de construir la esperanza”, decía la primera. “El optimismo no es pensar que todo va a ser de color de rosa, sino saber que cuando las cosas son difíciles, tenemos capacidad de enfrentarnos a ellas”, añadía Álvarez.
Otro interesante formato que también repite en el FIC es el de la entrevista boomerang, un salto al vacío sin guión protagonizado esta vez con Andrea Ropero, Marta Flich y Toño Fraguas de conductor. Hubo una maleta, sonido de trompetas y Ropero arremetiendo contra los partidos que quieren “hacer creer” que la democracia está en peligro, para llegar al poder. “Aquí el problema que tenemos es la ultraderecha. Los bulos constantes son los que hacen daño a la democracia”, concluía. Después, en un formato aún más desenfadado, dos de los miembros de Arde Bogotá ponían las manos en la masa para cocinar raviolis junto a la chef Sara Peral a la vez que trazaban paralelismos con su música.
La memoria histórica seguía presente el sábado con la instalación interactiva Recreativos Federico creada por Álex Peña, un centro de juegos en el que matar marcianitos en forma de Dalí, golpear a las sinsombrero cada vez que asomaban su cabeza o jugar con diferentes personajes lorquianos. Todo en el centro cultural del mismo nombre. Mientras, en el exterior y ya por la tarde, los podcast tomaban en el escenario del FIC. El primero era el último programa de la temporada de Carne Cruda, que tenía como invitada a Cristina Rota y ofrecía una palpitante entrevista a la maestra de varias generaciones de actores a este y al otro lado del charco. “La mayor resistencia ante las dictaduras es vivir y que no te borren la sonrisa”, decía al recordar los años duros en Argentina, donde su pareja perdió la vida y ella una residencia segura. Luego hablaba de la escuela que montó en España, mientras observaba conteniendo la emoción vídeos de actores a los que había enseñado -Natalie Poza, Raúl Arévalo, Roberto Álamo- y también de sus hijos. “El pueblo que ama su cultura vuela, crece, tiene capacidad crítica, de rebelión”, añadía entre aplausos.
El siguiente podcast en la lista era uno de la casa, Un tema al día, que desembarcaba con un tema incómodo pero nuclear en el debate nacional: Muchas casas, un mismo miedo, era el nombre del episodio especial emitido en directo mientras la tarde caía, aunque el calor seguía intenso. Tocaron las historias de personas que se están enfrentando al monstruo de quedarse sin casa en diferentes edificios, el caso por ejemplo de las de las 5.300 familias en riesgo de expulsión por parte de Brookfield, ese fondo que compró las casas de otro fondo que a su vez adquirió las viviendas del Ayuntamiento de Madrid. “Que las personas no seamos franquicias”, pedía la última de las mujeres entrevistadas. Luego llegó el delicado De eso no se habla, un podcast documental que fue interpretado en directo con la voz de Isabel Cadenas, mientras Sara Muñiz tañía la banda sonora.
La literatura tuvo su espacio también en el FIC con la presencia de la escritora de uno de los libros del momento, Lucía Solla Sobral y su novela Comerás flores, entrevistada por la periodista Laura García Higueras mientras el sol caía frente al escenario y la plaza se iba llenando de nuevo para escuchar cómo se gestó este relato de maltrato psicológico. “Lo que me parece realmente difícil es hacer una carrera de esto, pero lo voy a intentar”, explicaba Lucía sobre el paso que ha dado gracias a su texto, aunque confesó que justo antes del lanzamiento, el pasado mes de noviembre, tuvo pánico ante la posibilidad de convertirse en escritora.
La última actuación ante de los conciertos fue la de Bop Pop, a quien subieron al escenario para que arrojara sobre el público su monólogo De cuerpo presente, en el que establece un diálogo entre dos momentos de su vida, partida por el momento en el que recibió el diagnóstico de la esclerosis múltiple que le afecta. “En vez de matarme, decidí vivirme y averiguar qué sería de mí con esta enfermedad”, soltó a la mitad de una performance que combinaba danza, música y un relato personal sobre cómo afrontar una disociación entre cuerpo y cabeza que acaban unidos.