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Alberto San Juan exhuma los restos inmortales de Lorca

Alberto San Juan recita 'Sobre Lorca'

Elena Cabrera

Rivas-Vaciamadrid —

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Los desaparecidos no están muertos. Sencillamente, no están. Ni aquí ni allí. No están. 

Por eso, a la pregunta de si está Lorca muerto, la respuesta más literal, y a la vez la más simbólica, es que no lo sabemos.

A Lorca se le presupone en Alfacar (Granada), pero su condición de enterrado sin tumba —asesinato oculto del fascismo, como tantos otros miles— le hace ser un desenterrado constante. Por tanto, a Lorca hoy se le encuentra en el Teatro Español, cuando le interpreta Juan Diego Botto, o en Rivas-Vaciamadrid, cuando habla Alberto San Juan encima de lo que parece su féretro acristalado.

Qué gran idea la de Eugenio Merino al hacer transparente la tierra que echamos sobre nuestros muertos, y ver al poeta represaliado, por maricón y por rojo (rojo burgués, pero rojo), existir. La reproducción hiperrealista que hace el artista estremece como solo lo consiguen las apariciones de los muertos. A diferencia de Franco, al que Merino metió en una nevera de Coca-Cola, a Federico se le puede pisar, como se le lleva pisando 90 años.

Alberto San Juan recita 'Sobre Lorca'

Debajo de los pies de Alberto San Juan, Federico García Lorca no está muerto: se hace el dormido. “El día en que el hambre desaparezca va a producirse la explosión más grande” escucha que dice el actor. Las palabras le suenan pero no dice nada. Claro, lo dijo en una entrevista el propio Lorca. “El concepto del arte por el arte sería cruel sino fuera tan cursi”, dice ese hombre que pisa el cristal con unos folios en la mano. Federico le escucha y asiente. “El artista debe llorar y reír con el pueblo al que pertenece”, prosigue el hombre de negro. Federico no dice nada porque sigue haciéndose el dormido. Una mujer de pelo morado, en primera fila alrededor de la tarima, asiente.

“Tengo ansia verdadera por comunicarme con los demás ” dice el actor, o lo dice Federico. Lo dicen los dos.

Entonces Lorca decide levantarse —de manera invisible, nótese que esta es una licencia de la crónica— y, enérgicamente se mete dentro del cuerpo de Alberto San Juan, al que le sobra el micrófono, y se le eleva la voz, que retumba en el hall del centro cultural. “¡Yo soy español integral pero odio al que es español por ser español nada más! ¡Yo soy hermano de todos!”. Y añade, en una de esas frases que causarán escozor, hace cien años y ahora también: “El chino bueno está mas cerca de mi que el español malo”.

El patriotismo como crimen

Y entonces, Lorca se arranca con lo del patriotismo. Ahí la cosa se pone espinosa. “Señoras, señores y todo lo demás, ¿cuántas veces nos han hablado de patriotismo?”, dice. El público se echa alguna mirada de reojo. Algunas cuantas. “El patriotismo es uno de los grandes crímenes de la humanidad”, dice un Federico de 19 años. “Madre patria... nunca puede ser madre por la que haya que derramar hasta la última gota de su sangre. La madre es el amor gigante, la piedad el único amor verdadero. La patria no es segunda madre”, dice con convicción.

La instalación 'Ruina' de Eugenio Merino

Y añade: “Hay que ser hijos de la verdadera madre, la del amor y la de la igualdad”, y entonces otra mujer ya no aguanta más, no se puede quedar callada por más tiempo y grita “¡bravo!”. Y todos los congregados en al cuadrilátero donde yace vivo Lorca estallan en aplausos.

El poeta limpio

Tan elegante, con un abrigo limpio y una corbata bien anudada, Federico parece sostenido en el tiempo. No hay violencia en su rostro ni en su cuerpo. Federico es una ficción.

La obra artística de Merino y la escénica de San Juan nos advierten también de eso: Federico ha sido y seguirá siendo por siempre utilizado y manipulado, porque es un símbolo en disputa, y porque la llaga creada por un golpe de Estado en 1936 todavía no se ha cerrado, casi cien años después. Bajo la tierra, esta vez sí opaca, hay miles de cuerpos desaparecidos a los que sus familiares recuerdan quizás como a este Federico, vestido de domingo, elegante y ajeno a la tragedia, como en la última foto que les sacaron.

Cuando Sobre Lorca llega a su fin, el actor desciende por la escalerilla y el público invade el escenario. Muchos suben a la tarima para ver a ese hombre que hay debajo del cristal. Y le hacen fotos porque, claro, es Lorca. Y como está muerto no hay que pedir permiso para echarle la foto o hacerse el selfi. Como luego explicará el artista Álex Peña, Lorca es, de alguna manera, un souvenir de España.

El Centro Cultural Federico García Lorca acoge 'Ruina' y 'Sobre Lorca'

No es la primera vez que Merino reentierra a Lorca. Ruina se mostró al público por primera vez en marzo de 2024 en Carabanchel, con la hurna rodeada de 200 metros cuadrados de arena, y de vez en cuando reaparece para sacudir el presente. En septiembre de ese año, lo hizo convertido en Banco público, un cofre, esta vez opaco, donde solo se atisbaba el falso cuerpo por un agujerillo. Lorca estaba ahí, aunque no quisiéramos verlo.

Los recre

Aunque la performance de Alberto San Juan solo se realiza una vez dentro del FIC, Lorca seguirá vivo y presente-pero-ausente en Rivas también el sábado 27 de junio durante dice horas (de 9 a 21h), en el centro cultural que, hermosamente, lleva el nombre del poeta. La pieza se podrá visitar en el FIC gracias a la cesión en préstamo por el Archivo Arkhé de Madrid, institución donde actualmente reside de forma permanente.

Además de estas dos acciones, hay que celebrar que ambas vienen acompañadas de la genial instalación interactiva Recreativos Federico creada por Álex Peña y que recorre España de manera itinerante. Unos minutos después del desaparición de Alberto San Juan de la escena, se monta un barullo y se abren los recre.

Jugar al futbolín con el Amor de Don Perlimplín y Belisa, o el gachapón de sorpresas de Bolas de Sangre nos hace caer fácilmente en la banalidad de convertir a Lorca en una atracción de feria más. A pesar del ruido, Peña no se resiste a explicarle a los primeros que entran qué son esas máquinas. Álex Peña explica de dónde surge la idea: “En Granada puedo comprar un llavero de Federico con un verso suyo detrás. Se lo envío a mi primo de Valladolid y lo guarda en un cajón. ¿Y dónde ha quedado Lorca? En nada”. Peña quiere hacer una crítica, con mucho humor, a la “capitalización de la revolución”.

“Un salón de juego, como el teatro, no es más que una ficción”, dice a gritos. Una máquina de Yerma con forma de Torre Eiffel expende condones. Otra cambia cinco monedas de cinco euros por un billete, es el homenaje a Así que pasen cinco años, la obra de teatro que Lorca escribió al regresar de Nueva York y atisbar el capitalismo que vendría y que él ser perdería. “Este es el corazón del capitalismo, una caja de caudales”, señala Peña.

Ganas a Las Sin Sombrero si consigues muchos puntos invisibilizándolas. El arte no es más que un juego de Arcade dándole fuerte a los botones del Cadaqués Invaders, con un Lorca que lanza bombas de castañuela a Dalí. Luego acaba la partida y, si lo piensas un poco, te sientes rara. Pero hay que pensarlo un poco.

Sobre Lorca, Ruina y Recreativos Federico llegan a Rivas y forman parte del FIC gracias al apoyo de la Celebración de los 50 años de España en Libertad.

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