El día en que España se prepara para ver el eclipse, la política sigue su curso: más calmado por ser pleno agosto, pero aún removido por la crisis humanitaria y migratoria que colapsó Ceuta hace unas semanas y que no acaba de cerrarse (quizá porque es más compleja de lo que pueda parecer).
A la espera de conocer las comparecencias de ministros en las Cortes –hay discordia por el Senado, en manos del PP–, el Gobierno ha reforzado su presencia en Ceuta por el temor a una nueva crisis fronteriza. Albares se convirtió ayer en el primer ministro de Exteriores en la historia democrática en pisar suelo ceutí y elevó bastante el tono con los migrantes: “No arriesguen su vida porque serán devueltos”.
De vuelta al centro peninsular, están Ayuso y el escándalo por la compra del ático. Lo que ha hecho la presidenta madrileña para tratar de enterrar la polémica no es sino redoblar los ataques contra el Gobierno. Y como todo está conectado, la politóloga y experta en extrema derecha Anna López escribe hoy una columna de opinión titulada 'Ayuso quiere ser Meloni'.
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