La verbena de Évole, La Bien Querida y Hinds cierra un multitudinario FIC en Rivas que intentó cancelar la derecha

Francisco Gámiz

Rivas-Vaciamadrid —
28 de junio de 2026 00:55 h

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Unos palillos se deslizan entre los dedos de un músico en un rincón del escenario. Durante muchísimos años, esas manos han sostenido herramientas manuales y equipos mecánicos en un taller de coches. Esta noche, en cambio, Jesús Salas se aferra a sus dos palillos y hace de estos la chispa que desencadena la tormenta. El artista, que acabó dando nombre a Los Niños Jesús, forma parte de un grupo que cree con convicción que la música es capaz de coexistir junto a otras profesiones. Para prueba, su líder, Jordi Évole, que demuestra en Rivas que es posible cambiar las preguntas difíciles por las canciones de toda la vida.

“Estoy probando en esto de la música porque con un cambio de Gobierno me podría ir a la mierda”, dice entre risas el periodista. Junto a Salas y Évole se encuentran Jacob Carrasco, Juan Carlos Patrón, Javi López y Óscar Huertas, quienes forman una banda de amigos que parece saber mejor que nadie los principales requisitos para divertirse. Hacen gala de estos nada más sonar el primero de los acordes, puesto que logran que personas de todas las edades se agolpen en la Plaza de la Constitución en un ambiente que recuerda a las mejores fiestas de barrio. Desde familias con niños pequeños hasta grupos de jóvenes con sus refrescos, toda la zona está abarrotada para despedir el FIC.

El nostálgico y divertido repertorio de Los Niños Jesús devuelve el brillo a himnos como Pacto entre caballeros de Joaquín Sabina, Escuela de Calor de Radio Futura o Marta, Sebas, Guille y los demás de Amaral, canciones que demuestran su poder atemporal al ser coreadas a todo pulmón por los espectadores. Évole lo pone todavía más fácil, puesto que es muy difícil no querer sumarse a su celebración cuando parece que incluso el escenario se le queda pequeño. Ya sea dando palmadas que el público no tarda en replicar o apostando por hits más reconocibles por los adolescentes como El Fin del Mundo de La La Love You, el grupo se propone con éxito que nadie se quede sin bailar.

Todo está permitido en la verbena de Évole y sus amigos. Todo, que hasta el periodista comienza su espectáculo con la equipación de La Roja. “¿Qué pasa? ¿Que los de izquierdas no podemos ir con España o qué?”, declara para despertar el clamor de la plaza de Rivas, a la que se mete en el bolsillo bastante rápido. El músico, que reconoce que llevaba mucho tiempo queriendo formar una banda de rock, puede darse por satisfecho tras un espectáculo al que todo el mundo está entregado. “Si yo lo he podido hacer y cumplir así mi sueño, vosotros lo podéis hacer también”, apunta Évole, que transmite a la perfección su unión con Jesús Salas y el resto de amigos.

Los palillos de Salas, de hecho, recuerdan también a los pinceles de La Bien Querida. Antes de convertirse en un referente en el pop independiente español, la cantante era Ana Fernández-Villaverde y se dedicaba a la pintura. Cualquiera podría pensar que poco queda de ese talento en la intérprete que toma el relevo de Jordi Évole y su grupo para ofrecer a Rivas un espectáculo más minimalista, pero lo cierto es que es algo que queda intrínseco en ella. “Todas las artes sirven para sacar lo que uno tiene dentro y, a mí parecer, tienen un punto de conexión. El creador saca sus miedos, sus frustraciones, sus deseos...”, contó a elDiario.es en 2022.

Y todos sus miedos, frustraciones y deseos inundan la Plaza de la Constitución de Rivas en el que es un precioso homenaje a la verdad. Tanta verdad que, si por algo consigue brillar la artista, es precisamente por la honestidad de sus letras. “Todo el mundo tiene restos de sueños / Y regiones de la vida devastadas / Todo el mundo tiene una infancia / Que resuena en las esquinas de su casa”, canta la artista en su presentación de Los jardines de marzo, uno de los temas más emotivos sobre el escenario y un punto de inflexión para el resto del concierto, que va metiendo a más y más gente dentro de su particular narrativa.

El fervor de la actuación de La Bien Querida llega con la interpretación de algunos de sus clásicos, como De momento abril o Dinamita. Sin embargo, la gente se conoce también las canciones de su último disco, LBQ. El mejor ejemplo es el de Bar Dixie, con su ya icónico “No sé cómo decirte lo mucho que me gustas tú”. Aun así, la artista tenía guardada para el final una de las grandes sorpresas, que es su atractiva versión de Porque te vas de Jeanette. Probablemente porque no hay persona que no se sepa esa canción y porque la gente está absorta en el espectáculo y no quiere que La Bien Querida abandone el escenario, la cantante regala así una despedida por todo lo alto.

La segunda jornada del FIC finaliza con el DJ set de Hinds. Carlotta Cosials y Ana Perrote, las almas detrás del dúo, han conquistado la escena musical global llevando su inconfundible garage rock a escenarios tan imponentes como los de Glastonbury o Coachella. Su sonido también hace mella bajo la luna casi llena de Rivas, derrochando energía y actitud con su combinación en la mesa de mezclas. Un éxito tremendo pese a que el PP intentara cancelar el festival a tan solo unos días de la inauguración del mismo.

Una jornada de reflexiones y canciones

El ambiente festivo y cercano que se respira en los conciertos no contrasta con los debates profundos que se han desarrollado en ese mismo espacio pocas horas antes, puesto que la música no deja de ser otra forma de reivindicación. El propio Évole, que pone el broche de oro con su show, se subía a ese mismo escenario por la mañana acompañado por la periodista Silvia Intxaurrondo y el director de este medio, Ignacio Escolar, para analizar los grandes retos a los que se enfrenta la sociedad actual y, en particular, el mundo de la comunicación.

En ese encuentro se ha debatido sobre la enorme saturación de información que sufren los ciudadanos en su día a día. Ante semejante avalancha de datos y ruido en las redes, la tarea principal del periodismo riguroso es pararse a explicar qué es verdad y qué no lo es. “No es normal que el señor que nos explicaba de dónde venían los ovnis ahora nos esté explicando la corrupción del país”, ha ironizado Évole en alusión al espacio de Iker Jiménez. Asimismo, también ha alegado que, en el ejercicio del periodismo, “es muy importante la resistencia a las grandes corporaciones”. “No dejar amedrentarnos por los que quieren que estemos callados, nosotros y vosotros”, ha declarado.