En busca de proyectos que junten la comida con el desarrollo comunitario en Tetuán a través de un laboratorio cultural
Se buscan ideas para hacer barrio alrededor de la comida. Entre el 5 y el 10 de mayo, estárá abierto el plazo para presentar proyectos a Alimentando Vínculos Tetuán, un laboratorio cultural con sede en Espacios Comunes Lorenzana, donde ya se han llevado a cabo otros laboratorios ciudadanos antes.
Alimentando Vínculos Tetuán está coordinado por Sara Benavente y Farah Reza ( miembros del colectivo The Foodie Studies) y cuenta con la colaboración de Lorenzana, el supermercado cooperativo LA OSA, Fundación Vida Sostenible y el Espacio Bellas Vistas. Es heredero de Tetuán Alimenta, una convocatoria anterior de laboratorios ciudadanos celebrada también en Lorenzana, que renace ahora bajo la coordinación de Sara y Farah, que pretenden replicarlo luego en otros lugares.
De aquel primer Tetuán Alimenta nació un formato de comidas vecinales periódicas en restaurantes del barrio que busca conectar con comunidades locales. “Alimentando Vínculos se presentó en la última de estas comidas –fue la cuarta– en el restaurante colombiano Las delicias de Judy. Sarah, que es colombiana, nos presentó los platos junto con la propia Judy”, explica Marcos García, miembro de Espacios Comunes-Lorenzana e impulsor de los laboratorios ciudadanos que allí se vienen llevando a cabo.
Como en laboratorios anteriores, la idea es que los vecinos presenten propuestas, que luego se abrirán a colaboradores. Se seleccionarán cinco, se harán equipos entre quienes quieran participar de ellos y se intentarán llevar a la práctica –al menos como semilla– en un taller de producción que tendrá lugar los días 5 y 6 de junio.
Lo proyectos pueden, luego, seguir desarrollándose, mutar o quedar en el esbozo. Las comidas en restaurantes locales a las que hacíamos mención antes, por ejemplo, salieron de Tetuán Foodie, un proyecto de periodismo gastronómico hiperlocal planteado en la edición de Tetuán Alimenta.
“Lejos de una aproximación turística o meramente culinaria, la propuesta parte de una metodología situada: comer juntos. Nos encontraremos en restaurantes gestionados por comunidades migrantes, convirtiendo la mesa en un espacio de observación, intercambio y conversación”, explica sobre esta aventura, que lleva celebrándose varios años, Farah Reza.
“Es interesante resaltar que este laboratorio forma parte de una red ibérica de laboratorios de cultura comunitaria con más de 30 en España y Portugal. La idea es irlos conectando. Este guarda mucha relación con otro sobre comunes alimentarios que se está llevando a cabo en un pueblo de Castellón, por ejemplo”, explica Marcos, poniendo en valor la capacidad que tienen proyectos muy locales de conectarse luego en ámbito mayores.
Las propuestas pueden ser individuales o colectivas y solo tienen que aunar las esferas de la comida y el desarrollo comunitario en Tetuán. No obstante, los impulsores han diseñado cinco ejes para delinear los contornos mejor:
- Producción de cercanía: Huertos urbanos, cultivos domésticos y soberanía alimentaria cotidiana. Cabe mencionar La huerta de Tetuán, con amenaza de desalojo y el Huerto Zuloaga, o propuestas para el cultivo vecinal de alimentos como la espirulina.
- Culturas alimentarias: Identidad, memoria y mestizaje: Raíces culinarias, recetas del mundo y memoria del barrio. Como fuente de inspiración proponemos el Recetario Castizo Mestizo del barrio de Lavapiés.
- Diversidad étnica e intergeneracional: El papel de los mayores como guardianes, autonomía para jóvenes y la comida como cuidado. Como referencia La cocina de los nietos
- Economía local y modelos de consumo: Defensa del comercio de proximidad frente a las cocinas fantasma y fomento de cooperativas como el supermercado LA OSA.
- Desperdicio alimentario y circularidad: Gestión de excedentes, compostaje comunitario y cultura del aprovechamiento, como las composteras comunitarias del Centro de Información y Educación Ambiental de la Dehesa de la Villa.
Más información y formulario para enviar propuestas aquí.