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Entrevista exclusiva (y falsa) a Gianni Infantino

Gianni Infantino (Valais, 1970) es el presidente de la FIFA. A pesar de su ocupadísima agenda, recibe a nuestro colaborador en mitad del SoFi Stadium de California, vacío en este momento. Infantino, de traje y arrodillado, se lleva briznas del césped a la boca.

Señor Infantino, ¿se encuentra bien?

No me había encontrado mejor en la vida. ¡El fútbol es luz, muchacho! ¡El fútbol es democracia! ¿Sabes que los guaraníes mascaban hierba para conectar con sus antepasados?

Eh… no. ¿Es eso lo que intenta usted?

No seas ridículo, ¿te parezco un aborigen? Este traje cuesta más que tu vida.

¿Entonces qué hace?

Intento descubrir si los americanos estos han plantado la hierba que les dije. En la NFL juegan con césped artificial, ¿puedes creerlo? En este país nada es de verdad. ¡Hasta me tuve que inventar un Nobel de la Paz trucho para que nos dejasen jugar!

Ya. Bueno, me gustaría hablar del planteamiento que desde la FIFA han…

¡Para ahí!

¿Qué pasa?

Has dicho FIFA.

Eh… Sí.

Son dos euros con cincuenta.

¿Qué? ¿Por qué?

Trademark. Hemos registrado la expresión fonética de la palabra. Hay que pagar cada vez que la mencionas. También puedes suscribirte a nuestro Plan FIFA Plus y, por solo 25,99 euros al mes, podrás decir FIFA todo lo que quieras. Aceptamos Bizum.

Precisamente a eso iba. Se le critica que, con tanto centrarse en el beneficio económico, está perjudicando al fútbol.

Así que eres uno de esos perroflautas que creen que deberíamos jugar con balones de papel higiénico envueltos en celo, ¿eh? ¡Fútbol anticapitalista, claro que sí! Y sin porterías, para que nadie se sienta mal por perder.

Yo no he dicho eso. Pero hay quien sostiene que, con las reformas que ha impulsado en el Mundial, ahora compiten demasiados equipos.

Quieres que eche a los negros, ¿es eso?

¡¿Qué?! ¡Por supuesto que no!

Entonces quieres que eche a Alemania. O a Argentina. O a España, ya que estamos.

No, tampoco.

¡¿Entonces a quién echo, hijo mío?! ¡Si no echo a los buenos, tendré que echar a los negros! Te tengo caladísimo yo a ti. Tú eres de los que saca un Verkami para pagarle el juicio a una poeta rusa lesbiana, pero luego el Congo ni lo ubica.

Bueno, mire, ya que menciona ese colectivo… En 2022 aseguró que el Mundial era un espacio de inclusión global.

Correcto.

Pero, cuando Catar puso trabas a la simbología LGTBIQ, no dijo nada.

¡Porque estaba de acuerdo! ¿Tú sabes lo que es estar en el campo, intentando concentrarte en una pelota, con 20.000 arcoíris alrededor? A Messi una vez le dio un vértigo cromático, ¿sabes lo que es?

No.

Un horror. No se me olvidará en la vida. El mejor jugador del mundo llorando como un niño y gritando: “¡licuefacción psicológica, sinestesia descontrolada!”.

¿Seguro que dijo eso?

Palabra por palabra.

Con todo, usted sostiene que el fútbol puede llevar los derechos humanos allí donde no se cumplen.

Y es cierto. En Catar, antes del Mundial, no había ni un gay.

Y ahora vuelve a no haber.

Por el calor. Todo el mundo sabe que los gays sudan mucho y prefieren los climas templados. ¿También de eso tiene la culpa el Islam?

Yo no he mencionado el Islam.

No, claro, porque con Mahoma no te atreves. Caladísimo te tengo, a ti y a los tuyos. Muy de izquierdas hasta que sale el nuevo iPhone, que, por cierto, lleva coltán. ¿Y de dónde sale el coltán?

Del Congo.

¡Del Congo! Y tú los quieres echar del Mundial.

¡Pero que yo no los quiero echar!

Mira, ¿sabes cómo se cura lo tuyo? Con fútbol. Porque el fútbol nos abre la mente y nos hace a todos iguales: blancos y negros, gays y normales.

Cambiemos de tema. Usted se considera el gran modernizador del fútbol. ¿Cuáles son sus próximos planes?

Estoy intentando que las mujeres corran.

¿Cómo dice?

Que corran. Que vayan más deprisa. Si lo consigo, igual hasta podemos sacar dinero con ellas. Ahora mismo es prácticamente un deporte paralímpico.

No sé ni qué decir. Me parece una actitud profundamente machista.

¡Ya salió el aliade! Escucha, yo soy el primer interesado en que el futbol femenino cuaje. Piénsalo: ¡mujeres y fútbol! ¡Las dos cosas que más nos gustan a los hombres, juntas por fin! Huelo el dinero desde aquí. Y lo voy a conseguir, aunque tenga que drogar personalmente a todas y cada una de las futbolistas.

Pero usted está en contra del doping.

Totalmente. Fair play. No a la droga. Lo cual me recuerda que tengo que pasar por el baño. ¿Queda mucho?

Solo una pregunta: ¿quién le gustaría que ganase el Mundial?

La democracia, por supuesto. Y justo después, yo.