Entrevista exclusiva (y falsa) a Netanyahu
Benjamín Netanyahu (Tel Aviv, 1949) cita a nuestro colaborador en un Merkava IV Barak estacionado en la zona de Cisjordania bajo control palestino. Se trata de un tanque de 65 toneladas diseñado para escenarios de guerrilla urbana que el primer ministro de Israel usa a modo de utilitario.
Señor Netanyahu, ¿dónde vamos?
¡A relajarme, que me tienen fritos los iraníes! Abróchate el cinturón. Y llámame Bibi, todo el mundo me llama Bibi.
Prefiero señor Netanyahu. Oiga, ¿seguro que se puede circular con esto en circuito urbano?
La Torá no dice que no se pueda.
Ya, pero el Código de Circulación igual sí.
¿Sugieres que el Código de Circulación importa más que la palabra del Eterno?
Bueno, no sé… Hay leyes.
¡Yo hago las leyes aquí! Mira, ayer mismo prohibí rezar en alfombras.
¿Por qué?
Por salud. Sueltan muchísima pelusa, y algunos de mis soldados son alérgicos. Eso provoca que les lloren los ojos y acaben confundiendo un niño con una multitud armada con kalashnikovs.
Pensé que íbamos a hablar del Mundial.
Puedo hablar mientras aplasto civiles. Lo hago cada día. Se llama política.
Dígame, ¿qué siente ante el hecho de que Israel haya quedado fuera del mundial?
Bueno, es un caso evidente de antisemitismo.
¿Por qué dice eso?
¡Nos eliminaron! ¡A nosotros, los judíos! ¿Necesitas un croquis?
Bueno, fútbol es fútbol.
¿Qué eres tú, una especie de Adolf Eichmann? ¡Nos eliminaron porque nos odian! ¡Todo el mundo nos odia, lo ha dicho mi amigo Trump! Apuesto a que tú también. Nadie en tu estúpido país nos traga. En cuanto acabemos con los palestinos iremos a por vosotros.
Le aseguro que España no es antisemita.
¡¡Dios de Abraham, hijo!! ¿Te crees que no estoy informado? ¡Nos echasteis de la noche a la mañana!
¡Eso fue con los Reyes Católicos! Por entonces, España ni siquiera existía como tal.
¡Y, si por mí fuera, volvería a no existir! Hay demasiados países. Mira Oriente Próximo. ¿De verdad se necesitan tantos países? ¡Si son todos iguales! Por suerte, yo tengo la solución.
¿Ah, sí? ¿Cuál?
Desde el gobierno de Israel pronto lanzaremos el Plan de Almacenamiento de Árabes © . Busca optimizar la organización de esa gente con el objetivo de que ocupen menos espacio.
Ajá. ¿Y se sabe ya cuánto espacio ocuparán?
Calculamos unos diez metros cuadrados.
Pero… eso es imposible. Estamos hablando de cientos de millones de personas.
Bueno, habría que quemarlas primero, claro.
¿Y eso no plantea problemas?
¿A qué te refieres? ¿No irás a decirme que hay árabes ignífugos?
No, no. Me refería a problemas éticos.
¡Oh, claro que sí! Soy perfectamente consciente de que el Plan generaría mucha polución, pero ya estamos trabajamos en un proceso de cremación eficiente. El impacto ambiental será nulo, puedes poner eso en tu artículo.
El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos ha dicho que su país viola los derechos humanos de forma reiterada. Ha mencionado incluso que existe “riesgo de genocidio”.
¡Pero eso es culpa de los palestinos!
¿Por qué?
¡Porque son pocos! Entonces, claro, a pocos que mates, te arriesgas a que no quede ninguno. ¿Qué culpa tenemos los judíos de eso? Tú imagínate que queda uno solo y lo atropella un autobús. ¿Qué hacemos? ¿Acusamos al autobusero de genocidio? Pues no. Habrá sido un accidente, digo yo. Pues esto, lo mismo.
¿Me está diciendo que la aniquilación del pueblo palestino es un accidente?
¡No diga «aniquilación», que nos hace parecer los malos! Diga Proceso De Reorganización © .
Ya. ¿Y cómo cree que acabará ese proceso?
¡¿Quién ha hablado de lanzar una bomba atómica?!
¿Cómo?
¿Qué?
Yo no he mencionado una bomba atómica.
Ni yo tampoco. ¿La he mencionado?
Sí.
Ah. Pues no sé. Estaría pensando en otra cosa.
Para acabar, señor Netanyahu, ¿quién le gustaría que ganase el Mundial?
Israel, por supuesto.
¡Pero si no participan!
Confío en el voto del público.
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