Dani Martín llena el aforo del MURCIA ON
El anuncio, a finales de 2024, del regreso a los escenarios de Dani Martín por el propio cantante y compositor provocó, de inmediato, el que sus miles de seguidores recobraran el aliento y las esperanzas de recuperar esos momentos vibrantes y de auténtico disfrute en sus conciertos. Sí, Dani Martín ha regresado a las giras, los escenarios, pero habiendo hecho una travesía del desierto que para él, y según confesó abiertamente en las redes sociales y medios de información, era muy necesaria. Su mente estaba trastocada y precisaba urgentemente ayuda. Todos suponemos que el viaje ha merecido la pena; mucho más, cuando en la noche del pasado viernes, 25 de septiembre, fuimos testigos de lo sucedido en el coso taurino murciano dentro del ciclo MURCIA ON.
El propio Dani Martín expresó que nunca antes había visto la plaza de toros al completo en uno de sus conciertos. Y este del viernes solo era el primero de los dos programados en Murcia. No es de extrañar: hay hambre de Dani Martín entre los seguidores del cantante madrileño. Pero la hay en todas las ciudades que ha visitado, visita y visitará esta gira titulada '25 Putos Años' que son los que lleva en este show business de la música.
Antes de entrar en materia, les contaré lo que pude presenciar en la taquilla de venta de entradas (quedaban muy pocas, que se agotaron rápidamente) de algunos aficionados que obtuvieron su tique en portales de internet. Al llegar al acceso, el lector les indicaba no apto o error. Les remitieron a taquilla, para comprobar ese error. Y, sorpresa, eran entradas fallidas. Esto es, una estafa, de las muchas que existen en internet (ese campo sin puertas) por estos días. Resulta que la entrada o entradas en cuestión, se habían revendido (copiado de las originales) varias veces en diferentes portales. Otras, adquiridas a través de la web de unos grandes almacenes, daban error porque en lugar del 25 saltaban al concierto del día siguiente y no era así. Alguna de ellas costaban un poco más de 140 euros y, naturalmente, el mosqueo del adquiriente no era para menos, teniendo en cuenta que algunos de estos compradores venían desde otros puntos lejanos y hacían noche en hoteles de la capital murciana. No pude quedarme hasta el final porque aquello iba a comenzar, pero supongo que todo se arreglaría. No obstante, siempre aconsejo adquirir estas entradas en las webs oficiales de quienes organizan cada concierto. Es lo más sensato, a tenor de las muchas falsificaciones o timos anteriores. En fin, fue la anécdota previa de un espectáculo musical de primer orden como pudimos corroborar después.
Con tan solo 15 minutos de retraso sobre el horario anunciado, la música comenzó a sonar y la voz de Dani Martín se escuchó antes de iluminar todo el escenario cantando ‘Zapatillas’, que abría casi dos horas de concierto. Gritando “¿Cómo estáis, Murcia?” la banda, de la que hablaremos más adelante, inició los primeros acordes de ‘Volverá’, pieza en la que un chaval de unos 10-12 años, rubio y con su guitarra colgada se sumaba a esta banda para tocar este tema de El Canto del Loco que nos recordaba Dani Martín.
Se trataba de Oliver Gutiérrez Amado, ahijado del cantante, que mostró carácter y muy buenas maneras a pesar de su juventud. Una ovación enorme despedía a Oliver. Pero aquello acababa de iniciarse y los músicos abordaron ‘Canciones’ cuya letra ya es otra confesión abierta del músico de Madrid que reza: Aquí estoy, otra vez / Y vuelvo para darte lo que me hace estar bien / Todas esas palabras que tú sientes / Y sé, que muchas forman parte de tu vida también / Por eso te las canto. Esto es, nos declara que ha regresado para que sigamos sintiendo y disfrutando con Dani Martín. Que su parón ha tenido muy buenos resultados y que una vez sanado y aprendida la lección, su regreso era necesario; tanto para él, como para todos sus seguidores que son miles.
El público que llenaba el recinto hervía. Las gargantas no cesaban de cantar todas las letras de las canciones que Dani Martín iba interpretando desde el escenario. Por cierto, la puesta en escena distribuía adecuadamente a toda la banda que se encuadraba perfectamente en la caja escénica. En el fondo, con el batería en el centro y los dos teclados a cada uno de los lados, una enorme pantalla de lado a lado que nos iba mostrando diferentes motivos como unas zapatillas sobre un césped, un dibujo a plumilla de un amplio grupo de personas o una peineta de una mano perfectamente tatuada. Y sobre esos fondos y otros, el repertorio del cantante madrileño iba sonando y esparciéndose por toda la plaza taurina. Otra declaración de su travesía, la expresaba con la canción ‘Besos’, para continuar con ‘Tal como eres’, de su etapa como solista en El Canto del Loco, que Dani nunca ha olvidado porque ahí comenzó todo, aunque después continuara en solitario. Pero es también otra declaración de intenciones; de cómo está contemplando la vida, su vida, en 2026 tras ese parón.
La temperatura meteorológica acompañaba y la humana hacía que el ambiente fuese intensísimo. Es curioso observar el repertorio que nos iba dejando Dani Martín. Hay temas de sus comienzos, de esos diez primeros años con El Canto del Loco. Sin duda hicieron mella en su trayectoria, en su mente por la que paró para pedir ayuda y repararla. No soy especialista en lo mental, pero he sido testigo de contemplar a artistas que surgen y triunfan desde el comienzo y rápidamente. Es un cambio tan brusco, que siempre dejan huella como le ha sucedido a Dani. Una huella profunda que, además, ha trastocado su humildad como persona. Hay estados o cosas que no entendía muy bien, como señala ‘A contracorriente’. Continuó con ‘Son sueños’, ‘Puede ser’, ‘Cero’, donde apareció un quinteto de cuerda conformado por tres violines y dos chelos, ‘Emocional’ o ‘Qué bonita la vida’, una balada compuesta junto al pianista de la banda (llevan juntos 24 años) Iñaki García. Su letra resume casi una moraleja: Qué bonita la vida / Que te mece con arte / Que te trata de usted / Para luego arroparte. / Te hace sentir valiente / Otras tantas don nadie / Qué bonita la vida.
Me dio la sensación (puedo estar equivocado) de que Dani Martín se encontraba un poco incrédulo todavía porque no paraba de observarnos, con una mirada entre imponente y a la vez receptora, como pensando (bueno, más tarde, casi al final, lo dijo): “¿Cómo es posible que después de tantos años, de haber parado para curar mi mente y regresar, todavía haya tantas personas que me arropan y me hacen sentir tan bien?”. A mí, al menos, me daba esa percepción cada vez que la cámara reflejaba esas miradas en las pantallas del escenario.
Y es que debe dar escalofríos, el contemplar toda una plaza de toros a reventar de gente que canta contigo, que disfruta con lo tuyo y que muestra su cercanía y empatía, como demostraron con ‘Me vuelves puto loco’, ‘Carpe Diem’, una pieza en la que dibuja lo que le pasaba en 2022 harto de tanta mentira descrita en ‘Novedades viernes’. Madre mía, cómo andaba ese personal. Baile y movimiento sin parar en el ruedo, todos bien apiñados; en las gradas, tanto en la zona de barrera como en los tendidos. Y en los palcos, arriba del todo, la fiesta era total.
Por eso, Dani Martín y su sensacional banda pisaron el acelerador de la música trasladándonos, una vez más, a un universo repleto de sensaciones y locuras con piezas como ‘Burning man’, en la que pisa tierra criticando la superficialidad y mentiras de las redes sociales, ‘La madre de José’, una historia que le puede haber pasado a muchos, ‘Volver a disfrutar’, ‘Una foto en blanco y negro’ (temas, como relata esta letra, que hacen mezclar el pasado con la realidad). Dani paró la música, para anunciarnos que “la abuela Isabel, que cumple 93 años hoy, está aquí con nosotros. Quien pudiera firmar cumplir esa edad”. Estos detalles son los que humanizan y normalizan al cantante madrileño. ‘Ya nada volverá a ser como antes’ describe, creo que muy fielmente, lo que provocó el parón de Dani Martín en 2022.
Y continuó preguntando “¿queréis más cosicas?”, a lo que el aforo al unísono contestó afirmativamente. Otro detalle fue bajar al ruedo junto a las mesas de sonido, y cantar rodeado de sus fans ‘La suerte de mi vida’ y ‘Peter Pan’, acompañado en ambas por el quinteto de cuerda y el piano. Tal vez fue el momento más íntimo de este concierto de Dani Martín en el MURCIA ON, que viaja por España con su gira '25 Putos Años'. El final se acercaba. Pidió a los asistentes que con la misma normalidad que le habían dejado entrar, le dejaran salir y así fue. De vuelta en el escenario, ‘El último día de nuestras vidas’, antes de pedir aplausos para todo el equipo de 176 personas que mueven esta gira. Y, en especial, para la banda que le acompaña como Lily Martin, en el mellotron y voces; Carlos Bueno, bajo eléctrico; Jairo Uraño, batería. La señora Wendel, guitarra acústica y voces; atención especial para el guitarrista murciano Roberto Lavella, que lleva con él 13 años. Como también lleva un porrón de tiempo el también guitarrista y director musical de la gira, Paco Salazar. Con el pianista, organista y todo aquello que lleve teclado, Iñaki García, ha compuesto canciones, arreglado otras y han convivido durante 24 años en los que se lo han pasado muy bien. Y para finalizar esta presentación, qué humildad, “Yo me llamo Dani y a veces soy un poquito insoportable”. Menuda ovación que le brindó el respetable. La fiesta finalizaba con ‘Insoportable’, como comenzó este concierto, con canciones de sus comienzos con El Canto del Loco.
En resumen, Dani Martín se ha reencontrado a sí mismo tras dos años de paro para sanar su mente y ordenar ideas. Y el regreso ha sido espectacular, a lo grande, pero sin hacer alardes de nada. Todo lo contrario; se muestra como siempre ha sido, una persona sensible y cercana, amante de la cotidianidad de la vida. Tal vez su empeño de hacer bien las cosas esté aún ahí, pero creo que esa persistencia no es tan mala como pueda parecer. Felicidades, Dani. Y gracias por todo lo que das a tus amigos y seguidores.